domingo, 25 de septiembre de 2011

Michael Jackson - "Remember the time" (1992)

Mucho había tardado Michael Jackson en asomarse por este blog. No es fácil elegir uno de sus videoclips para comentar (no duden que Jacko volverá por estos lares), así que me he quedado con uno de los que, estética y narrativamente, más me han seducido siempre: "Remember the time". Esta canción fue el segundo single de lo que yo considero como el último gran álbum del cantante, "Dangerous", antes de que los escabrosos asuntos judiciales en los que se vio envuelto le amargaran el carácter y redujeran su tremenda creatividad, al tiempo que lo volvieron aún más excéntrico.

"Remember the time" ahonda en el concepto cinematográfico que Michael tanto había perfeccionado a lo largo de la década anterior como complemento y promoción de sus canciones. Son 9 minutos de videoclip, bajo la dirección de John Singleton (nominado al Oscar por "Boyz in da hood" un año antes, pero que tampoco le hace ascos a dirigir taquillazos de mucha acción y poca introspección del tipo "2 fast 2 furious"), con un elenco de caras conocidas que ya preludiaba el estilo "amiguetes entertainment" de gente como Santiago Segura. En el apogeo de su fama, un escalón por debajo de la megalomanía, ser amigo de Jacko estaba de moda.

En una ambientación egipcia y glamourosa, donde gaticos y otros felinos eran los amos, el videoclip se inicia con unas turbulencias arenosas que nos sitúan en el contexto: un lujoso palacio real en el que los faraones se aburren y se torran de calor. El rey egipcio (durante un tiempo también lo fue de la comedia) es Eddie Murphy, y su reina, la modelo somalí Iman, señora de David Bowie, quien en los 80 mostró mejor gusto eligiendo a su esposa que eligiendo modelitos (próximamente hablaremos de ello en Milyun videos, stay tuned). Iman es, a mi juicio, una de las mujeres negras más bellas que ha pisado la Tierra.

La reina se aburre, y como aquello es el antiguo Egipto y no hay ni playstation ni Facebook ni nada, el rey va llamando bufones y otros 'entretenedores' profesionales para que le quiten el bostezo a su señora. Uno por uno los va llamando y anunciando Magic Johnson, el enorme jugador de Los Angeles Lakers, que en aquellas fechas ya había hecho pública su condición de portador del virus del SIDA. Magic se convirtió en uno de los activistas más influyentes en la lucha contra la enfermedad y contra el estigma social que entonces la acompañaba (y en cierta forma, pervive hoy).

Pero no hay forma, todos fallan estrepitosamente y eso encima les va a costar la vida (y sin cobrar, seguro). Al malabarista, que en un semáforo podría sacarse unos cuartos, lo lanzan a los leones; al tragafuego, que bien podría protagonizar una campaña de Icona, le cortan la cabeza por orden de la reina; pero entonces aparece Michael disfrazado de monje benedictino diseñado por Dolce&Gabbana, y todo el mundo lo flipa. ¿Por qué? Pues porque hace un truco que es la pera limonera: lanza una arenilla que se mueve sola, se pone encima, desaparece del interior de su capa y luego se convierte en el egipcio más blanco que se vio en el Reino Antiguo. Como para no quedarse picueto. Los efectos especiales de este videoclip han envejecido la mar de bien.

Luego hubo foto de familia para la posteridad


Llevamos 3 minutos y medio de video y ahora empieza la música. Michael luce un conjunto de camisa dorada y pantalón negro, con repecho en dorado y especie de pareo transparente, y ya que ha dejado a sus majestades con el culo torcido, empieza a cantar, más a la reina que al rey, lógicamente. Y como Michael le está cantando si se acuerda de cuando se enamoraron y la reina le pone ojitos, el rey, que será Eddie Murphy pero tonto del todo no es, se mosquea (ver plano del 3:58), y le echa encima a los guardias cuando Michael tiene la poca vergüenza de besar a Iman en la mano delante del marido.

