Toda mujer heterosexual sabe que un video ideal de Red Hot Chilli Peppers sería una sucesión de tomas del sacrosanto y perfecto torso de Anthony Kiedis, el vocalista. Es una idea que dejo ahí, gratuitamente, a los productores del grupo.
Para la presentación del doble album "Stadium Arcadium" (concitó la unanimidad de la crítica al calificarlo de decepcionante), los Red Hot apostaron por el single Dani California. Dani es un personaje recurrente en su discografía, ya que ha aparecido en canciones como "Californication" o "By the way". Kiedis la resumió como un compendio de ficción de todas las mujeres con las que se ha relacionado, que no han sido pocas. En la canción, Dani es una chica de origen muy humilde, nacida en Mississippi de una familia desestructurada, que vive de forma temeraria y al margen de la ley, y acaba sus días tiroteada por un tipo mientras seguía su camino a través de Estados Unidos.
Siendo ésta la temática para la letra, el video se vuelve más desconcertante, porque no tiene nada que ver con lo que se cuenta. El video es un repaso, con un punto paródico pero con mucho respeto, a las estéticas que han ido acompañando a diferentes estilos musicales desde los años 60 hasta la actualidad. Toda la banda se presta a esta fiesta de disfraces, dirigidos por Tony Kaye (responsable de una película tan estupenda como "American History X").
Aquí les tenemos con un look a lo "rockeros participando en el Show de Ed Sullivan", con la indumentaria clásica, el contrabajo y los tupés que definieron los primeros años del rock. Son evidentes las reminiscencias de Elvis Presley.
A continuación, se nos muestran en un estilo más cercano a The Beatles, con el pelo casco y las gafas de pasta oscura. Flea diría que no se trataba de los Beatles en concreto, sino de la "invasión británica".
El siguiente estilo nos recuerda a la psicodelia, y a la vez a Jimi Hendrix, pero con un punto estético que parece anticipar al propio Prince.
Después, se nos aparecen en plena era funk, con premio al estilismo del bajista Flea, con su chaqueta y sobre todo sus gafas de estrella.
Y sin solución de continuidad, de cabeza al glam, con sus elegantes atuendos y sus toneladas de lápiz de ojos y maquillaje. Atentos al salto de Flea en el 1:49. No lo llaman "pulga" por nada.
El siguiente grupo al que vemos es inequívocamente Sex Pistols; la camisa blanca y el pelo de Johnny Rotten son inconfundibles, y con esta parte del video, Red Hot rinde homenaje a quienes pusieron en órbita el punk en el Reino Unido.
Por fin llegamos a la parte buena del video, es decir, la parte descamisada. Recordando al rock gótico, Kiedis y compañía se nos ponen oscuros y siniestros, se peinan con demasiada gomina y hacia delante, y se maquillan de una forma que recuerda vagamente a Kiss, un grupo que no se puede categorizar como rock gótico, pero que gustaba de presentarse con una escenografía muy particular.
La parte divertida llega con el "hairy rock" o "rock de peluquería", que tanto triunfó en los 80 (piensen en Bon Jovi antes de que su madre le obligara a cortarse el pelo). A las pelucas locas se le unen las mallas "momento Van Halen" y los movimientos pélvicos que hoy parecen ambiguos, y que en la época ya lo parecían (por lo menos a Steve Tyler, que por algo cantaba aquello de "Dude looks like a lady".
Turno para el grunge. Imposible no ver a Nirvana en esta escena, con Kiedis remedando a Cobain en un ambiente de velas encendidas y mucha melancolía.
Por último, se nos muestran los propios Red Hot Chili Peppers en la actualidad, como queriendo decir que son lo que son porque han recogido la influencia de todos aquellos que marcaron la historia del rock con su música y su evolución. Y todo ello mientras nos cantan la historia de la buena de Dani California, una chica sin suerte.
Bonus track: la actuación de los Red Hot Chili Peppers en el especial que devolvió a Krusty el Payaso a su trono de rey de las tardes de los niños de Springfield:
jueves, 27 de octubre de 2011
domingo, 23 de octubre de 2011
Blur - "Parklife" (1994)
Yo siempre digo que una persona a lo largo de su vida puede cambiar de gustos musicales, pero que la música que escuchaba cuando era adolescente no la dejará nunca de lado.
A mí me pasa eso con el "brit pop" aquel fenómeno que revitalizó la estancada escena británica a principios de los 90 y qué se esfumó con el mismo sigilo con el que llegó. Pero el legado que dejaron los Blur, Oasis, Pulp, Supergrass, Suede o mis adorados Ocean Colour Scene quedó ahí para siempre.
"Parklife" fue el tercer álbum de Blur y lo grabaron con la imperiosa necesidad de llegar al público ya que su anterior trabajo "Modern Life Is Rubbish", editado el año anterior, sólo gustó a la crítica. A la hora de titular el disco la banda tuvo una de esas ideas que puede sepultar un carrera para siempre. La idea en cuestión era que la portada fuera una foto del Palacio de Buckingham y titular el disco "Soft Porn" (Porno Suave). Al final la discográfica optó llamar al disco igual que el corte 4 y poner en la portada una foto de una carrera de galgos y en la contraportada a la banda viendo una carrera en el canódromo.
El vídeo de "Parklife" fue dirigido por Pedro Romanhyi, un colaborador habitual de Paul Weller (padre espiritiual del "britpop") y que por esos años trabajo también con Suede.
El vídeo refleja muy bien el contenido de la letra. En él Phil Daniels, el protagonista de "Quadrophenia" y narrador también en la canción, interpreta a un comercial que vende ventanas con doble acristalamiento y Damon Albarn es su ayudante. Mientras viajan en su Ford Granada, Daniels nos va narrando en que consiste su aburrida y rutinaria vida y nos vamos encontrado con el título de la canción por todas partes. En el 2:14 podemos ver al paso del coche un póster con una jarra de cerveza que es la portada del single.
