El 13 de Julio de 1985 el mundo de la música fue más solidario que nunca. Los músicos Bob Geldof y Midge Ure vieron como se hizo realidad su proyecto de organizar un macro-concierto para recaudar fondos para combatir la hambruna en Etiopía (hay cosas que no cambian). Ese proyecto se llamaba "Live Aid" y se celebró entre Londres (en el estadio de Wembley) y Nueva York (en el estadio JFK).
Para contribuir con la causa Jagger y Bowie versionaron el clásico de la Motown "Dancing in the Street" que popularizaron en 1964 Martha & The Vandellas y que tenía a Marvin Gaye entre los autores de la canción.
Un mes antes del "Live Aid" Jagger y Bowie grabaron el tema en Londres para editarlo como single y donar los beneficios. Para el concierto estaba previsto que el dúo interpretara la canción con Jagger desde Nueva York y Bowie desde Wembley. Pero lamentablemente la tecnología no daba para tanto y el retraso de la señal por satélite echó por tierra la idea privándonos de una actuación memorable.
Pero siempre nos quedará su vídeo. Éste fue dirigido por David Mallet (foto), colaborador habitual de Bowie, Def Leppard y Queen a los que dirigió en "I Want to Break Free" (ya reseñado en este blog). El vídeo se rodó en el barrio de Docklands, en el este de Londres, el mismo día que se grabó el single y se tardaron trece horas en completar la doble misión.
El vídeo comienza con el dúo llamando a gritos a distintos lugares del planeta lo que tiene sentido con el proyecto y con la primera línea de la canción. Y después de unos silbidos aparece Mick Jagger con sus clásicos serpenteos y vestido con una camisa verde que daña la vista y que le queda bastante grande, tan grande como los bolsillos. Claro que Jagger pasa desapercibido en cuanto vemos el look de David Bowie. El "camaleón" se nos presenta dando saltitos y vestido con una gabardina de exhibicionista y con un... ¿pijama?,...¿kimono?..., no sé, con una prenda estampada hortera.
Ambos van por la calle moviéndose sin orden y criterio para, en el 1:10, cantar cara con cara de forma incómoda hasta bordear el morreo. Acto seguido hay un largo plano giratorio en torno ellos mientras siguen a su bola y Mick aprovecha para refrescarse el gaznate en un gesto que siempre me ha parecido lo mejor del vídeo.
Vuelven al interior de una casa donde siguen haciendo el tonto. Hay que estar atentos al 1:52 cuando, después del "Don´t Forget the Motor City", Jagger hace un gesto que se supone que está conduciendo a una mano pero parece que está limpiando un cristal. Pero vuelve a parecer Bowie para minimizar el efecto de los que acabamos de ver con un meneito gracioso.
A continuación los vemos frente al muro del primer plano del vídeo donde Jagger sigue con su show mientras Bowie, de espaldas, baila con las manos al estilo "abuela sentada en el baile de las fiestas del pueblo". Y vuelven a la calle donde siguen cada uno a lo suyo mientras amanece.
Pero ese amanecer es para despistar porque tengo la sensación que de las trece invertidas en el proyecto de "Dancing in the Street", en el vídeo invirtieron media hora.
No crean que me olvidado del último plano. Sí... me refiero al meneillo de trasero que, curiosamente o no tanto, es casi lo único que hemos visto a Jagger y a Bowie hacer coordinados en todo el vídeo. Ese meneillo está marcado a fuego en toda un generación y junto al casi
morreo del 1:20 hace que mucha gente piense como Peter Griffin. "Dancing in the Street" es el vídeo más gay de la historia" y como añade al final: "esto sucedió y todos lo permitimos".
domingo, 2 de octubre de 2011
domingo, 25 de septiembre de 2011
Michael Jackson - "Remember the time" (1992)
Mucho había tardado Michael Jackson en asomarse por este blog. No es fácil elegir uno de sus videoclips para comentar (no duden que Jacko volverá por estos lares), así que me he quedado con uno de los que, estética y narrativamente, más me han seducido siempre: "Remember the time". Esta canción fue el segundo single de lo que yo considero como el último gran álbum del cantante, "Dangerous", antes de que los escabrosos asuntos judiciales en los que se vio envuelto le amargaran el carácter y redujeran su tremenda creatividad, al tiempo que lo volvieron aún más excéntrico.
"Remember the time" ahonda en el concepto cinematográfico que Michael tanto había perfeccionado a lo largo de la década anterior como complemento y promoción de sus canciones. Son 9 minutos de videoclip, bajo la dirección de John Singleton (nominado al Oscar por "Boyz in da hood" un año antes, pero que tampoco le hace ascos a dirigir taquillazos de mucha acción y poca introspección del tipo "2 fast 2 furious"), con un elenco de caras conocidas que ya preludiaba el estilo "amiguetes entertainment" de gente como Santiago Segura. En el apogeo de su fama, un escalón por debajo de la megalomanía, ser amigo de Jacko estaba de moda.
En una ambientación egipcia y glamourosa, donde gaticos y otros felinos eran los amos, el videoclip se inicia con unas turbulencias arenosas que nos sitúan en el contexto: un lujoso palacio real en el que los faraones se aburren y se torran de calor. El rey egipcio (durante un tiempo también lo fue de la comedia) es Eddie Murphy, y su reina, la modelo somalí Iman, señora de David Bowie, quien en los 80 mostró mejor gusto eligiendo a su esposa que eligiendo modelitos (próximamente hablaremos de ello en Milyun videos, stay tuned). Iman es, a mi juicio, una de las mujeres negras más bellas que ha pisado la Tierra.
La reina se aburre, y como aquello es el antiguo Egipto y no hay ni playstation ni Facebook ni nada, el rey va llamando bufones y otros 'entretenedores' profesionales para que le quiten el bostezo a su señora. Uno por uno los va llamando y anunciando Magic Johnson, el enorme jugador de Los Angeles Lakers, que en aquellas fechas ya había hecho pública su condición de portador del virus del SIDA. Magic se convirtió en uno de los activistas más influyentes en la lucha contra la enfermedad y contra el estigma social que entonces la acompañaba (y en cierta forma, pervive hoy).