Dado que Michael está en forma y además es un mago consumado, no tiene problemas para escapar de los fornidos guardas de palacio, que en su búsqueda pasan por un bazar y lo ponen todo patas arriba, con gran perjuicio de los comerciantes. Mientras siguen buscando, Michael baila dentro de un círculo de mujeres veladas, que encajan con el concepto exótico de todo lo que suene a Oriente Medio, pero en el Egipto del mil no se cuántos antes de Cristo, poco pintaban, la verdad.

Michael se cuela en el dormitorio de la reina, que está tumbada con actitud lánguida, pero que se viene arriba cuando ve a su amado y éste le planta un beso en los morros que la derrite (quizás éste sea el mayor efecto especial del video, porque Michael mucha pinta de apasionado no tiene).

A partir de ahí se desata mi parte favorita: la coreografía. Me embelesan, en general, las coreografías bien hechas, pero las de Michael Jackson tienen un plus de vistosidad y exigencia que encuentro fascinante. Son casi dos minutos y medio de planos ininterrumpidos de baile, de los que uno no se cansa, porque forman un crescendo coreográfico apabullante, en lo físico y en lo visual. Termina el baile y Michael se encuentra solo en palacio, pero de repente se ve acorralado entre el rey y sus guardas, y cuando parece que no puede huir, se escabulle tal como vino: convertido en un montón rodante de arena del desierto.

"Remember the time" es una delicia videográfica; tiene ritmo narrativo, sirve de soporte a una buena canción, los detalles han sido cuidados, incorpora una trabajada coreografía... Entretiene, en suma, y nos cuenta una historia en forma musical, en la línea que Michael había consolidado dentro de la industria, donde ser objeto de adoración ciega por parte de millones de personas nunca significó que se les pudiera ofrecer un producto de baja calidad.


sábado, 10 de septiembre de 2011

Beyoncé - Single Ladies (Put a Ring on It) (2008)

No soy yo muy fan de Beyoncé. En realidad no comulgo bien con la música pop más comercial de la cual la Sra. Knowles es una de sus máximas representantes. Pero debo admitir que la primera vez que vi este vídeo me quedé fascinado.


"Single Ladies" fue el segundo single de "I Am... Sasha Fierce", el tercer álbum de estudio de la tejana. Para la realización del vídeo Beyoncé se inspiró en una coreografía de Bob Fosse titulada "Mexican Breakfast" que vio en Youtube tomada de una actuación de la esposa de Fosse, Gwen Verdon, en "El Show de Ed Sullivan" en 1969.


Para modernizar la coreografía, ya que la original era muy de su época y actualmente se vería ridicula como poco, se contrató a JaQuel Knight, un coreógrafo de gran reputación que mezcló movimientos de jazz, claqué y hip-hop entre otros para obtener el resultado final y del que se rumoreó durante un tiempo que era una de las bailarinas que acompañaban a Beyoncé en el vídeo. Al parecer todo fue una de esas leyendas urbanas que corren por Internet a la velocidad de la luz. A continuación, una foto de Knight con las bailarinas del vídeo, Ashley Everett y Ebony Williams (aunque nunca se sabe porque la presencia en la foto de Ebony Williams -a la derecha- es un poco sospechosa, está como pegada de aquella manera. No sé, ahí queda la foto).






Hubiera travestismo o no en el vídeo, éste es un gran vídeo. La dirección del mismo corrió a cargo de Jake Nava (foto), un realizador británico de origen latino que ya había dirigido el vídeoclip del single anterior de Beyoncé "If I Were a Boy", curiosamente también en blanco y negro como el vídeo que nos ocupa. Nava tiene una larga trayectoria como realizador de videoclips trabajando con The Rolling Stones, Tina Turner, Atomic Kitten, Kylie Minogue o Shakira y su famosa "Loba".




Nava quería que el vídeo fuera lo menos efectista posible, de ahí el sencillo fondo blanco en contraste con los leotardos negros de las tres bailarinas (el de Beyoncé es asimétrico con el hombro y brazo derechos desnudos y enterizo por el brazo izquierdo). Al igual que el vestuario los peinados tampoco sufren alteraciones resuelto con un cardado medio bastante discreto y melena suelta.