Los personajes con los que se cruzan Daniels y Albarn durante el vídeo son los miembros de la banda caracterizados, eso incluye a la "chica" de la pareja que vemos junto a su coche blanco. Un detalle curioso sucede en el 1:34 cuando vemos a hombre-anuncio y en el cartel pone "Modern Life Is Rubbissh" (el ya mencionado anterior disco de la banda) y cuando gira en el otro lado pone "End of the Century", que sería el siguiente single tras "Parklife".
La elección de Phil Daniels para narrar la canción e interpretar al protagonista del vídeo tiene bastante carga irónica. Y es que ver a Daniels, que fue un icono de la juventud inglesa de finales de los 70, convertido en un gris vendedor de ventanas que parece enorgullecerse de su monótona existencia es la muestra perfecta de lo que Blur quiso exponer en "Parklife", tanto en el single como en el disco.
"Parklife" narra la vida cotidiana, anodina y rutinaria de la clase media británica, unas personas sin sueños, sin ilusiones y que se conforman con ver pasar los días como quién pasa un rato, unas horas muertas. En ese sentido, Blur quiso trasladar a los 90 lo que The Kinks nos contaron en los 60 con temas como "Sunny Afternoon" o "Waterloo Sunset".
"Parklife" ganó los Brit Awards correspondientes a "Mejor single británico" y "Mejor vídeo".
A mí me pasa eso con el "brit pop" aquel fenómeno que revitalizó la estancada escena británica a principios de los 90 y qué se esfumó con el mismo sigilo con el que llegó. Pero el legado que dejaron los Blur, Oasis, Pulp, Supergrass, Suede o mis adorados Ocean Colour Scene quedó ahí para siempre.
"Parklife" fue el tercer álbum de Blur y lo grabaron con la imperiosa necesidad de llegar al público ya que su anterior trabajo "Modern Life Is Rubbish", editado el año anterior, sólo gustó a la crítica. A la hora de titular el disco la banda tuvo una de esas ideas que puede sepultar un carrera para siempre. La idea en cuestión era que la portada fuera una foto del Palacio de Buckingham y titular el disco "Soft Porn" (Porno Suave). Al final la discográfica optó llamar al disco igual que el corte 4 y poner en la portada una foto de una carrera de galgos y en la contraportada a la banda viendo una carrera en el canódromo.
El vídeo de "Parklife" fue dirigido por Pedro Romanhyi, un colaborador habitual de Paul Weller (padre espiritiual del "britpop") y que por esos años trabajo también con Suede.
El vídeo refleja muy bien el contenido de la letra. En él Phil Daniels, el protagonista de "Quadrophenia" y narrador también en la canción, interpreta a un comercial que vende ventanas con doble acristalamiento y Damon Albarn es su ayudante. Mientras viajan en su Ford Granada, Daniels nos va narrando en que consiste su aburrida y rutinaria vida y nos vamos encontrado con el título de la canción por todas partes. En el 2:14 podemos ver al paso del coche un póster con una jarra de cerveza que es la portada del single.
Los personajes con los que se cruzan Daniels y Albarn durante el vídeo son los miembros de la banda caracterizados, eso incluye a la "chica" de la pareja que vemos junto a su coche blanco. Un detalle curioso sucede en el 1:34 cuando vemos a hombre-anuncio y en el cartel pone "Modern Life Is Rubbissh" (el ya mencionado anterior disco de la banda) y cuando gira en el otro lado pone "End of the Century", que sería el siguiente single tras "Parklife".
La elección de Phil Daniels para narrar la canción e interpretar al protagonista del vídeo tiene bastante carga irónica. Y es que ver a Daniels, que fue un icono de la juventud inglesa de finales de los 70, convertido en un gris vendedor de ventanas que parece enorgullecerse de su monótona existencia es la muestra perfecta de lo que Blur quiso exponer en "Parklife", tanto en el single como en el disco.
"Parklife" narra la vida cotidiana, anodina y rutinaria de la clase media británica, unas personas sin sueños, sin ilusiones y que se conforman con ver pasar los días como quién pasa un rato, unas horas muertas. En ese sentido, Blur quiso trasladar a los 90 lo que The Kinks nos contaron en los 60 con temas como "Sunny Afternoon" o "Waterloo Sunset".
"Parklife" ganó los Brit Awards correspondientes a "Mejor single británico" y "Mejor vídeo".
miércoles, 12 de octubre de 2011
Mariah Carey - "Honey" (1997)
Tras divorciarse del todopoderoso Tommy Mottola, que dirigía por ejemplo Sony Music Entertainment, Mariah Carey tuvo una revelación: hacer gorgoritos no era incompatible con enseñar cacha, ni con dejar de lado el pop cursilón para abrir paso al r'n'b picantillo (aunque con tendencia a lo cursi, igualmente). Fruto de esta súbita caída del caballo, en 1997 salía al mercado el disco Butterfly.
El primer single fue el que nos ocupa, "Honey". Rodado en Puerto Rico, bajo la dirección de Paul Hunter (un habitual del mundo del videoclip que también ha dirigido a Will Smith, Christina Aguilera o Janet Jackson), el video se inspiraba ligeramente en las historias de espías a lo Bond, y situaba a Mariah como una sexy agente que estaba atrapada en una mansión. Lo negó por activa y por pasiva, pero es difícil no ver una metáfora de su matrimonio: una jaula de oro de la que necesitaba escapar aunque fuera saltando por la ventana. Sus secuestradores son Eddie Griffin (el que salía en "Malcolm & Eddie) y Frank Sivero, que salía en El Padrino como extra, haciendo de testigo de la paliza que le daban al cuñado de Sonny Corleone (ya se sabe que en esa familia no había tiempo para aburrirse).