Pero no hay forma, todos fallan estrepitosamente y eso encima les va a costar la vida (y sin cobrar, seguro). Al malabarista, que en un semáforo podría sacarse unos cuartos, lo lanzan a los leones; al tragafuego, que bien podría protagonizar una campaña de Icona, le cortan la cabeza por orden de la reina; pero entonces aparece Michael disfrazado de monje benedictino diseñado por Dolce&Gabbana, y todo el mundo lo flipa. ¿Por qué? Pues porque hace un truco que es la pera limonera: lanza una arenilla que se mueve sola, se pone encima, desaparece del interior de su capa y luego se convierte en el egipcio más blanco que se vio en el Reino Antiguo. Como para no quedarse picueto. Los efectos especiales de este videoclip han envejecido la mar de bien.
Llevamos 3 minutos y medio de video y ahora empieza la música. Michael luce un conjunto de camisa dorada y pantalón negro, con repecho en dorado y especie de pareo transparente, y ya que ha dejado a sus majestades con el culo torcido, empieza a cantar, más a la reina que al rey, lógicamente. Y como Michael le está cantando si se acuerda de cuando se enamoraron y la reina le pone ojitos, el rey, que será Eddie Murphy pero tonto del todo no es, se mosquea (ver plano del 3:58), y le echa encima a los guardias cuando Michael tiene la poca vergüenza de besar a Iman en la mano delante del marido.
Dado que Michael está en forma y además es un mago consumado, no tiene problemas para escapar de los fornidos guardas de palacio, que en su búsqueda pasan por un bazar y lo ponen todo patas arriba, con gran perjuicio de los comerciantes. Mientras siguen buscando, Michael baila dentro de un círculo de mujeres veladas, que encajan con el concepto exótico de todo lo que suene a Oriente Medio, pero en el Egipto del mil no se cuántos antes de Cristo, poco pintaban, la verdad.
Michael se cuela en el dormitorio de la reina, que está tumbada con actitud lánguida, pero que se viene arriba cuando ve a su amado y éste le planta un beso en los morros que la derrite (quizás éste sea el mayor efecto especial del video, porque Michael mucha pinta de apasionado no tiene).
A partir de ahí se desata mi parte favorita: la coreografía. Me embelesan, en general, las coreografías bien hechas, pero las de Michael Jackson tienen un plus de vistosidad y exigencia que encuentro fascinante. Son casi dos minutos y medio de planos ininterrumpidos de baile, de los que uno no se cansa, porque forman un crescendo coreográfico apabullante, en lo físico y en lo visual. Termina el baile y Michael se encuentra solo en palacio, pero de repente se ve acorralado entre el rey y sus guardas, y cuando parece que no puede huir, se escabulle tal como vino: convertido en un montón rodante de arena del desierto.
"Remember the time" es una delicia videográfica; tiene ritmo narrativo, sirve de soporte a una buena canción, los detalles han sido cuidados, incorpora una trabajada coreografía... Entretiene, en suma, y nos cuenta una historia en forma musical, en la línea que Michael había consolidado dentro de la industria, donde ser objeto de adoración ciega por parte de millones de personas nunca significó que se les pudiera ofrecer un producto de baja calidad.
"Remember the time" ahonda en el concepto cinematográfico que Michael tanto había perfeccionado a lo largo de la década anterior como complemento y promoción de sus canciones. Son 9 minutos de videoclip, bajo la dirección de John Singleton (nominado al Oscar por "Boyz in da hood" un año antes, pero que tampoco le hace ascos a dirigir taquillazos de mucha acción y poca introspección del tipo "2 fast 2 furious"), con un elenco de caras conocidas que ya preludiaba el estilo "amiguetes entertainment" de gente como Santiago Segura. En el apogeo de su fama, un escalón por debajo de la megalomanía, ser amigo de Jacko estaba de moda.
En una ambientación egipcia y glamourosa, donde gaticos y otros felinos eran los amos, el videoclip se inicia con unas turbulencias arenosas que nos sitúan en el contexto: un lujoso palacio real en el que los faraones se aburren y se torran de calor. El rey egipcio (durante un tiempo también lo fue de la comedia) es Eddie Murphy, y su reina, la modelo somalí Iman, señora de David Bowie, quien en los 80 mostró mejor gusto eligiendo a su esposa que eligiendo modelitos (próximamente hablaremos de ello en Milyun videos, stay tuned). Iman es, a mi juicio, una de las mujeres negras más bellas que ha pisado la Tierra.
La reina se aburre, y como aquello es el antiguo Egipto y no hay ni playstation ni Facebook ni nada, el rey va llamando bufones y otros 'entretenedores' profesionales para que le quiten el bostezo a su señora. Uno por uno los va llamando y anunciando Magic Johnson, el enorme jugador de Los Angeles Lakers, que en aquellas fechas ya había hecho pública su condición de portador del virus del SIDA. Magic se convirtió en uno de los activistas más influyentes en la lucha contra la enfermedad y contra el estigma social que entonces la acompañaba (y en cierta forma, pervive hoy).
Pero no hay forma, todos fallan estrepitosamente y eso encima les va a costar la vida (y sin cobrar, seguro). Al malabarista, que en un semáforo podría sacarse unos cuartos, lo lanzan a los leones; al tragafuego, que bien podría protagonizar una campaña de Icona, le cortan la cabeza por orden de la reina; pero entonces aparece Michael disfrazado de monje benedictino diseñado por Dolce&Gabbana, y todo el mundo lo flipa. ¿Por qué? Pues porque hace un truco que es la pera limonera: lanza una arenilla que se mueve sola, se pone encima, desaparece del interior de su capa y luego se convierte en el egipcio más blanco que se vio en el Reino Antiguo. Como para no quedarse picueto. Los efectos especiales de este videoclip han envejecido la mar de bien.
Luego hubo foto de familia para la posteridad
Llevamos 3 minutos y medio de video y ahora empieza la música. Michael luce un conjunto de camisa dorada y pantalón negro, con repecho en dorado y especie de pareo transparente, y ya que ha dejado a sus majestades con el culo torcido, empieza a cantar, más a la reina que al rey, lógicamente. Y como Michael le está cantando si se acuerda de cuando se enamoraron y la reina le pone ojitos, el rey, que será Eddie Murphy pero tonto del todo no es, se mosquea (ver plano del 3:58), y le echa encima a los guardias cuando Michael tiene la poca vergüenza de besar a Iman en la mano delante del marido.
Dado que Michael está en forma y además es un mago consumado, no tiene problemas para escapar de los fornidos guardas de palacio, que en su búsqueda pasan por un bazar y lo ponen todo patas arriba, con gran perjuicio de los comerciantes. Mientras siguen buscando, Michael baila dentro de un círculo de mujeres veladas, que encajan con el concepto exótico de todo lo que suene a Oriente Medio, pero en el Egipto del mil no se cuántos antes de Cristo, poco pintaban, la verdad.