Nava resolvió los cambios de ritmos de la canción con un sencillo oscurecimiento del plató, que llega casi al fundido en negro. Además decidió mantener casi todo el metraje el plano largo para que pudiera apreciarse en toda su dimensión la espectacular coreografía. Las excepciones son apenas de cinco segundos a partir del 1:00 y unos "zoom" bastante agresivos para resaltar el guante de titanio con anillo incluido, no podía de ser otra forma, entre ellos el del último plano. Otro momento destacable del vídeo se produce en el 2:22 cuando las tres bailarinas se dirigen a la pared y giran apoyándose en ella. No es algo novedoso (que le pregunten a Fred Astaire y a Donald O´Connor), pero sirve para darle a la coreografía un empujoncito bastante eficaz.


"Single Ladies" ganó el Premio MTV al mejor vídeo del año. Un premio que lo único que hizo fue confirmar su estatus de fenómeno a nivel global. El vídeo fue imitado hasta la saciedad destacando la parodia que hicieron en el Saturday Night Live protagonizada por la propia Beyoncé con Justin Timberlake, Andy Samberg y Bobby Moynihan como improvisado cuerpo de baile.


En nuestro país José Mota hizo un sketch con "La Blasa" imitando la coreografía y también fue muy celebrado una montaje en Youtube que certificaba que la coreografía encajaba con el "Paco Paco" de Encarnita Polo y que sirvió para sacar del (injusto) olvido, aunque fuera por unas semanas, a la musa del funklorismo.


"Single Ladies" posiblemente sea el mejor vídeoclip de la primera década del S.XXI. Y si no lo es, estará en el top 5 sin duda.



Como ya es costumbre, un bonus track. En este caso, el "Mexican Breakfast" que inspiró este vídeo (ojo al 2:22 y obviar las absurdas acotaciones, en Internet hay mucha gente aburrida).

jueves, 1 de septiembre de 2011

Queen - I want to break free (1984)

Siento debilidad por esta canción. No voy por ahí diciendo que es la mejor de Queen porque hay muchas otras candidatas a ese puesto, pero "I want to break free", por su letra y por su video, es especial.

Incluida en el disco "The Works", esta canción tuvo una cierta trascendencia en muchos países que en la década de los 80 luchaban por zafarse de regímenes poco democráticos o directamente dictatoriales, siendo singularmente apreciada por quienes entonces querían derrocar el apartheid en Sudáfrica. El video, por tanto, no fue considerado en conjunto con la canción, porque a ver cómo se lucha contra la opresión viendo a cuatro señores como cuatro castillos travestidos de marujas.

Pues de eso iba el video. La idea la tuvo Roger Taylor, que parecía el más formalito de los cuatro, quien propuso una parodia de la longeva telenovela británica "Coronation Street" para transmitir una imagen más informal del grupo, para dar a entender a su público que Queen también podía, y sabía, reírse de sí mismos. "Coronation Street" lleva en antena desde 1960, por lo que si alguien vio un capítulo en 1963 y luego ya no vio más, aún está a tiempo de reengancharse a la trama. La dirección del video fue encomendada al británico David Mallet, quien ha demostrado su pericia con artistas como David Bowie, Def Leppard, Scorpions o Luis Miguel (admirable versatilidad).

El video se inicia ubicando al espectador en la misma ambientación en que transcurre la telenovela: una clásica calle obrera de una ciudad inglesa, con sus casas de ladrillo idénticas, una al lado de otra. Vemos que una especie de cacharro despertador echa humo justo al lado de donde duerme Brian May, al que apropiadamente eligieron para que llevara los rulos; no parece una manera sosegada de despertarse y menos aún un aparato seguro para tener al lado de la cama. Brian se levanta un poco de mal humor, se enfunda unas zapatillas de peluche y baja al salón, donde se encuentra que Freddy Mercury está empezando a pasar la aspiradora. Pero no de cualquier manera, no señor, nada de ropa de andar por casa. Freddy pasa los mochos con un top ajustado, una falda de cuero, medias de rejilla y tacones (menos elevados de lo inicialmente previsto porque Freddie estuvo a esto de abrirse el melón un par de veces). Hacendoso sí, pero divino de la muerte también.