Tras intercambiar unas líneas de diálogo francamente sonrojantes, Mariah Carey rinde homenaje a su ascendencia latina (su padre es afro-venezolano) diciendo unas palabras en castellano y alcanzando el clímax de su capacidad interpretativa, es decir, poniendo esta cara:
Mariah escapa de sus captores arréandole un buen cogotazo al más fuerte de los dos y con las manos esposadas, tras lo cual echa a correr sobre sus gigantescos tacones; todos estos factores, más el salto desde la ventana a la piscina, sitúan al videoclip en la categoría de la ciencia ficción. Obviamente Mariah no es la que salta, pero sí la que bucea en la piscina, algo que definió como una "experiencia extenuante". Mariah se quita el vestido en el agua, no te lo pierdas, y sale de la piscina recordando (llámalo guiño, llámalo homenaje) a la Ursula Andress del Dr. No:
Muy oportunamente (qué mansión para secuestrados no dispone de una), Mariah encuentra una tienda donde cambiarse de ropa y ponerse un body apropiado para huir en una moto acuática. Sus torpes captores la persiguen, pero no han caído en que no se han cambiado de ropa y, por tanto, jamás le darán alcance. No se puede ir en moto de agua con traje y corbata, hombre por favor. Concluida la infructuosa persecución, lo siguiente que vemos es a Mariah bailando con unos marineros que no se sabe bien de dónde han salido. Esto supuso otra novedad en la carrera de la Carey, puesto que tampoco había demostrado demasiada habilidad (o siquiera interés) para el baile en videos anteriores. No es que sean coreografías con un nivel de dificultad excesivo, pero sin duda eran una nota nueva, junto con los bikinis, en la imagen pública de la cantante. Tras eludir definitivamente a sus perseguidores, Mariah completa su misión, que era llegar a una isla donde la espera un joven de muy agradable aspecto, el actor y modelo cubano David Fumero. El perro era propiedad de Mariah, lo que explica la autenticidad de su actuación. Si el video era una especie de representación alegórica de la nueva soltería de Mariah, está claro que no hay color:
A partir de "Honey", Carey inició una especie de competición consigo misma en la que, sin llegar al desnudo, fue incorporando cada vez menos y menos ropa en sus videoclips, con escotes pronunciados y pantaloncitos que apenas se ganan ese nombre. Además, en el futuro Mariah iría convirtiendo sus videos en historias, más que en un conjunto de poses melancólicas, como habían sido antes. Quizás como Tommy Mottola había querido que fueran.
"No entiendo su pelo" No nena, ni yo tu acento.
Mariah escapa de sus captores arréandole un buen cogotazo al más fuerte de los dos y con las manos esposadas, tras lo cual echa a correr sobre sus gigantescos tacones; todos estos factores, más el salto desde la ventana a la piscina, sitúan al videoclip en la categoría de la ciencia ficción. Obviamente Mariah no es la que salta, pero sí la que bucea en la piscina, algo que definió como una "experiencia extenuante". Mariah se quita el vestido en el agua, no te lo pierdas, y sale de la piscina recordando (llámalo guiño, llámalo homenaje) a la Ursula Andress del Dr. No:
Muy oportunamente (qué mansión para secuestrados no dispone de una), Mariah encuentra una tienda donde cambiarse de ropa y ponerse un body apropiado para huir en una moto acuática. Sus torpes captores la persiguen, pero no han caído en que no se han cambiado de ropa y, por tanto, jamás le darán alcance. No se puede ir en moto de agua con traje y corbata, hombre por favor. Concluida la infructuosa persecución, lo siguiente que vemos es a Mariah bailando con unos marineros que no se sabe bien de dónde han salido. Esto supuso otra novedad en la carrera de la Carey, puesto que tampoco había demostrado demasiada habilidad (o siquiera interés) para el baile en videos anteriores. No es que sean coreografías con un nivel de dificultad excesivo, pero sin duda eran una nota nueva, junto con los bikinis, en la imagen pública de la cantante. Tras eludir definitivamente a sus perseguidores, Mariah completa su misión, que era llegar a una isla donde la espera un joven de muy agradable aspecto, el actor y modelo cubano David Fumero. El perro era propiedad de Mariah, lo que explica la autenticidad de su actuación. Si el video era una especie de representación alegórica de la nueva soltería de Mariah, está claro que no hay color:
A partir de "Honey", Carey inició una especie de competición consigo misma en la que, sin llegar al desnudo, fue incorporando cada vez menos y menos ropa en sus videoclips, con escotes pronunciados y pantaloncitos que apenas se ganan ese nombre. Además, en el futuro Mariah iría convirtiendo sus videos en historias, más que en un conjunto de poses melancólicas, como habían sido antes. Quizás como Tommy Mottola había querido que fueran.
domingo, 2 de octubre de 2011
David Bowie & Mick Jagger - "Dancing in the Street" (1985)
El 13 de Julio de 1985 el mundo de la música fue más solidario que nunca. Los músicos Bob Geldof y Midge Ure vieron como se hizo realidad su proyecto de organizar un macro-concierto para recaudar fondos para combatir la hambruna en Etiopía (hay cosas que no cambian). Ese proyecto se llamaba "Live Aid" y se celebró entre Londres (en el estadio de Wembley) y Nueva York (en el estadio JFK).
Para contribuir con la causa Jagger y Bowie versionaron el clásico de la Motown "Dancing in the Street" que popularizaron en 1964 Martha & The Vandellas y que tenía a Marvin Gaye entre los autores de la canción.
Un mes antes del "Live Aid" Jagger y Bowie grabaron el tema en Londres para editarlo como single y donar los beneficios. Para el concierto estaba previsto que el dúo interpretara la canción con Jagger desde Nueva York y Bowie desde Wembley. Pero lamentablemente la tecnología no daba para tanto y el retraso de la señal por satélite echó por tierra la idea privándonos de una actuación memorable.