Michael se cuela en el dormitorio de la reina, que está tumbada con actitud lánguida, pero que se viene arriba cuando ve a su amado y éste le planta un beso en los morros que la derrite (quizás éste sea el mayor efecto especial del video, porque Michael mucha pinta de apasionado no tiene).
A partir de ahí se desata mi parte favorita: la coreografía. Me embelesan, en general, las coreografías bien hechas, pero las de Michael Jackson tienen un plus de vistosidad y exigencia que encuentro fascinante. Son casi dos minutos y medio de planos ininterrumpidos de baile, de los que uno no se cansa, porque forman un crescendo coreográfico apabullante, en lo físico y en lo visual. Termina el baile y Michael se encuentra solo en palacio, pero de repente se ve acorralado entre el rey y sus guardas, y cuando parece que no puede huir, se escabulle tal como vino: convertido en un montón rodante de arena del desierto.
"Remember the time" es una delicia videográfica; tiene ritmo narrativo, sirve de soporte a una buena canción, los detalles han sido cuidados, incorpora una trabajada coreografía... Entretiene, en suma, y nos cuenta una historia en forma musical, en la línea que Michael había consolidado dentro de la industria, donde ser objeto de adoración ciega por parte de millones de personas nunca significó que se les pudiera ofrecer un producto de baja calidad.
sábado, 10 de septiembre de 2011
Beyoncé - Single Ladies (Put a Ring on It) (2008)
No soy yo muy fan de Beyoncé. En realidad no comulgo bien con la música pop más comercial de la cual la Sra. Knowles es una de sus máximas representantes. Pero debo admitir que la primera vez que vi este vídeo me quedé fascinado.
"Single Ladies" fue el segundo single de "I Am... Sasha Fierce", el tercer álbum de estudio de la tejana. Para la realización del vídeo Beyoncé se inspiró en una coreografía de Bob Fosse titulada "Mexican Breakfast" que vio en Youtube tomada de una actuación de la esposa de Fosse, Gwen Verdon, en "El Show de Ed Sullivan" en 1969.
Para modernizar la coreografía, ya que la original era muy de su época y actualmente se vería ridicula como poco, se contrató a JaQuel Knight, un coreógrafo de gran reputación que mezcló movimientos de jazz, claqué y hip-hop entre otros para obtener el resultado final y del que se rumoreó durante un tiempo que era una de las bailarinas que acompañaban a Beyoncé en el vídeo. Al parecer todo fue una de esas leyendas urbanas que corren por Internet a la velocidad de la luz. A continuación, una foto de Knight con las bailarinas del vídeo, Ashley Everett y Ebony Williams (aunque nunca se sabe porque la presencia en la foto de Ebony Williams -a la derecha- es un poco sospechosa, está como pegada de aquella manera. No sé, ahí queda la foto).
Hubiera travestismo o no en el vídeo, éste es un gran vídeo. La dirección del mismo corrió a cargo de Jake Nava (foto), un realizador británico de origen latino que ya había dirigido el vídeoclip del single anterior de Beyoncé "If I Were a Boy", curiosamente también en blanco y negro como el vídeo que nos ocupa. Nava tiene una larga trayectoria como realizador de videoclips trabajando con The Rolling Stones, Tina Turner, Atomic Kitten, Kylie Minogue o Shakira y su famosa "Loba".
Nava quería que el vídeo fuera lo menos efectista posible, de ahí el sencillo fondo blanco en contraste con los leotardos negros de las tres bailarinas (el de Beyoncé es asimétrico con el hombro y brazo derechos desnudos y enterizo por el brazo izquierdo). Al igual que el vestuario los peinados tampoco sufren alteraciones resuelto con un cardado medio bastante discreto y melena suelta.
Nava resolvió los cambios de ritmos de la canción con un sencillo oscurecimiento del plató, que llega casi al fundido en negro. Además decidió mantener casi todo el metraje el plano largo para que pudiera apreciarse en toda su dimensión la espectacular coreografía. Las excepciones son apenas de cinco segundos a partir del 1:00 y unos "zoom" bastante agresivos para resaltar el guante de titanio con anillo incluido, no podía de ser otra forma, entre ellos el del último plano. Otro momento destacable del vídeo se produce en el 2:22 cuando las tres bailarinas se dirigen a la pared y giran apoyándose en ella. No es algo novedoso (que le pregunten a Fred Astaire y a Donald O´Connor), pero sirve para darle a la coreografía un empujoncito bastante eficaz.
"Single Ladies" ganó el Premio MTV al mejor vídeo del año. Un premio que lo único que hizo fue confirmar su estatus de fenómeno a nivel global. El vídeo fue imitado hasta la saciedad destacando la parodia que hicieron en el Saturday Night Live protagonizada por la propia Beyoncé con Justin Timberlake, Andy Samberg y Bobby Moynihan como improvisado cuerpo de baile.
En nuestro país José Mota hizo un sketch con "La Blasa" imitando la coreografía y también fue muy celebrado una montaje en Youtube que certificaba que la coreografía encajaba con el "Paco Paco" de Encarnita Polo y que sirvió para sacar del (injusto) olvido, aunque fuera por unas semanas, a la musa del funklorismo.
"Single Ladies" posiblemente sea el mejor vídeoclip de la primera década del S.XXI. Y si no lo es, estará en el top 5 sin duda.
Como ya es costumbre, un bonus track. En este caso, el "Mexican Breakfast" que inspiró este vídeo (ojo al 2:22 y obviar las absurdas acotaciones, en Internet hay mucha gente aburrida).
"Single Ladies" fue el segundo single de "I Am... Sasha Fierce", el tercer álbum de estudio de la tejana. Para la realización del vídeo Beyoncé se inspiró en una coreografía de Bob Fosse titulada "Mexican Breakfast" que vio en Youtube tomada de una actuación de la esposa de Fosse, Gwen Verdon, en "El Show de Ed Sullivan" en 1969.