El bigote no era negociable

John Deacon, por su parte, eligió el papel más descansado e interpreta a una anciana conservadora que lee el periódico con actitud de "todo está fatal, y peor que se va a poner". Roger Taylor, mientras, está en la cocina, convertido en una 'sexy' colegiala, con un rumboso meneíllo de caderas que Queen desaprovechaba en los conciertos.

La estrella es Freddie, que nos canta sus ansias de libertad guiñándonos el ojito bajo esa peluca inenarrable mientras pasa la aspiradora con garbo y hechuras de hembra liberada (véase entre el 0:54 y el 1:00). Resulta que en el bajo de la escalera Freddie tiene un puerta a otra dimensión, en la que nos adentramos con curiosidad. Es una especie de submundo oscuro, donde un montón de gente con linternas en el casco desfila alrededor de Queen, dispuestos en rombo como ya lo hicieran en "Bohemian Rhapsody". A continuación, Freddie, al que la camisa le apretaba incluso más que los pantalones (doble cinturón para minimizar el riesgo de caída), nos canta con ese estilo tan únicamente suyo, para transformarse después en una especie de fauno - primo de Mr Spock, y frotarse un rato contra unos muchachos y muchachas que andaban por allí vestidos con mallas moteadas. Ya en harina, Freddie se hincha a uvas, pero sin usar las manos, en un claro alegato a favor de la fruta.


La coreografía que vemos a continuación, en la que Mercury es llevado por varias personas y luego "rueda" sobre ellas, no salió de la nada. Fue concebida por Wayne Eagling, entonces uno de los cabezas del Royal Ballett (alguno de los bailarines también se apuntó al bombardeo), un colaborador habitual de Freddie en todo lo que supusiera baile, ya que si bien el cantante era un intérprete nato y una bestia sobre el escenario, las coreografías preparadas se le atragantaban. Ignoro qué querría decirnos Queen con esta parte del video, aunque me inclino a pensar que la belleza plástica y onírica de las imágenes resultantes ya era bastante mensaje.

El video retorna a la realidad de la falsa Coronation Street, nos devuelve a la vida cotidiana de esa ama de casa aburrida y sus compañeras, cada una a lo suyo mientras Freddie insiste en que quiere romper y ser libre.

En los Estados Unidos (recuerden: años 80, Ronald Reagan, sitcoms ñoñas), este video estuvo vetado en la MTV y otras emisoras musicales, a pesar de ser una parodia inteligente y divertida, y sobre todo, una grandísima canción.


jueves, 25 de agosto de 2011

The White Stripes - The Hardest Button to Button (2003)

The White Stripes es una de las bandas fundamentales para entender el rock del S.XXI. La banda se formó en 1997 en Detroit por los hermanos (artísticamente hablando) Jack y Meg White pero no alcanzaron relevancia hasta la publicación de su tercer álbum "White Blood Cells" en 2001. En el año 2003 publicaron su siguiente trabajo, "Elephant" (foto), en la portada Meg aparece con un pie atado a una cuerda como símbolo de una complicada relación sentimental que vivía en esos momentos y Jack sujeta una pala de cricket porque se aficionó a este deporte durante la grabación del disco en tierras británicas. Con este disco se catalputaron definitivamente al estrellato del mundo rockero gracias sobre todo al single "Seven Nation Army" con su vídeoclip repetitivo y ese estribillo instrumental a base de guitarreo que se ha convertido en todo un himno deportivo de nuestro tiempo.
No soy un incondicional de The White Stripes, de hecho, pienso que Jack White pertenece a ese grupo de artistas que se creen más creativos y trascendentes de lo que realmente son y Meg White me parece un parece una baterista muy limitada y de la que siempre me ha hecho gracia esa pinta de desequilibrada que tiene, de esas que te preguntan por la calle si la línea 014 pasa por el manicomio y tú te quedas dudando de si contestar, ignorarla o salir huyendo. Con todo, The White Stripes han firmado algunos de los mejores temas de este nuevo milenio.