Pero siempre nos quedará su vídeo. Éste fue dirigido por David Mallet (foto), colaborador habitual de Bowie, Def Leppard y Queen a los que dirigió en "I Want to Break Free" (ya reseñado en este blog). El vídeo se rodó en el barrio de Docklands, en el este de Londres, el mismo día que se grabó el single y se tardaron trece horas en completar la doble misión.
El vídeo comienza con el dúo llamando a gritos a distintos lugares del planeta lo que tiene sentido con el proyecto y con la primera línea de la canción. Y después de unos silbidos aparece Mick Jagger con sus clásicos serpenteos y vestido con una camisa verde que daña la vista y que le queda bastante grande, tan grande como los bolsillos. Claro que Jagger pasa desapercibido en cuanto vemos el look de David Bowie. El "camaleón" se nos presenta dando saltitos y vestido con una gabardina de exhibicionista y con un... ¿pijama?,...¿kimono?..., no sé, con una prenda estampada hortera.
Ambos van por la calle moviéndose sin orden y criterio para, en el 1:10, cantar cara con cara de forma incómoda hasta bordear el morreo. Acto seguido hay un largo plano giratorio en torno ellos mientras siguen a su bola y Mick aprovecha para refrescarse el gaznate en un gesto que siempre me ha parecido lo mejor del vídeo.
Vuelven al interior de una casa donde siguen haciendo el tonto. Hay que estar atentos al 1:52 cuando, después del "Don´t Forget the Motor City", Jagger hace un gesto que se supone que está conduciendo a una mano pero parece que está limpiando un cristal. Pero vuelve a parecer Bowie para minimizar el efecto de los que acabamos de ver con un meneito gracioso.
A continuación los vemos frente al muro del primer plano del vídeo donde Jagger sigue con su show mientras Bowie, de espaldas, baila con las manos al estilo "abuela sentada en el baile de las fiestas del pueblo". Y vuelven a la calle donde siguen cada uno a lo suyo mientras amanece.
Pero ese amanecer es para despistar porque tengo la sensación que de las trece invertidas en el proyecto de "Dancing in the Street", en el vídeo invirtieron media hora.
No crean que me olvidado del último plano. Sí... me refiero al meneillo de trasero que, curiosamente o no tanto, es casi lo único que hemos visto a Jagger y a Bowie hacer coordinados en todo el vídeo. Ese meneillo está marcado a fuego en toda un generación y junto al casi
morreo del 1:20 hace que mucha gente piense como Peter Griffin. "Dancing in the Street" es el vídeo más gay de la historia" y como añade al final: "esto sucedió y todos lo permitimos".
Para contribuir con la causa Jagger y Bowie versionaron el clásico de la Motown "Dancing in the Street" que popularizaron en 1964 Martha & The Vandellas y que tenía a Marvin Gaye entre los autores de la canción.
Un mes antes del "Live Aid" Jagger y Bowie grabaron el tema en Londres para editarlo como single y donar los beneficios. Para el concierto estaba previsto que el dúo interpretara la canción con Jagger desde Nueva York y Bowie desde Wembley. Pero lamentablemente la tecnología no daba para tanto y el retraso de la señal por satélite echó por tierra la idea privándonos de una actuación memorable.
Pero siempre nos quedará su vídeo. Éste fue dirigido por David Mallet (foto), colaborador habitual de Bowie, Def Leppard y Queen a los que dirigió en "I Want to Break Free" (ya reseñado en este blog). El vídeo se rodó en el barrio de Docklands, en el este de Londres, el mismo día que se grabó el single y se tardaron trece horas en completar la doble misión.
El vídeo comienza con el dúo llamando a gritos a distintos lugares del planeta lo que tiene sentido con el proyecto y con la primera línea de la canción. Y después de unos silbidos aparece Mick Jagger con sus clásicos serpenteos y vestido con una camisa verde que daña la vista y que le queda bastante grande, tan grande como los bolsillos. Claro que Jagger pasa desapercibido en cuanto vemos el look de David Bowie. El "camaleón" se nos presenta dando saltitos y vestido con una gabardina de exhibicionista y con un... ¿pijama?,...¿kimono?..., no sé, con una prenda estampada hortera.
Ambos van por la calle moviéndose sin orden y criterio para, en el 1:10, cantar cara con cara de forma incómoda hasta bordear el morreo. Acto seguido hay un largo plano giratorio en torno ellos mientras siguen a su bola y Mick aprovecha para refrescarse el gaznate en un gesto que siempre me ha parecido lo mejor del vídeo.
Vuelven al interior de una casa donde siguen haciendo el tonto. Hay que estar atentos al 1:52 cuando, después del "Don´t Forget the Motor City", Jagger hace un gesto que se supone que está conduciendo a una mano pero parece que está limpiando un cristal. Pero vuelve a parecer Bowie para minimizar el efecto de los que acabamos de ver con un meneito gracioso.
A continuación los vemos frente al muro del primer plano del vídeo donde Jagger sigue con su show mientras Bowie, de espaldas, baila con las manos al estilo "abuela sentada en el baile de las fiestas del pueblo". Y vuelven a la calle donde siguen cada uno a lo suyo mientras amanece.
Pero ese amanecer es para despistar porque tengo la sensación que de las trece invertidas en el proyecto de "Dancing in the Street", en el vídeo invirtieron media hora.