Para modernizar la coreografía, ya que la original era muy de su época y actualmente se vería ridicula como poco, se contrató a JaQuel Knight, un coreógrafo de gran reputación que mezcló movimientos de jazz, claqué y hip-hop entre otros para obtener el resultado final y del que se rumoreó durante un tiempo que era una de las bailarinas que acompañaban a Beyoncé en el vídeo. Al parecer todo fue una de esas leyendas urbanas que corren por Internet a la velocidad de la luz. A continuación, una foto de Knight con las bailarinas del vídeo, Ashley Everett y Ebony Williams (aunque nunca se sabe porque la presencia en la foto de Ebony Williams -a la derecha- es un poco sospechosa, está como pegada de aquella manera. No sé, ahí queda la foto).
Hubiera travestismo o no en el vídeo, éste es un gran vídeo. La dirección del mismo corrió a cargo de Jake Nava (foto), un realizador británico de origen latino que ya había dirigido el vídeoclip del single anterior de Beyoncé "If I Were a Boy", curiosamente también en blanco y negro como el vídeo que nos ocupa. Nava tiene una larga trayectoria como realizador de videoclips trabajando con The Rolling Stones, Tina Turner, Atomic Kitten, Kylie Minogue o Shakira y su famosa "Loba".
Nava quería que el vídeo fuera lo menos efectista posible, de ahí el sencillo fondo blanco en contraste con los leotardos negros de las tres bailarinas (el de Beyoncé es asimétrico con el hombro y brazo derechos desnudos y enterizo por el brazo izquierdo). Al igual que el vestuario los peinados tampoco sufren alteraciones resuelto con un cardado medio bastante discreto y melena suelta.
Nava resolvió los cambios de ritmos de la canción con un sencillo oscurecimiento del plató, que llega casi al fundido en negro. Además decidió mantener casi todo el metraje el plano largo para que pudiera apreciarse en toda su dimensión la espectacular coreografía. Las excepciones son apenas de cinco segundos a partir del 1:00 y unos "zoom" bastante agresivos para resaltar el guante de titanio con anillo incluido, no podía de ser otra forma, entre ellos el del último plano. Otro momento destacable del vídeo se produce en el 2:22 cuando las tres bailarinas se dirigen a la pared y giran apoyándose en ella. No es algo novedoso (que le pregunten a Fred Astaire y a Donald O´Connor), pero sirve para darle a la coreografía un empujoncito bastante eficaz.
"Single Ladies" ganó el Premio MTV al mejor vídeo del año. Un premio que lo único que hizo fue confirmar su estatus de fenómeno a nivel global. El vídeo fue imitado hasta la saciedad destacando la parodia que hicieron en el Saturday Night Live protagonizada por la propia Beyoncé con Justin Timberlake, Andy Samberg y Bobby Moynihan como improvisado cuerpo de baile.
En nuestro país José Mota hizo un sketch con "La Blasa" imitando la coreografía y también fue muy celebrado una montaje en Youtube que certificaba que la coreografía encajaba con el "Paco Paco" de Encarnita Polo y que sirvió para sacar del (injusto) olvido, aunque fuera por unas semanas, a la musa del funklorismo.
"Single Ladies" posiblemente sea el mejor vídeoclip de la primera década del S.XXI. Y si no lo es, estará en el top 5 sin duda.
Como ya es costumbre, un bonus track. En este caso, el "Mexican Breakfast" que inspiró este vídeo (ojo al 2:22 y obviar las absurdas acotaciones, en Internet hay mucha gente aburrida).
jueves, 1 de septiembre de 2011
Queen - I want to break free (1984)
Siento debilidad por esta canción. No voy por ahí diciendo que es la mejor de Queen porque hay muchas otras candidatas a ese puesto, pero "I want to break free", por su letra y por su video, es especial.
Incluida en el disco "The Works", esta canción tuvo una cierta trascendencia en muchos países que en la década de los 80 luchaban por zafarse de regímenes poco democráticos o directamente dictatoriales, siendo singularmente apreciada por quienes entonces querían derrocar el apartheid en Sudáfrica. El video, por tanto, no fue considerado en conjunto con la canción, porque a ver cómo se lucha contra la opresión viendo a cuatro señores como cuatro castillos travestidos de marujas.
Pues de eso iba el video. La idea la tuvo Roger Taylor, que parecía el más formalito de los cuatro, quien propuso una parodia de la longeva telenovela británica "Coronation Street" para transmitir una imagen más informal del grupo, para dar a entender a su público que Queen también podía, y sabía, reírse de sí mismos. "Coronation Street" lleva en antena desde 1960, por lo que si alguien vio un capítulo en 1963 y luego ya no vio más, aún está a tiempo de reengancharse a la trama. La dirección del video fue encomendada al británico David Mallet, quien ha demostrado su pericia con artistas como David Bowie, Def Leppard, Scorpions o Luis Miguel (admirable versatilidad).
El video se inicia ubicando al espectador en la misma ambientación en que transcurre la telenovela: una clásica calle obrera de una ciudad inglesa, con sus casas de ladrillo idénticas, una al lado de otra. Vemos que una especie de cacharro despertador echa humo justo al lado de donde duerme Brian May, al que apropiadamente eligieron para que llevara los rulos; no parece una manera sosegada de despertarse y menos aún un aparato seguro para tener al lado de la cama. Brian se levanta un poco de mal humor, se enfunda unas zapatillas de peluche y baja al salón, donde se encuentra que Freddy Mercury está empezando a pasar la aspiradora. Pero no de cualquier manera, no señor, nada de ropa de andar por casa. Freddy pasa los mochos con un top ajustado, una falda de cuero, medias de rejilla y tacones (menos elevados de lo inicialmente previsto porque Freddie estuvo a esto de abrirse el melón un par de veces). Hacendoso sí, pero divino de la muerte también.
La coreografía que vemos a continuación, en la que Mercury es llevado por varias personas y luego "rueda" sobre ellas, no salió de la nada. Fue concebida por Wayne Eagling, entonces uno de los cabezas del Royal Ballett (alguno de los bailarines también se apuntó al bombardeo), un colaborador habitual de Freddie en todo lo que supusiera baile, ya que si bien el cantante era un intérprete nato y una bestia sobre el escenario, las coreografías preparadas se le atragantaban. Ignoro qué querría decirnos Queen con esta parte del video, aunque me inclino a pensar que la belleza plástica y onírica de las imágenes resultantes ya era bastante mensaje.
El video retorna a la realidad de la falsa Coronation Street, nos devuelve a la vida cotidiana de esa ama de casa aburrida y sus compañeras, cada una a lo suyo mientras Freddie insiste en que quiere romper y ser libre.