"The Hardest Button to Button" salió como tercer single de "Elephant" y llamó rápido la atención por su curioso videoclip dirigido por el francés Michel Gondry (foto). Este creativo realizador nacido en Versalles en 1963 tiene una larga trayectoria en el mundo del videoclip, muy ligada sobre todo a la excéntrica Björk aunque también ha trabajado con Kylie Minogue, Radiohead o sus compatriotas Daft Punk. Gondry también ha dirigido películas tan personales como "La ciencia del sueño", "Rebobine, por favor" y sobre todo, esa joyita llamada "¡Olvídate de mí!".


"The Hardest Button to Button" fue la tercera colaboración de Gondry con los hermanos White tras "Fell in Love with a Girl" (otro vídeo recomendable) y "Dead Leaves and the Dirty Ground". El video consiste en un stop motion constante y acompasado con la música donde se multiplican la batería y el amplificador, se usaron cerca de 80 unidades de cada una para realizar la animación. Los momentos más destacados del vídeo son el paseo por la estación y el vagón del PATH y sobre todo a partir del 3:05 cuando en el parque las baterías y los amplificadores empiezan hacer una especie de ballet en círculos, como curiosidad señalar que el hombre del traje blanco que en el 2:25 le enseña a Jack White una cajita es el cantante "indie" Beck.
El vídeo fue rodado en Manhattan y en la estación del tren PATH (el de la Autoridad Portuaria del Hudson).



El impacto del vídeo fue tal que fue homenajeado en el templo de la cultura (o contracultura, al gusto del lector) del último cuarto de siglo, o sea, "Los Simpsons". Bart y los Stripes inician una persecución musical por Springfield con victoria del primero. Aquí tenéis la escena (en italiano).







viernes, 5 de agosto de 2011

Katy Perry - California Gurls (2010)

El single de presentación del segundo disco de Katy Perry, "Teenage dream", tenía que ser algo ligerito y veraniego, así que se eligió esta sencilla oda a las muchachas californianas para darlo a conocer. "California Gurls" glosa las virtudes atribuidas al carácter playero y liviano de las californianas, encarnadas todas de forma irreal en la propia Perry: buenas, descaradas y "feroces", con ganas de comerse el mundo a base de fiesta; eternamente vestidas, como indica el estribillo, con bikinis y pantaloncitos cortos.

El video no es apto para diabéticos. Se concibió a partir del trabajo de Will Cotton, cuya influencia será evidente y manifiesta. A Katy le gustó mucho la obra de Cotton, inspirada en paisajes de golosinas y dulces, hasta el punto de que acabó siendo el director artístico del videoclip, cuya dirección estuvo a cargo de Matthew Cullen.

La trama del videoclip nos presenta a Katy Perry como la animada ficha de un juego llamado "Candyfornia" (inspirado en uno real llamado "Candyland"). Katy está a merced del jugador, nada menos que Snoop Dogg, un rapero que pudo llamarse tal a sí mismo durante los 90, pero que pasó de super malo malote, epicentro del gansta-rap, a colaborador de quien sea menester, desde Mariah Carey hasta Daddy Yankee. Tus méritos como rapero, que los tuvo, no resisten esa chaqueta que lleva Snoop; lástima que nadie tuviera redaños para comentárselo.


Yo es que esta chaqueta no la veo para él.


Katy tiene que avanzar por un tablero azucarado, lleno de chuches y golosinas, e ir liberando a otras piezas que están atrapadas en burbujas de chicle, gelatinas y envoltorios, al tiempo que descubre los secretos de ese bosque de caramelos, luciendo una peluca que no le queda bien a cualquiera, pero que ella lleva con mucho estilo. Ya en el 0:22 Katy topa con sus enemigos mortales, los ositos de gominola, que lejos de la almibarada imagen que tenemos de ellos, son groseros y antipáticos y le hacen una peineta que no viene a cuento.