No crean que me olvidado del último plano. Sí... me refiero al meneillo de trasero que, curiosamente o no tanto, es casi lo único que hemos visto a Jagger y a Bowie hacer coordinados en todo el vídeo. Ese meneillo está marcado a fuego en toda un generación y junto al casi
morreo del 1:20 hace que mucha gente piense como Peter Griffin. "Dancing in the Street" es el vídeo más gay de la historia" y como añade al final: "esto sucedió y todos lo permitimos".
domingo, 25 de septiembre de 2011
Michael Jackson - "Remember the time" (1992)
Mucho había tardado Michael Jackson en asomarse por este blog. No es fácil elegir uno de sus videoclips para comentar (no duden que Jacko volverá por estos lares), así que me he quedado con uno de los que, estética y narrativamente, más me han seducido siempre: "Remember the time". Esta canción fue el segundo single de lo que yo considero como el último gran álbum del cantante, "Dangerous", antes de que los escabrosos asuntos judiciales en los que se vio envuelto le amargaran el carácter y redujeran su tremenda creatividad, al tiempo que lo volvieron aún más excéntrico.
"Remember the time" ahonda en el concepto cinematográfico que Michael tanto había perfeccionado a lo largo de la década anterior como complemento y promoción de sus canciones. Son 9 minutos de videoclip, bajo la dirección de John Singleton (nominado al Oscar por "Boyz in da hood" un año antes, pero que tampoco le hace ascos a dirigir taquillazos de mucha acción y poca introspección del tipo "2 fast 2 furious"), con un elenco de caras conocidas que ya preludiaba el estilo "amiguetes entertainment" de gente como Santiago Segura. En el apogeo de su fama, un escalón por debajo de la megalomanía, ser amigo de Jacko estaba de moda.
En una ambientación egipcia y glamourosa, donde gaticos y otros felinos eran los amos, el videoclip se inicia con unas turbulencias arenosas que nos sitúan en el contexto: un lujoso palacio real en el que los faraones se aburren y se torran de calor. El rey egipcio (durante un tiempo también lo fue de la comedia) es Eddie Murphy, y su reina, la modelo somalí Iman, señora de David Bowie, quien en los 80 mostró mejor gusto eligiendo a su esposa que eligiendo modelitos (próximamente hablaremos de ello en Milyun videos, stay tuned). Iman es, a mi juicio, una de las mujeres negras más bellas que ha pisado la Tierra.
La reina se aburre, y como aquello es el antiguo Egipto y no hay ni playstation ni Facebook ni nada, el rey va llamando bufones y otros 'entretenedores' profesionales para que le quiten el bostezo a su señora. Uno por uno los va llamando y anunciando Magic Johnson, el enorme jugador de Los Angeles Lakers, que en aquellas fechas ya había hecho pública su condición de portador del virus del SIDA. Magic se convirtió en uno de los activistas más influyentes en la lucha contra la enfermedad y contra el estigma social que entonces la acompañaba (y en cierta forma, pervive hoy).
Pero no hay forma, todos fallan estrepitosamente y eso encima les va a costar la vida (y sin cobrar, seguro). Al malabarista, que en un semáforo podría sacarse unos cuartos, lo lanzan a los leones; al tragafuego, que bien podría protagonizar una campaña de Icona, le cortan la cabeza por orden de la reina; pero entonces aparece Michael disfrazado de monje benedictino diseñado por Dolce&Gabbana, y todo el mundo lo flipa. ¿Por qué? Pues porque hace un truco que es la pera limonera: lanza una arenilla que se mueve sola, se pone encima, desaparece del interior de su capa y luego se convierte en el egipcio más blanco que se vio en el Reino Antiguo. Como para no quedarse picueto. Los efectos especiales de este videoclip han envejecido la mar de bien.
Llevamos 3 minutos y medio de video y ahora empieza la música. Michael luce un conjunto de camisa dorada y pantalón negro, con repecho en dorado y especie de pareo transparente, y ya que ha dejado a sus majestades con el culo torcido, empieza a cantar, más a la reina que al rey, lógicamente. Y como Michael le está cantando si se acuerda de cuando se enamoraron y la reina le pone ojitos, el rey, que será Eddie Murphy pero tonto del todo no es, se mosquea (ver plano del 3:58), y le echa encima a los guardias cuando Michael tiene la poca vergüenza de besar a Iman en la mano delante del marido.
Dado que Michael está en forma y además es un mago consumado, no tiene problemas para escapar de los fornidos guardas de palacio, que en su búsqueda pasan por un bazar y lo ponen todo patas arriba, con gran perjuicio de los comerciantes. Mientras siguen buscando, Michael baila dentro de un círculo de mujeres veladas, que encajan con el concepto exótico de todo lo que suene a Oriente Medio, pero en el Egipto del mil no se cuántos antes de Cristo, poco pintaban, la verdad.
Michael se cuela en el dormitorio de la reina, que está tumbada con actitud lánguida, pero que se viene arriba cuando ve a su amado y éste le planta un beso en los morros que la derrite (quizás éste sea el mayor efecto especial del video, porque Michael mucha pinta de apasionado no tiene).
A partir de ahí se desata mi parte favorita: la coreografía. Me embelesan, en general, las coreografías bien hechas, pero las de Michael Jackson tienen un plus de vistosidad y exigencia que encuentro fascinante. Son casi dos minutos y medio de planos ininterrumpidos de baile, de los que uno no se cansa, porque forman un crescendo coreográfico apabullante, en lo físico y en lo visual. Termina el baile y Michael se encuentra solo en palacio, pero de repente se ve acorralado entre el rey y sus guardas, y cuando parece que no puede huir, se escabulle tal como vino: convertido en un montón rodante de arena del desierto.
"Remember the time" es una delicia videográfica; tiene ritmo narrativo, sirve de soporte a una buena canción, los detalles han sido cuidados, incorpora una trabajada coreografía... Entretiene, en suma, y nos cuenta una historia en forma musical, en la línea que Michael había consolidado dentro de la industria, donde ser objeto de adoración ciega por parte de millones de personas nunca significó que se les pudiera ofrecer un producto de baja calidad.
