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jueves, 5 de noviembre de 2015

PODCAST DE 1001 CANCIONES #4 - "SELECCIÓN DE CANCIONES DE LA SAGA 007"



Aprovechando el estreno de "Spectre" hemos decidido hacer una selección de las canciones que acompañan las aventuras de Bond, James Bond.

Para tal empresa hemos solicitado refuerzos y a nuestra llamada han acudido Juan García y Alex Medina, compañeros habituales en el podcast "Devoradores 2: Electric Boogaloo" y fundadores del blog "Quéfuede".

Os dejamos con un recorrido por la parte musical de esta longeva saga con algo más de dos horas de programa.

Lista de canciones:

- Matt Monro: "From Russia With Love" (Desde Rusia con amor).
- Nancy Sinatra: "You Only Live Twice" (Sólo se vive dos veces).
- Paul McCartney: "Live and Let Die" (Vive y deja vivir).
- Carly Simon: "Nobody Does It Better" (La espía que me amó).
- Sheena Easton: "For Your Eyes Only" (Sólo para sus ojos).
- Duran Duran: "A View to a Kill" (Panorama para matar).
- Gladys Knight: "License to Kil" (Licencia para matar).
- Tina Turner: "Goldeneye".
- Chris Cornell: "You Know My Name" (Casino Royale).
- Adele: "Skyfall".
 

miércoles, 10 de octubre de 2012

Queen - "Bohemian Rhapsody" (1975)

Tras una ausencia imperdonablemente larga de la que soy única responsable y por la que pido disculpas, vuelve Mil y un videos con el primer grupo que tiene el honor (oh, gran honor) de repetir en este blog: Queen. Si ya el año pasado hablamos de su icónico "I want to break free", en esta ocasión nos vamos hasta 1975, año del aclamado "A Night At The Opera", para deleitarnos con una de sus canciones más absolutamente locas y maravillosas: "Bohemian Rhapsody".

Y digo bien: loca y maravillosa. Loca, porque es una canción en la que caben una balada, un solo de guitarra, un segmento operístico, un segmento rockero y una vuelta a la balada. Maravillosa, porque es asombroso el modo en que piezas tan dispares encajaron con tanta facilidad para resultar agradables al oído. No era algo que se estilase en plenos años 70, y eso que la experimentación musical había tenido un empuje extraordinario en los quince años precedentes. Casi toda la composición, en música y letras, se debe al talento de Freddy Mercury, que otra cosa no sería, pero creativo lo era a raudales.

A pesar de que los videoclips eran una práctica bastante común ya en aquellas fechas, fue a partir de "Bohemian Rhapsody" y su éxito cuando se convirtieron en norma promocional para las discográficas. Además, dada la propia complejidad de la canción, interpretarla en directo en programas de tanta audiencia como "Top of the Pops" (BBC) entrañaba grandes dificultades, y, como bien argumentó el guitarrista Brian May, un playback de esta canción sería ridículo y hasta ofensivo. El video lo dirigió Bruce Gowers, director y productos de televisión especializado en eventos de grandes proporciones, que ya había trabajado antes con Queen.

El video se inicia con las siluetas de tres de los componentes, que ocultan en la sombra a Freddy Mercury, cantando casi a capella, iluminados en una forma que recuerda a las fotografías de Marlene Dietrich:


Llegados casi al primer minuto, vemos a Freddy cantando, sentado al piano, la triste historia de un hombre joven que se despide de su madre porque ha sido condenado por asesinato, mientras John Deacon le observa, bajo en mano. Del estilo capilar de todos los miembros de la banda se deduce fácilmente que aquello son los años 70.

El video se rodó en apenas cuatro horas, dado que no requería grandes despliegues de grabación, y tuvo el modesto coste de 4.500 libras. Además, había que tenerlo listo para su emisión esa misma semana, por lo que tampoco estuvo mucho tiempo en post-producción. Casi todos los efectos fueron grabados al mismo tiempo que el video.

Destaquemos de esta primera sección el audaz maquillaje de Freddy Mercury, que nos demuestra que, con todo su talento (que no fue poco), Amy Winehouse no inventó nada:


A partir del 2:25, Freddy decide que ya está bien de tanto piano y se viene arriba; se arranca micrófono en mano con sus compañeros, de entre los que sobresale un Brian May con una chaqueta irrepetible, y que nos ofrecerá un espléndido solo de guitarra. Todo transcurre, por cierto, en un muy sobrio y austero escenario, sin público, en el que apenas unos focos se dejan llamar a sí mismos "decoración".

Entrando en el 3:10, da comienzo la parte operística, con un plano a contraluz de Mercury vestido como el príncipe de Beckelar:


A partir de ahí todo es más rápido que hasta el momento; las imágenes juegan con las voces y con los efectos, desde las luces atenuadas o focalizadas, hasta lentes de colmena o efectos frente a un monitor (en concreto, la cara de Mercury extendiéndose infinitas veces).