Nuestra amiga la Perry trepa por unas regalices (las que no resultan ser serpientes) y se despelota sobre una nube de algodón a partir del 0:54, para regocijo de sus fans masculinos y heteros, poniendo esa cara picarona pero inocente con la que tanto ha jugado desde "I kissed a girl". Prosigue su avance y de repente la vemos convertida en girl-scout que va a vender galletas a la casa del hombre de jengibre, pero claro, éste no le compra; sería absurdo. El hombre de jengibre se agarra a sus principios pero eso le cuesta la vida, porque Katy y sus amigas, literalmente, se lo comen. Cuántos no hubieran querido ser de jengibre tras ver esta secuencia.

Katy, ataviada con un top de cupcakes, y sus chicas llegan a la playa y se marcan un baile que queda resultón pero que entraña poca dificultad, porque si bien es evidente que Katy Perry es una mujer excelentemente dotada, no es menos cierto que para el baile no lo está, como se puede comprobar en el video de "Hot'n'Cold". Por el 2:30 se inicia el inevitable rapeado, porque queda feo hacer venir a Snoop Dogg sólo para ponerle una chaqueta horrorosa, y Katy aparece con el vestido menos favorecedor del mundo. Al menos en mi opinión, con lo bien que iba.

El Armaggedon azucarado está a punto de desencadenarse. Las huestes de gominola de Snoop Dogg se plantan frente a Katy y sus muchachas con aviesas intenciones, sin saber que la Perry, que siempre está preparada para lo que sea, tiene el arma mortal con la que va a derrotarlas: dos botes de nata batida que se ajusta al sujetador (es increíble que ese sujetador rojo le haga los pechos aún más grandes, ríete tú del Wonderbra) y que dispararán su dulce y letal contenido para no hacer prisioneros entre los ositos.

Snoop tiene que rendirse y es enterrado en la arena como señal de su derrota; quizás con eso aprenda a no ir de game-master por la vida y no dejar a Katy vagando por ese tablero de glucosa incontrolada que viene a ser una metáfora de la dulce vida californiana.

Si algún día van a California y vuelven decepcionados porque lo que se encuentran no es exactamente esto, les animo a crear su propio grupo de Facebook: "Yo también culpo a Katy Perry de mis altas expectativas con respecto a California".

lunes, 1 de agosto de 2011

Imagination - "Body Talk" (1981)

La banda de soul Imagination se formó en 1981 cuando Leee John, que había trabajado haciendo los coros para varias bandas menores de soul, conoció al bajista y guitarrista Ashley Ingram y decidieron unirse para componer y formar su propia banda "sexy y erótica" ¿?. Tras pasar brevemente por un grupo llamado Fizzz, en una audición conocieron al batería jamaicano Errol Kennedy y se unió a ellos, cerrando de ese modo la formación definitiva de Imagination (el nombre del grupo surgió como homenaje a John Lennon, asesinado unos meses antes).
"Body Talk" fue el primer single de Imagination y salió en abril de 1981 como adelanto de su primer LP, que acabaría llamándose igual. Los productores fueron el dúo Steve Jolley-Tony Swain, responsables dos años después del "True" de Spandau Ballet, que buscaban crear una especie de sonido "Soul British" y vieron en este trío a unos potenciales exponentes de este nuevo sonido.