"Remember the time" ahonda en el concepto cinematográfico que Michael tanto había perfeccionado a lo largo de la década anterior como complemento y promoción de sus canciones. Son 9 minutos de videoclip, bajo la dirección de John Singleton (nominado al Oscar por "Boyz in da hood" un año antes, pero que tampoco le hace ascos a dirigir taquillazos de mucha acción y poca introspección del tipo "2 fast 2 furious"), con un elenco de caras conocidas que ya preludiaba el estilo "amiguetes entertainment" de gente como Santiago Segura. En el apogeo de su fama, un escalón por debajo de la megalomanía, ser amigo de Jacko estaba de moda.
En una ambientación egipcia y glamourosa, donde gaticos y otros felinos eran los amos, el videoclip se inicia con unas turbulencias arenosas que nos sitúan en el contexto: un lujoso palacio real en el que los faraones se aburren y se torran de calor. El rey egipcio (durante un tiempo también lo fue de la comedia) es Eddie Murphy, y su reina, la modelo somalí Iman, señora de David Bowie, quien en los 80 mostró mejor gusto eligiendo a su esposa que eligiendo modelitos (próximamente hablaremos de ello en Milyun videos, stay tuned). Iman es, a mi juicio, una de las mujeres negras más bellas que ha pisado la Tierra.
La reina se aburre, y como aquello es el antiguo Egipto y no hay ni playstation ni Facebook ni nada, el rey va llamando bufones y otros 'entretenedores' profesionales para que le quiten el bostezo a su señora. Uno por uno los va llamando y anunciando Magic Johnson, el enorme jugador de Los Angeles Lakers, que en aquellas fechas ya había hecho pública su condición de portador del virus del SIDA. Magic se convirtió en uno de los activistas más influyentes en la lucha contra la enfermedad y contra el estigma social que entonces la acompañaba (y en cierta forma, pervive hoy).
Pero no hay forma, todos fallan estrepitosamente y eso encima les va a costar la vida (y sin cobrar, seguro). Al malabarista, que en un semáforo podría sacarse unos cuartos, lo lanzan a los leones; al tragafuego, que bien podría protagonizar una campaña de Icona, le cortan la cabeza por orden de la reina; pero entonces aparece Michael disfrazado de monje benedictino diseñado por Dolce&Gabbana, y todo el mundo lo flipa. ¿Por qué? Pues porque hace un truco que es la pera limonera: lanza una arenilla que se mueve sola, se pone encima, desaparece del interior de su capa y luego se convierte en el egipcio más blanco que se vio en el Reino Antiguo. Como para no quedarse picueto. Los efectos especiales de este videoclip han envejecido la mar de bien.
Luego hubo foto de familia para la posteridad
Llevamos 3 minutos y medio de video y ahora empieza la música. Michael luce un conjunto de camisa dorada y pantalón negro, con repecho en dorado y especie de pareo transparente, y ya que ha dejado a sus majestades con el culo torcido, empieza a cantar, más a la reina que al rey, lógicamente. Y como Michael le está cantando si se acuerda de cuando se enamoraron y la reina le pone ojitos, el rey, que será Eddie Murphy pero tonto del todo no es, se mosquea (ver plano del 3:58), y le echa encima a los guardias cuando Michael tiene la poca vergüenza de besar a Iman en la mano delante del marido.
Dado que Michael está en forma y además es un mago consumado, no tiene problemas para escapar de los fornidos guardas de palacio, que en su búsqueda pasan por un bazar y lo ponen todo patas arriba, con gran perjuicio de los comerciantes. Mientras siguen buscando, Michael baila dentro de un círculo de mujeres veladas, que encajan con el concepto exótico de todo lo que suene a Oriente Medio, pero en el Egipto del mil no se cuántos antes de Cristo, poco pintaban, la verdad.
Michael se cuela en el dormitorio de la reina, que está tumbada con actitud lánguida, pero que se viene arriba cuando ve a su amado y éste le planta un beso en los morros que la derrite (quizás éste sea el mayor efecto especial del video, porque Michael mucha pinta de apasionado no tiene).
A partir de ahí se desata mi parte favorita: la coreografía. Me embelesan, en general, las coreografías bien hechas, pero las de Michael Jackson tienen un plus de vistosidad y exigencia que encuentro fascinante. Son casi dos minutos y medio de planos ininterrumpidos de baile, de los que uno no se cansa, porque forman un crescendo coreográfico apabullante, en lo físico y en lo visual. Termina el baile y Michael se encuentra solo en palacio, pero de repente se ve acorralado entre el rey y sus guardas, y cuando parece que no puede huir, se escabulle tal como vino: convertido en un montón rodante de arena del desierto.
"Remember the time" es una delicia videográfica; tiene ritmo narrativo, sirve de soporte a una buena canción, los detalles han sido cuidados, incorpora una trabajada coreografía... Entretiene, en suma, y nos cuenta una historia en forma musical, en la línea que Michael había consolidado dentro de la industria, donde ser objeto de adoración ciega por parte de millones de personas nunca significó que se les pudiera ofrecer un producto de baja calidad.
sábado, 10 de septiembre de 2011
Beyoncé - Single Ladies (Put a Ring on It) (2008)
No soy yo muy fan de Beyoncé. En realidad no comulgo bien con la música pop más comercial de la cual la Sra. Knowles es una de sus máximas representantes. Pero debo admitir que la primera vez que vi este vídeo me quedé fascinado.
"Single Ladies" fue el segundo single de "I Am... Sasha Fierce", el tercer álbum de estudio de la tejana. Para la realización del vídeo Beyoncé se inspiró en una coreografía de Bob Fosse titulada "Mexican Breakfast" que vio en Youtube tomada de una actuación de la esposa de Fosse, Gwen Verdon, en "El Show de Ed Sullivan" en 1969.