En los Estados Unidos (recuerden: años 80, Ronald Reagan, sitcoms ñoñas), este video estuvo vetado en la MTV y otras emisoras musicales, a pesar de ser una parodia inteligente y divertida, y sobre todo, una grandísima canción.
Incluida en el disco "The Works", esta canción tuvo una cierta trascendencia en muchos países que en la década de los 80 luchaban por zafarse de regímenes poco democráticos o directamente dictatoriales, siendo singularmente apreciada por quienes entonces querían derrocar el apartheid en Sudáfrica. El video, por tanto, no fue considerado en conjunto con la canción, porque a ver cómo se lucha contra la opresión viendo a cuatro señores como cuatro castillos travestidos de marujas.
Pues de eso iba el video. La idea la tuvo Roger Taylor, que parecía el más formalito de los cuatro, quien propuso una parodia de la longeva telenovela británica "Coronation Street" para transmitir una imagen más informal del grupo, para dar a entender a su público que Queen también podía, y sabía, reírse de sí mismos. "Coronation Street" lleva en antena desde 1960, por lo que si alguien vio un capítulo en 1963 y luego ya no vio más, aún está a tiempo de reengancharse a la trama. La dirección del video fue encomendada al británico David Mallet, quien ha demostrado su pericia con artistas como David Bowie, Def Leppard, Scorpions o Luis Miguel (admirable versatilidad).
El video se inicia ubicando al espectador en la misma ambientación en que transcurre la telenovela: una clásica calle obrera de una ciudad inglesa, con sus casas de ladrillo idénticas, una al lado de otra. Vemos que una especie de cacharro despertador echa humo justo al lado de donde duerme Brian May, al que apropiadamente eligieron para que llevara los rulos; no parece una manera sosegada de despertarse y menos aún un aparato seguro para tener al lado de la cama. Brian se levanta un poco de mal humor, se enfunda unas zapatillas de peluche y baja al salón, donde se encuentra que Freddy Mercury está empezando a pasar la aspiradora. Pero no de cualquier manera, no señor, nada de ropa de andar por casa. Freddy pasa los mochos con un top ajustado, una falda de cuero, medias de rejilla y tacones (menos elevados de lo inicialmente previsto porque Freddie estuvo a esto de abrirse el melón un par de veces). Hacendoso sí, pero divino de la muerte también.
El bigote no era negociable
John Deacon, por su parte, eligió el papel más descansado e interpreta a una anciana conservadora que lee el periódico con actitud de "todo está fatal, y peor que se va a poner". Roger Taylor, mientras, está en la cocina, convertido en una 'sexy' colegiala, con un rumboso meneíllo de caderas que Queen desaprovechaba en los conciertos.
La estrella es Freddie, que nos canta sus ansias de libertad guiñándonos el ojito bajo esa peluca inenarrable mientras pasa la aspiradora con garbo y hechuras de hembra liberada (véase entre el 0:54 y el 1:00). Resulta que en el bajo de la escalera Freddie tiene un puerta a otra dimensión, en la que nos adentramos con curiosidad. Es una especie de submundo oscuro, donde un montón de gente con linternas en el casco desfila alrededor de Queen, dispuestos en rombo como ya lo hicieran en "Bohemian Rhapsody". A continuación, Freddie, al que la camisa le apretaba incluso más que los pantalones (doble cinturón para minimizar el riesgo de caída), nos canta con ese estilo tan únicamente suyo, para transformarse después en una especie de fauno - primo de Mr Spock, y frotarse un rato contra unos muchachos y muchachas que andaban por allí vestidos con mallas moteadas. Ya en harina, Freddie se hincha a uvas, pero sin usar las manos, en un claro alegato a favor de la fruta.
La coreografía que vemos a continuación, en la que Mercury es llevado por varias personas y luego "rueda" sobre ellas, no salió de la nada. Fue concebida por Wayne Eagling, entonces uno de los cabezas del Royal Ballett (alguno de los bailarines también se apuntó al bombardeo), un colaborador habitual de Freddie en todo lo que supusiera baile, ya que si bien el cantante era un intérprete nato y una bestia sobre el escenario, las coreografías preparadas se le atragantaban. Ignoro qué querría decirnos Queen con esta parte del video, aunque me inclino a pensar que la belleza plástica y onírica de las imágenes resultantes ya era bastante mensaje.
El video retorna a la realidad de la falsa Coronation Street, nos devuelve a la vida cotidiana de esa ama de casa aburrida y sus compañeras, cada una a lo suyo mientras Freddie insiste en que quiere romper y ser libre.
En los Estados Unidos (recuerden: años 80, Ronald Reagan, sitcoms ñoñas), este video estuvo vetado en la MTV y otras emisoras musicales, a pesar de ser una parodia inteligente y divertida, y sobre todo, una grandísima canción.
jueves, 25 de agosto de 2011
The White Stripes - The Hardest Button to Button (2003)
The White Stripes es una de las bandas fundamentales para entender el rock del S.XXI. La banda se formó en 1997 en Detroit por los hermanos (artísticamente hablando) Jack y Meg White pero no alcanzaron relevancia hasta la publicación de su tercer álbum "White Blood Cells" en 2001. En el año 2003 publicaron su siguiente trabajo, "Elephant" (foto), en la portada Meg aparece con un pie atado a una cuerda como símbolo de una complicada relación sentimental que vivía en esos momentos y Jack sujeta una pala de cricket porque se aficionó a este deporte durante la grabación del disco en tierras británicas. Con este disco se catalputaron definitivamente al estrellato del mundo rockero gracias sobre todo al single "Seven Nation Army" con su vídeoclip repetitivo y ese estribillo instrumental a base de guitarreo que se ha convertido en todo un himno deportivo de nuestro tiempo.
No soy un incondicional de The White Stripes, de hecho, pienso que Jack White pertenece a ese grupo de artistas que se creen más creativos y trascendentes de lo que realmente son y Meg White me parece un parece una baterista muy limitada y de la que siempre me ha hecho gracia esa pinta de desequilibrada que tiene, de esas que te preguntan por la calle si la línea 014 pasa por el manicomio y tú te quedas dudando de si contestar, ignorarla o salir huyendo. Con todo, The White Stripes han firmado algunos de los mejores temas de este nuevo milenio.