El vídeo de "Body Talk" siempre me ha fascinado por su oriental ambientación y por esa mezcla de sensualidad, erotismo (homoerotismo más bien) y esas superposiciones y efectos especiales inclasificables.
Nada más empezar, !toma superposición¡, una bella mujer aparece y desaparece antes de que Ingram y Kennedy irrumpan llevando una alfombra por el desierto. Hay que destacar el ritmillo que llevan ambos, pero mientras Ingram va serio y más concentrado que un jugo sueco (chiste interno entre los creadores del blog) Kennedy va sonriente, casí diría que con ganas de partirse de risa. Tras otra breve superposición de una odalisca haciendo malabares con fuego llega unos de los grandes hallazgos del videoclip, los porteadores de la alfombra pisan las teclas de un piano (sobreimpresionado como no) para luego, con una coordinación digna de la natación sincronizada dejan caer la alfombra y aparece Leee John en plan Cleopatra ante César.
El resto del vídeo se ambienta en un palacio oriental vagamente decorado con alfombras, cojines, una mini-palmera y unos visillos blancos (todo por cortesía de la tienda de chinos de la esquina) con los Imagination cantando mientras las odaliscas tratan de llamar su atención con poco éxito. Justo en el minuto 1:00 vemos a Ingram (su peinado lleva décadas fascinándome) acostado ignorando a una bella mujer que le acaricia la espalda con poco entusiasmo y una absoluta falta de fe (tal vez sospechaba que no había nada que rascar). En el 1:21 Ingram tiene un cara a cara con otra chica del harén, mientras le canta aquella sonríe pero juraría que se está mordiendo los carrillos por dentro en plan "celebrities de John Galliano". Las odaliscas continúan con sus agasajos estériles mientras los tres siguen a lo suyo, que es cantar (por cierto, la letra es una oda al "calentonazo"). En el minuto 2:00 llega el solo de piano con Leee John tocando y poniendo cara de "mira que sexy soy" con subida de cejas incluida.
A partir de ahí, ya les vemos tocar los instrumentos, porque lo de tocar a las chicas no se contempla, mientras John e Ingram inician un duelo falsete contra voz grave mientras giran por girar para acabar los tres subidos en una alfombra voladora que yo juraría que es la misma que, entonces de forma absurda, cargaban aquellos dos al comienzo del vídeo. Si Leee John conocía los poderes de la alfombra de antemano entonces es un jeta que quería ahorrarse el pateo por el desierto, eso a mí no me lo hace. Otra conclusión que queda de ese incongruente uso de la alfombra es que estos tres tipos tenían más prisa por irse del harén que por llegar.
Y por cierto, ¿adonde van?. Porque yo los veo irse directos al sol, ¿han quedado tan traumatizados tras su visita al harén que se van a suicidar?. La teoría que siempre he tenido es que se van detrás de la duna a manejar el "body talk" entre ellos en forma de trenecito o lo que sea.



Como bonus track, una actuación en una cadena italiana. Las imágenes hablan solas, o sea, "Images talk" (perdón por el invento, pero no pude resistirme).

martes, 26 de julio de 2011

Aerosmith - "Crazy" (1994)

Muchos pensaron que la carrera de Aerosmith había llegado a su punto más alto el día en que tocaron en el bar de Moe, allá por 1991, pero aún les quedaba cuerda, como demostraron tres años más tarde con un señor disco llamado "Get a grip". El single final de esta fábrica de éxitos se llamó "Crazy", y se hizo acompañar con un video de corte cinematográfico, de impecable factura y entretenido visionado, que aún hoy hace las delicias de los videoclipófilos como una servidora.

El video, dirigido por Marty Callner, narra el largo y lleno de aventuras día de pellas de Alicia Silverstone y Liv Tyler, dos niñas pijas que no hacen mucho por aprovechar el colegio caro que les están pagando sus padres. Alicia Silverstone ya había trabajado para Aerosmith en dos videos anteriores del mismo disco: "Crying" y "Amazing", explotando el filón de esa carita de golfa picaruela que tenía a principios de los 90. Su carrera fue prometedora hasta que interpretó a Batgirl en "Batman & Robin" (1997), un filme en el que su desastrosa actuación (valedora de un Razzie) estuvo en consonancia con el tono general de la obra. Los fans de la saga no recuerdan este engendro con excesivo cariño.


Hasta aquí todo iba relativamente bien.

Su compañera de juerga es Liv Tyler, hija del vocalista de Aerosmith, Steven Tyler, de quien heredó unos morritos bien plantados en la cara. Liv, que había estado trabajando como modelo, suponía el contrapunto de Alicia en el sentido de que su rostro y su gestualidad sugerían una imagen de chica ingenua pero con un punto malote, que se junta con las malas compañías y la lía parda. Su carrera en el cine ha sido más firme y fructífera que la de Silverstone, sobre todo a raíz de su participación en la saga de "El Señor de los Anillos".