Para modernizar la coreografía, ya que la original era muy de su época y actualmente se vería ridicula como poco, se contrató a JaQuel Knight, un coreógrafo de gran reputación que mezcló movimientos de jazz, claqué y hip-hop entre otros para obtener el resultado final y del que se rumoreó durante un tiempo que era una de las bailarinas que acompañaban a Beyoncé en el vídeo. Al parecer todo fue una de esas leyendas urbanas que corren por Internet a la velocidad de la luz. A continuación, una foto de Knight con las bailarinas del vídeo, Ashley Everett y Ebony Williams (aunque nunca se sabe porque la presencia en la foto de Ebony Williams -a la derecha- es un poco sospechosa, está como pegada de aquella manera. No sé, ahí queda la foto).
Hubiera travestismo o no en el vídeo, éste es un gran vídeo. La dirección del mismo corrió a cargo de Jake Nava (foto), un realizador británico de origen latino que ya había dirigido el vídeoclip del single anterior de Beyoncé "If I Were a Boy", curiosamente también en blanco y negro como el vídeo que nos ocupa. Nava tiene una larga trayectoria como realizador de videoclips trabajando con The Rolling Stones, Tina Turner, Atomic Kitten, Kylie Minogue o Shakira y su famosa "Loba".
Nava quería que el vídeo fuera lo menos efectista posible, de ahí el sencillo fondo blanco en contraste con los leotardos negros de las tres bailarinas (el de Beyoncé es asimétrico con el hombro y brazo derechos desnudos y enterizo por el brazo izquierdo). Al igual que el vestuario los peinados tampoco sufren alteraciones resuelto con un cardado medio bastante discreto y melena suelta.
Nava resolvió los cambios de ritmos de la canción con un sencillo oscurecimiento del plató, que llega casi al fundido en negro. Además decidió mantener casi todo el metraje el plano largo para que pudiera apreciarse en toda su dimensión la espectacular coreografía. Las excepciones son apenas de cinco segundos a partir del 1:00 y unos "zoom" bastante agresivos para resaltar el guante de titanio con anillo incluido, no podía de ser otra forma, entre ellos el del último plano. Otro momento destacable del vídeo se produce en el 2:22 cuando las tres bailarinas se dirigen a la pared y giran apoyándose en ella. No es algo novedoso (que le pregunten a Fred Astaire y a Donald O´Connor), pero sirve para darle a la coreografía un empujoncito bastante eficaz.
"Single Ladies" ganó el Premio MTV al mejor vídeo del año. Un premio que lo único que hizo fue confirmar su estatus de fenómeno a nivel global. El vídeo fue imitado hasta la saciedad destacando la parodia que hicieron en el Saturday Night Live protagonizada por la propia Beyoncé con Justin Timberlake, Andy Samberg y Bobby Moynihan como improvisado cuerpo de baile.
En nuestro país José Mota hizo un sketch con "La Blasa" imitando la coreografía y también fue muy celebrado una montaje en Youtube que certificaba que la coreografía encajaba con el "Paco Paco" de Encarnita Polo y que sirvió para sacar del (injusto) olvido, aunque fuera por unas semanas, a la musa del funklorismo.
"Single Ladies" posiblemente sea el mejor vídeoclip de la primera década del S.XXI. Y si no lo es, estará en el top 5 sin duda.
Como ya es costumbre, un bonus track. En este caso, el "Mexican Breakfast" que inspiró este vídeo (ojo al 2:22 y obviar las absurdas acotaciones, en Internet hay mucha gente aburrida).
"Single Ladies" fue el segundo single de "I Am... Sasha Fierce", el tercer álbum de estudio de la tejana. Para la realización del vídeo Beyoncé se inspiró en una coreografía de Bob Fosse titulada "Mexican Breakfast" que vio en Youtube tomada de una actuación de la esposa de Fosse, Gwen Verdon, en "El Show de Ed Sullivan" en 1969.
Para modernizar la coreografía, ya que la original era muy de su época y actualmente se vería ridicula como poco, se contrató a JaQuel Knight, un coreógrafo de gran reputación que mezcló movimientos de jazz, claqué y hip-hop entre otros para obtener el resultado final y del que se rumoreó durante un tiempo que era una de las bailarinas que acompañaban a Beyoncé en el vídeo. Al parecer todo fue una de esas leyendas urbanas que corren por Internet a la velocidad de la luz. A continuación, una foto de Knight con las bailarinas del vídeo, Ashley Everett y Ebony Williams (aunque nunca se sabe porque la presencia en la foto de Ebony Williams -a la derecha- es un poco sospechosa, está como pegada de aquella manera. No sé, ahí queda la foto).
Hubiera travestismo o no en el vídeo, éste es un gran vídeo. La dirección del mismo corrió a cargo de Jake Nava (foto), un realizador británico de origen latino que ya había dirigido el vídeoclip del single anterior de Beyoncé "If I Were a Boy", curiosamente también en blanco y negro como el vídeo que nos ocupa. Nava tiene una larga trayectoria como realizador de videoclips trabajando con The Rolling Stones, Tina Turner, Atomic Kitten, Kylie Minogue o Shakira y su famosa "Loba".
Nava quería que el vídeo fuera lo menos efectista posible, de ahí el sencillo fondo blanco en contraste con los leotardos negros de las tres bailarinas (el de Beyoncé es asimétrico con el hombro y brazo derechos desnudos y enterizo por el brazo izquierdo). Al igual que el vestuario los peinados tampoco sufren alteraciones resuelto con un cardado medio bastante discreto y melena suelta.
Nava resolvió los cambios de ritmos de la canción con un sencillo oscurecimiento del plató, que llega casi al fundido en negro. Además decidió mantener casi todo el metraje el plano largo para que pudiera apreciarse en toda su dimensión la espectacular coreografía. Las excepciones son apenas de cinco segundos a partir del 1:00 y unos "zoom" bastante agresivos para resaltar el guante de titanio con anillo incluido, no podía de ser otra forma, entre ellos el del último plano. Otro momento destacable del vídeo se produce en el 2:22 cuando las tres bailarinas se dirigen a la pared y giran apoyándose en ella. No es algo novedoso (que le pregunten a Fred Astaire y a Donald O´Connor), pero sirve para darle a la coreografía un empujoncito bastante eficaz.