"The Hardest Button to Button" salió como tercer single de "Elephant" y llamó rápido la atención por su curioso videoclip dirigido por el francés Michel Gondry (foto). Este creativo realizador nacido en Versalles en 1963 tiene una larga trayectoria en el mundo del videoclip, muy ligada sobre todo a la excéntrica Björk aunque también ha trabajado con Kylie Minogue, Radiohead o sus compatriotas Daft Punk. Gondry también ha dirigido películas tan personales como "La ciencia del sueño", "Rebobine, por favor" y sobre todo, esa joyita llamada "¡Olvídate de mí!".
"The Hardest Button to Button" fue la tercera colaboración de Gondry con los hermanos White tras "Fell in Love with a Girl" (otro vídeo recomendable) y "Dead Leaves and the Dirty Ground". El video consiste en un stop motion constante y acompasado con la música donde se multiplican la batería y el amplificador, se usaron cerca de 80 unidades de cada una para realizar la animación. Los momentos más destacados del vídeo son el paseo por la estación y el vagón del PATH y sobre todo a partir del 3:05 cuando en el parque las baterías y los amplificadores empiezan hacer una especie de ballet en círculos, como curiosidad señalar que el hombre del traje blanco que en el 2:25 le enseña a Jack White una cajita es el cantante "indie" Beck.
El vídeo fue rodado en Manhattan y en la estación del tren PATH (el de la Autoridad Portuaria del Hudson).
El impacto del vídeo fue tal que fue homenajeado en el templo de la cultura (o contracultura, al gusto del lector) del último cuarto de siglo, o sea, "Los Simpsons". Bart y los Stripes inician una persecución musical por Springfield con victoria del primero. Aquí tenéis la escena (en italiano).
No soy un incondicional de The White Stripes, de hecho, pienso que Jack White pertenece a ese grupo de artistas que se creen más creativos y trascendentes de lo que realmente son y Meg White me parece un parece una baterista muy limitada y de la que siempre me ha hecho gracia esa pinta de desequilibrada que tiene, de esas que te preguntan por la calle si la línea 014 pasa por el manicomio y tú te quedas dudando de si contestar, ignorarla o salir huyendo. Con todo, The White Stripes han firmado algunos de los mejores temas de este nuevo milenio.
"The Hardest Button to Button" salió como tercer single de "Elephant" y llamó rápido la atención por su curioso videoclip dirigido por el francés Michel Gondry (foto). Este creativo realizador nacido en Versalles en 1963 tiene una larga trayectoria en el mundo del videoclip, muy ligada sobre todo a la excéntrica Björk aunque también ha trabajado con Kylie Minogue, Radiohead o sus compatriotas Daft Punk. Gondry también ha dirigido películas tan personales como "La ciencia del sueño", "Rebobine, por favor" y sobre todo, esa joyita llamada "¡Olvídate de mí!".
"The Hardest Button to Button" fue la tercera colaboración de Gondry con los hermanos White tras "Fell in Love with a Girl" (otro vídeo recomendable) y "Dead Leaves and the Dirty Ground". El video consiste en un stop motion constante y acompasado con la música donde se multiplican la batería y el amplificador, se usaron cerca de 80 unidades de cada una para realizar la animación. Los momentos más destacados del vídeo son el paseo por la estación y el vagón del PATH y sobre todo a partir del 3:05 cuando en el parque las baterías y los amplificadores empiezan hacer una especie de ballet en círculos, como curiosidad señalar que el hombre del traje blanco que en el 2:25 le enseña a Jack White una cajita es el cantante "indie" Beck.
El vídeo fue rodado en Manhattan y en la estación del tren PATH (el de la Autoridad Portuaria del Hudson).
El impacto del vídeo fue tal que fue homenajeado en el templo de la cultura (o contracultura, al gusto del lector) del último cuarto de siglo, o sea, "Los Simpsons". Bart y los Stripes inician una persecución musical por Springfield con victoria del primero. Aquí tenéis la escena (en italiano).
viernes, 5 de agosto de 2011
Katy Perry - California Gurls (2010)
El single de presentación del segundo disco de Katy Perry, "Teenage dream", tenía que ser algo ligerito y veraniego, así que se eligió esta sencilla oda a las muchachas californianas para darlo a conocer. "California Gurls" glosa las virtudes atribuidas al carácter playero y liviano de las californianas, encarnadas todas de forma irreal en la propia Perry: buenas, descaradas y "feroces", con ganas de comerse el mundo a base de fiesta; eternamente vestidas, como indica el estribillo, con bikinis y pantaloncitos cortos.
El video no es apto para diabéticos. Se concibió a partir del trabajo de Will Cotton, cuya influencia será evidente y manifiesta. A Katy le gustó mucho la obra de Cotton, inspirada en paisajes de golosinas y dulces, hasta el punto de que acabó siendo el director artístico del videoclip, cuya dirección estuvo a cargo de Matthew Cullen.
La trama del videoclip nos presenta a Katy Perry como la animada ficha de un juego llamado "Candyfornia" (inspirado en uno real llamado "Candyland"). Katy está a merced del jugador, nada menos que Snoop Dogg, un rapero que pudo llamarse tal a sí mismo durante los 90, pero que pasó de super malo malote, epicentro del gansta-rap, a colaborador de quien sea menester, desde Mariah Carey hasta Daddy Yankee. Tus méritos como rapero, que los tuvo, no resisten esa chaqueta que lleva Snoop; lástima que nadie tuviera redaños para comentárselo.
Katy tiene que avanzar por un tablero azucarado, lleno de chuches y golosinas, e ir liberando a otras piezas que están atrapadas en burbujas de chicle, gelatinas y envoltorios, al tiempo que descubre los secretos de ese bosque de caramelos, luciendo una peluca que no le queda bien a cualquiera, pero que ella lleva con mucho estilo. Ya en el 0:22 Katy topa con sus enemigos mortales, los ositos de gominola, que lejos de la almibarada imagen que tenemos de ellos, son groseros y antipáticos y le hacen una peineta que no viene a cuento.
Nuestra amiga la Perry trepa por unas regalices (las que no resultan ser serpientes) y se despelota sobre una nube de algodón a partir del 0:54, para regocijo de sus fans masculinos y heteros, poniendo esa cara picarona pero inocente con la que tanto ha jugado desde "I kissed a girl". Prosigue su avance y de repente la vemos convertida en girl-scout que va a vender galletas a la casa del hombre de jengibre, pero claro, éste no le compra; sería absurdo. El hombre de jengibre se agarra a sus principios pero eso le cuesta la vida, porque Katy y sus amigas, literalmente, se lo comen. Cuántos no hubieran querido ser de jengibre tras ver esta secuencia.