Ya desde el primer plano del video vemos cuál es la motivación de los personajes. Alicia no se quiere escapar del colegio porque no le importe el conocimiento, es que quiere librarse de esos zapatos horrorosos que le hacen ponerse con el uniforme, que por cierto, habrá de ser de verano porque se la ve que va bien fresquita. Se escapa por la ventana y aprovecha para enseñarnos su coquetuela ropa interior (0:19), y ya de ahí sale escopeteada con Liv en un descapotable en el que se van cambiando de ropa, porque deshacerse del uniforme es el primer paso en pos de la libertad.

El tema de la seguridad al volante lo llevan malamente, porque no se ponen ni el cinturón y Alicia suelta el volante un par de veces. Suerte que están en California y no en España, donde la Guardia Civil las crujiría vivas, y con merecimiento, por estas infracciones.

Como han estado todo el día de picos pardos al volante, paran en una cutrísima estación de servicio donde un señor mayor echa las horas leyendo el periódico con la esperanza de que dos pibones se bajen de un coche para alegrarle la vista. Y fíjate qué cosa, va y le pasa. Dentro de la tienda, mientras Liv reposta meneando el culete para darle un contento al abuelo, Alicia se dedica a sustraer diversos efectos de escaso valor, así como por el vicio de robar, cosa que al dependiente, poco implicado en lo profesional, parece chuparle un pie. Para no quedar como unas ingratas, las chicas se hacen unas fotos picantonas en el fotomatón, porque nada hace tan llevadera una jornada laboral aburrida como unas fotillos levemente (o muchamente) lésbicas. El dependiente lo flipa y las chicas se van de la estación de servicio con una bolsa repleta de quincalla que no vale para nada.

Se ve que por el camino van reflexionando que con las porquerías que se acaban de llevar de la tienda no les da ni para pipas, así que paran en un concurso de pole-dancing (eso de bailar agarrado a un barra) a ver si sacan unas perrillas. Liv se convence de sus posibilidades en un plis plas y se preparan las muchachas para el concurso. Alicia le echa una mirada a su amiga en el 3:07 en la que se lee claramente que entre ellas va a haber tema, aunque en el videoclip no lleguemos a verlo.

Para entrar en el club, Alicia se caracteriza de varón, con escasa destreza. Por suerte, la inteligencia del portero es aún menor que la destreza de Alicia y la deja pasar sin problemas, de lo que se deduce que en ese local se podría colar hasta un bebé. Liv borda su baile, mientras, por decirlo sin ser gratuitamente obscena, Alicia echa a perder otro juego de ropa interior, y se llevan el dinero del concurso. Entre el 3:45 y el 3:57 Liv va calcando los movimientos de su padre (imágenes de Aerosmith han ido trufando todo el video), en un tierno guiño paterno-filial, escupitajo incluido.

A la mañana siguientes estas dos loquinarias prosiguen su marcha sin rumbo y pasan al lado de un sembrado en el que un joven y atractivo agricultor (el modelo Dean Kelly, no piensen en que Estados Unidos los campos están rebosando chicos como éste) conduce su tractor sin meterse con nadie. Liv y Alicia, que son unas liantas, interrumpen su jornada laboral y se lo llevan a darse un chapuzón en pelotas en una charca; se conoce que al chico le apetecía mucho porque se va sin echarle el freno de mano al tractor ni nada.

Tras el baño, las chicas escapan con la ropa del joven y le vacilan un rato, pero él las alcanza con su cuerpazo atlético y se sube desnudo al coche. Hay un nanosegundo en el que se le ve un poco la pirindola. Si tuviéramos HD la veríamos mejor, pero si algo hay en Internet a cascoporro son pirindolas, así que perdónenme que no les ponga minuto exacto.

Total que las chicas, muy amablemente, lo devuelven al sembrado en el que el tractor, que no olvidemos que sigue en marcha, ha trazado la palabra "Crazy" con exquisita caligrafía y tipo gigante en la tierra. No sé qué utilidad tendrá para sembrar, pero resultón queda un rato largo.

El video se cierra con Alicia y Liv en busca de más aventuras que sólo podemos imaginar, pasando de largo ante un autoestopista que resulta conocer a Alicia de videoclips anteriores, como el de "Cryin'".

"Crazy" es una canción que ha envejecido bien, igual que su videoclip. No tanto como el cantante...