En el 4:14 recuperamos la parte rockera, y les vemos en el apogeo estilístico del videoclip:

Me cuesta entender que esos monos ceñidos de raso con torera no hayan vuelto a ponerse de moda

La canción va recuperando la calma, y el video volviendo a sus inicios en el 4:57, con Freddy al piano, y al final de todo los cuatro retornando a su posición original. En el último plano vemos a John Deacon golpeando un gong al estilo de las películas de Rank Organisation, una productora británica cuyo "león de la Mayer", por decirlo así, era un tipo sin camiseta haciendo sonar un gong, y que era muy popular en la época.

Escuchar Bohemian Rhapsody es como escuchar tres canciones en una, una riqueza sonora de la que no te aburres, y cuyo videoclip tiene el valor de haber sabido trasladar esa complejidad a imágenes de una forma genuina, sin afectaciones narrativas que distraigan de lo verdaderamente importante: la canción.

lunes, 6 de febrero de 2012

Demis Roussos - "Goodbye my love goodbye" (1973)

No siempre Grecia vivió pendiente de planes de rescate cada seis meses ni fue motivo inagotable de disgusto para el mundo. Hubo una época en la que exportó cantantes singulares, de entre los que se destaca la contundente figura del que hoy nos traemos, nunca mejor dicho, entre manos: Demis Roussos. A fuer de ser justos con la verdad, hay que decir que es nacido en Egipto, de padres también nacidos en Egipto pero ascendencia griega, y dado que ha desarrollado allí toda su carrera, cabe atribuir el daño al país heleno.

Con esa carica, ese vozarrón que tan pronto fluctuaba a lo grave como al falsete, y ese gusto por la ropa holgada, cuesta creer que Roussos se iniciara en la música en un grupo de rock progresivo, pero así fue, si bien pronto empezó su carrera en solitario, dándose a la música melódica y escorándose a la cancamusa. No le neguemos a Demis el mérito de habernos legado un temazo como "Velvet Mornings", más conocido como "triki triki triki..." y todo lo que sigue.

 Él en sí mismo ya era un canto al triki triki

No es fácil dar con información sobre quién dirigió (o ideó) esta pieza audiovisual que con tanta fidelidad se ciñe al título de la canción. Lo primero que vemos es un tren deslizarse por los raíles, y así vamos pillando el concepto de que alguien se ha ido, en un plano de 15 segundos, para que no nos quedemos con dudas, que se funde con la inclasificable pechera del afligido cantante.

Con otro socorrido fundido, vemos a Demis pasear su tristeza por el andén de la estación, con una ropa muy ibicenca y playera que permite al rotundo griego exhibir ese pecho palomo. Y aunque hace ya un minuto que ha salido el tren, es ahora cuando el cantante estira la mano para despedir a su amada, adoptando una pose en la que no se sabe bien qué es lo que predomina: el sentido adiós, o el gesto de cantar una saeta al Cristo de los gitanos:


El realizador se recrea en estos planos, pero con notable desacierto intenta encuadrar la cara y la mano en el mismo plano. Finalmente se da por vencido y se queda con la mano, en lo que será posteriormente la tónica general del videoclip, dando la impresión a partir del 2:23 de que es la mano la que canta. Ni en un Congreso de Masturbadores Compulsivos se ha rendido tan sincero homenaje a la mano. No sé si era el estilo de los setenta, pero está rodado con una desgana asombrosa, de la que Roussos sale airoso porque está dándolo todo en materia de feeling y sentimiento.


Tras fundidos y más fundidos, vemos a Demis cantando sobre las vías del tren, lo que constituye una actitud tan temeraria como la pechera que lleva, y que desde 1000yun videos desaprobamos enormemente (tanto la pechera como cantar sobre las vías).

A partir del 2:42 lo que antes era gesticulación ya deviene en una frenética concatenación de aspavientos sin sentido, que derivará en un abuso intolerable del plano del brazo peludo del melódico cantante griego.

Y yendo al 3:06 tenemos mi parte favorita: un plano abierto de Demis cantando sus penas en el andén, con un individuo detrás que tiene aspecto de trabajador de la estación, y actitud de "pero mira que veo gente rara yo aquí todos los días que ya estoy inmunizado", y que contempla al cantante como si no empatizara lo más mínimo con su tragedia personal, cosa lógica por otro lado, porque si trabajas en una estación de tren a los quince días ya estás aburrido de ver gente despedirse.

"Voy a echarme el cigarrito mientras veo al peludo éste"

El plano se abre y nos ofrece el detalle de saber que estamos en la estación de tren de Bruselas Sur, donde ninguna placa, inexplicablemente, conmemora la grabación de este videoclip tan preñado de sentimiento. Finalmente dejamos allí a Demis, reflexionando compungido sobre los trenes, los que se llevan a nuestro amor, los que no cogemos a tiempo, los que llegan con retraso...