Katy, ataviada con un top de cupcakes, y sus chicas llegan a la playa y se marcan un baile que queda resultón pero que entraña poca dificultad, porque si bien es evidente que Katy Perry es una mujer excelentemente dotada, no es menos cierto que para el baile no lo está, como se puede comprobar en el video de "Hot'n'Cold". Por el 2:30 se inicia el inevitable rapeado, porque queda feo hacer venir a Snoop Dogg sólo para ponerle una chaqueta horrorosa, y Katy aparece con el vestido menos favorecedor del mundo. Al menos en mi opinión, con lo bien que iba.
El Armaggedon azucarado está a punto de desencadenarse. Las huestes de gominola de Snoop Dogg se plantan frente a Katy y sus muchachas con aviesas intenciones, sin saber que la Perry, que siempre está preparada para lo que sea, tiene el arma mortal con la que va a derrotarlas: dos botes de nata batida que se ajusta al sujetador (es increíble que ese sujetador rojo le haga los pechos aún más grandes, ríete tú del Wonderbra) y que dispararán su dulce y letal contenido para no hacer prisioneros entre los ositos.
Snoop tiene que rendirse y es enterrado en la arena como señal de su derrota; quizás con eso aprenda a no ir de game-master por la vida y no dejar a Katy vagando por ese tablero de glucosa incontrolada que viene a ser una metáfora de la dulce vida californiana.
Si algún día van a California y vuelven decepcionados porque lo que se encuentran no es exactamente esto, les animo a crear su propio grupo de Facebook: "Yo también culpo a Katy Perry de mis altas expectativas con respecto a California".
El video no es apto para diabéticos. Se concibió a partir del trabajo de Will Cotton, cuya influencia será evidente y manifiesta. A Katy le gustó mucho la obra de Cotton, inspirada en paisajes de golosinas y dulces, hasta el punto de que acabó siendo el director artístico del videoclip, cuya dirección estuvo a cargo de Matthew Cullen.
La trama del videoclip nos presenta a Katy Perry como la animada ficha de un juego llamado "Candyfornia" (inspirado en uno real llamado "Candyland"). Katy está a merced del jugador, nada menos que Snoop Dogg, un rapero que pudo llamarse tal a sí mismo durante los 90, pero que pasó de super malo malote, epicentro del gansta-rap, a colaborador de quien sea menester, desde Mariah Carey hasta Daddy Yankee. Tus méritos como rapero, que los tuvo, no resisten esa chaqueta que lleva Snoop; lástima que nadie tuviera redaños para comentárselo.
Katy tiene que avanzar por un tablero azucarado, lleno de chuches y golosinas, e ir liberando a otras piezas que están atrapadas en burbujas de chicle, gelatinas y envoltorios, al tiempo que descubre los secretos de ese bosque de caramelos, luciendo una peluca que no le queda bien a cualquiera, pero que ella lleva con mucho estilo. Ya en el 0:22 Katy topa con sus enemigos mortales, los ositos de gominola, que lejos de la almibarada imagen que tenemos de ellos, son groseros y antipáticos y le hacen una peineta que no viene a cuento.
Nuestra amiga la Perry trepa por unas regalices (las que no resultan ser serpientes) y se despelota sobre una nube de algodón a partir del 0:54, para regocijo de sus fans masculinos y heteros, poniendo esa cara picarona pero inocente con la que tanto ha jugado desde "I kissed a girl". Prosigue su avance y de repente la vemos convertida en girl-scout que va a vender galletas a la casa del hombre de jengibre, pero claro, éste no le compra; sería absurdo. El hombre de jengibre se agarra a sus principios pero eso le cuesta la vida, porque Katy y sus amigas, literalmente, se lo comen. Cuántos no hubieran querido ser de jengibre tras ver esta secuencia.
Katy, ataviada con un top de cupcakes, y sus chicas llegan a la playa y se marcan un baile que queda resultón pero que entraña poca dificultad, porque si bien es evidente que Katy Perry es una mujer excelentemente dotada, no es menos cierto que para el baile no lo está, como se puede comprobar en el video de "Hot'n'Cold". Por el 2:30 se inicia el inevitable rapeado, porque queda feo hacer venir a Snoop Dogg sólo para ponerle una chaqueta horrorosa, y Katy aparece con el vestido menos favorecedor del mundo. Al menos en mi opinión, con lo bien que iba.
El Armaggedon azucarado está a punto de desencadenarse. Las huestes de gominola de Snoop Dogg se plantan frente a Katy y sus muchachas con aviesas intenciones, sin saber que la Perry, que siempre está preparada para lo que sea, tiene el arma mortal con la que va a derrotarlas: dos botes de nata batida que se ajusta al sujetador (es increíble que ese sujetador rojo le haga los pechos aún más grandes, ríete tú del Wonderbra) y que dispararán su dulce y letal contenido para no hacer prisioneros entre los ositos.
Snoop tiene que rendirse y es enterrado en la arena como señal de su derrota; quizás con eso aprenda a no ir de game-master por la vida y no dejar a Katy vagando por ese tablero de glucosa incontrolada que viene a ser una metáfora de la dulce vida californiana.
Si algún día van a California y vuelven decepcionados porque lo que se encuentran no es exactamente esto, les animo a crear su propio grupo de Facebook: "Yo también culpo a Katy Perry de mis altas expectativas con respecto a California".
lunes, 1 de agosto de 2011
Imagination - "Body Talk" (1981)
La banda de soul Imagination se formó en 1981 cuando Leee John, que había trabajado haciendo los coros para varias bandas menores de soul, conoció al bajista y guitarrista Ashley Ingram y decidieron unirse para componer y formar su propia banda "sexy y erótica" ¿?. Tras pasar brevemente por un grupo llamado Fizzz, en una audición conocieron al batería jamaicano Errol Kennedy y se unió a ellos, cerrando de ese modo la formación definitiva de Imagination (el nombre del grupo surgió como homenaje a John Lennon, asesinado unos meses antes).
"Body Talk" fue el primer single de Imagination y salió en abril de 1981 como adelanto de su primer LP, que acabaría llamándose igual. Los productores fueron el dúo Steve Jolley-Tony Swain, responsables dos años después del "True" de Spandau Ballet, que buscaban crear una especie de sonido "Soul British" y vieron en este trío a unos potenciales exponentes de este nuevo sonido.
El vídeo de "Body Talk" siempre me ha fascinado por su oriental ambientación y por esa mezcla de sensualidad, erotismo (homoerotismo más bien) y esas superposiciones y efectos especiales inclasificables.
Nada más empezar, !toma superposición¡, una bella mujer aparece y desaparece antes de que Ingram y Kennedy irrumpan llevando una alfombra por el desierto. Hay que destacar el ritmillo que llevan ambos, pero mientras Ingram va serio y más concentrado que un jugo sueco (chiste interno entre los creadores del blog) Kennedy va sonriente, casí diría que con ganas de partirse de risa. Tras otra breve superposición de una odalisca haciendo malabares con fuego llega unos de los grandes hallazgos del videoclip, los porteadores de la alfombra pisan las teclas de un piano (sobreimpresionado como no) para luego, con una coordinación digna de la natación sincronizada dejan caer la alfombra y aparece Leee John en plan Cleopatra ante César.
El resto del vídeo se ambienta en un palacio oriental vagamente decorado con alfombras, cojines, una mini-palmera y unos visillos blancos (todo por cortesía de la tienda de chinos de la esquina) con los Imagination cantando mientras las odaliscas tratan de llamar su atención con poco éxito. Justo en el minuto 1:00 vemos a Ingram (su peinado lleva décadas fascinándome) acostado ignorando a una bella mujer que le acaricia la espalda con poco entusiasmo y una absoluta falta de fe (tal vez sospechaba que no había nada que rascar). En el 1:21 Ingram tiene un cara a cara con otra chica del harén, mientras le canta aquella sonríe pero juraría que se está mordiendo los carrillos por dentro en plan "celebrities de John Galliano". Las odaliscas continúan con sus agasajos estériles mientras los tres siguen a lo suyo, que es cantar (por cierto, la letra es una oda al "calentonazo"). En el minuto 2:00 llega el solo de piano con Leee John tocando y poniendo cara de "mira que sexy soy" con subida de cejas incluida.
A partir de ahí, ya les vemos tocar los instrumentos, porque lo de tocar a las chicas no se contempla, mientras John e Ingram inician un duelo falsete contra voz grave mientras giran por girar para acabar los tres subidos en una alfombra voladora que yo juraría que es la misma que, entonces de forma absurda, cargaban aquellos dos al comienzo del vídeo. Si Leee John conocía los poderes de la alfombra de antemano entonces es un jeta que quería ahorrarse el pateo por el desierto, eso a mí no me lo hace. Otra conclusión que queda de ese incongruente uso de la alfombra es que estos tres tipos tenían más prisa por irse del harén que por llegar.
Y por cierto, ¿adonde van?. Porque yo los veo irse directos al sol, ¿han quedado tan traumatizados tras su visita al harén que se van a suicidar?. La teoría que siempre he tenido es que se van detrás de la duna a manejar el "body talk" entre ellos en forma de trenecito o lo que sea.
Como bonus track, una actuación en una cadena italiana. Las imágenes hablan solas, o sea, "Images talk" (perdón por el invento, pero no pude resistirme).
"Body Talk" fue el primer single de Imagination y salió en abril de 1981 como adelanto de su primer LP, que acabaría llamándose igual. Los productores fueron el dúo Steve Jolley-Tony Swain, responsables dos años después del "True" de Spandau Ballet, que buscaban crear una especie de sonido "Soul British" y vieron en este trío a unos potenciales exponentes de este nuevo sonido.
El vídeo de "Body Talk" siempre me ha fascinado por su oriental ambientación y por esa mezcla de sensualidad, erotismo (homoerotismo más bien) y esas superposiciones y efectos especiales inclasificables.
Nada más empezar, !toma superposición¡, una bella mujer aparece y desaparece antes de que Ingram y Kennedy irrumpan llevando una alfombra por el desierto. Hay que destacar el ritmillo que llevan ambos, pero mientras Ingram va serio y más concentrado que un jugo sueco (chiste interno entre los creadores del blog) Kennedy va sonriente, casí diría que con ganas de partirse de risa. Tras otra breve superposición de una odalisca haciendo malabares con fuego llega unos de los grandes hallazgos del videoclip, los porteadores de la alfombra pisan las teclas de un piano (sobreimpresionado como no) para luego, con una coordinación digna de la natación sincronizada dejan caer la alfombra y aparece Leee John en plan Cleopatra ante César.
El resto del vídeo se ambienta en un palacio oriental vagamente decorado con alfombras, cojines, una mini-palmera y unos visillos blancos (todo por cortesía de la tienda de chinos de la esquina) con los Imagination cantando mientras las odaliscas tratan de llamar su atención con poco éxito. Justo en el minuto 1:00 vemos a Ingram (su peinado lleva décadas fascinándome) acostado ignorando a una bella mujer que le acaricia la espalda con poco entusiasmo y una absoluta falta de fe (tal vez sospechaba que no había nada que rascar). En el 1:21 Ingram tiene un cara a cara con otra chica del harén, mientras le canta aquella sonríe pero juraría que se está mordiendo los carrillos por dentro en plan "celebrities de John Galliano". Las odaliscas continúan con sus agasajos estériles mientras los tres siguen a lo suyo, que es cantar (por cierto, la letra es una oda al "calentonazo"). En el minuto 2:00 llega el solo de piano con Leee John tocando y poniendo cara de "mira que sexy soy" con subida de cejas incluida.
A partir de ahí, ya les vemos tocar los instrumentos, porque lo de tocar a las chicas no se contempla, mientras John e Ingram inician un duelo falsete contra voz grave mientras giran por girar para acabar los tres subidos en una alfombra voladora que yo juraría que es la misma que, entonces de forma absurda, cargaban aquellos dos al comienzo del vídeo. Si Leee John conocía los poderes de la alfombra de antemano entonces es un jeta que quería ahorrarse el pateo por el desierto, eso a mí no me lo hace. Otra conclusión que queda de ese incongruente uso de la alfombra es que estos tres tipos tenían más prisa por irse del harén que por llegar.
Y por cierto, ¿adonde van?. Porque yo los veo irse directos al sol, ¿han quedado tan traumatizados tras su visita al harén que se van a suicidar?. La teoría que siempre he tenido es que se van detrás de la duna a manejar el "body talk" entre ellos en forma de trenecito o lo que sea.
Como bonus track, una actuación en una cadena italiana. Las imágenes hablan solas, o sea, "Images talk" (perdón por el invento, pero no pude resistirme).