"Single Ladies" ganó el Premio MTV al mejor vídeo del año. Un premio que lo único que hizo fue confirmar su estatus de fenómeno a nivel global. El vídeo fue imitado hasta la saciedad destacando la parodia que hicieron en el Saturday Night Live protagonizada por la propia Beyoncé con Justin Timberlake, Andy Samberg y Bobby Moynihan como improvisado cuerpo de baile.
En nuestro país José Mota hizo un sketch con "La Blasa" imitando la coreografía y también fue muy celebrado una montaje en Youtube que certificaba que la coreografía encajaba con el "Paco Paco" de Encarnita Polo y que sirvió para sacar del (injusto) olvido, aunque fuera por unas semanas, a la musa del funklorismo.
"Single Ladies" posiblemente sea el mejor vídeoclip de la primera década del S.XXI. Y si no lo es, estará en el top 5 sin duda.
Como ya es costumbre, un bonus track. En este caso, el "Mexican Breakfast" que inspiró este vídeo (ojo al 2:22 y obviar las absurdas acotaciones, en Internet hay mucha gente aburrida).
jueves, 1 de septiembre de 2011
Queen - I want to break free (1984)
Siento debilidad por esta canción. No voy por ahí diciendo que es la mejor de Queen porque hay muchas otras candidatas a ese puesto, pero "I want to break free", por su letra y por su video, es especial.
Incluida en el disco "The Works", esta canción tuvo una cierta trascendencia en muchos países que en la década de los 80 luchaban por zafarse de regímenes poco democráticos o directamente dictatoriales, siendo singularmente apreciada por quienes entonces querían derrocar el apartheid en Sudáfrica. El video, por tanto, no fue considerado en conjunto con la canción, porque a ver cómo se lucha contra la opresión viendo a cuatro señores como cuatro castillos travestidos de marujas.
Pues de eso iba el video. La idea la tuvo Roger Taylor, que parecía el más formalito de los cuatro, quien propuso una parodia de la longeva telenovela británica "Coronation Street" para transmitir una imagen más informal del grupo, para dar a entender a su público que Queen también podía, y sabía, reírse de sí mismos. "Coronation Street" lleva en antena desde 1960, por lo que si alguien vio un capítulo en 1963 y luego ya no vio más, aún está a tiempo de reengancharse a la trama. La dirección del video fue encomendada al británico David Mallet, quien ha demostrado su pericia con artistas como David Bowie, Def Leppard, Scorpions o Luis Miguel (admirable versatilidad).
El video se inicia ubicando al espectador en la misma ambientación en que transcurre la telenovela: una clásica calle obrera de una ciudad inglesa, con sus casas de ladrillo idénticas, una al lado de otra. Vemos que una especie de cacharro despertador echa humo justo al lado de donde duerme Brian May, al que apropiadamente eligieron para que llevara los rulos; no parece una manera sosegada de despertarse y menos aún un aparato seguro para tener al lado de la cama. Brian se levanta un poco de mal humor, se enfunda unas zapatillas de peluche y baja al salón, donde se encuentra que Freddy Mercury está empezando a pasar la aspiradora. Pero no de cualquier manera, no señor, nada de ropa de andar por casa. Freddy pasa los mochos con un top ajustado, una falda de cuero, medias de rejilla y tacones (menos elevados de lo inicialmente previsto porque Freddie estuvo a esto de abrirse el melón un par de veces). Hacendoso sí, pero divino de la muerte también.
La coreografía que vemos a continuación, en la que Mercury es llevado por varias personas y luego "rueda" sobre ellas, no salió de la nada. Fue concebida por Wayne Eagling, entonces uno de los cabezas del Royal Ballett (alguno de los bailarines también se apuntó al bombardeo), un colaborador habitual de Freddie en todo lo que supusiera baile, ya que si bien el cantante era un intérprete nato y una bestia sobre el escenario, las coreografías preparadas se le atragantaban. Ignoro qué querría decirnos Queen con esta parte del video, aunque me inclino a pensar que la belleza plástica y onírica de las imágenes resultantes ya era bastante mensaje.
El video retorna a la realidad de la falsa Coronation Street, nos devuelve a la vida cotidiana de esa ama de casa aburrida y sus compañeras, cada una a lo suyo mientras Freddie insiste en que quiere romper y ser libre.
En los Estados Unidos (recuerden: años 80, Ronald Reagan, sitcoms ñoñas), este video estuvo vetado en la MTV y otras emisoras musicales, a pesar de ser una parodia inteligente y divertida, y sobre todo, una grandísima canción.
Incluida en el disco "The Works", esta canción tuvo una cierta trascendencia en muchos países que en la década de los 80 luchaban por zafarse de regímenes poco democráticos o directamente dictatoriales, siendo singularmente apreciada por quienes entonces querían derrocar el apartheid en Sudáfrica. El video, por tanto, no fue considerado en conjunto con la canción, porque a ver cómo se lucha contra la opresión viendo a cuatro señores como cuatro castillos travestidos de marujas.
Pues de eso iba el video. La idea la tuvo Roger Taylor, que parecía el más formalito de los cuatro, quien propuso una parodia de la longeva telenovela británica "Coronation Street" para transmitir una imagen más informal del grupo, para dar a entender a su público que Queen también podía, y sabía, reírse de sí mismos. "Coronation Street" lleva en antena desde 1960, por lo que si alguien vio un capítulo en 1963 y luego ya no vio más, aún está a tiempo de reengancharse a la trama. La dirección del video fue encomendada al británico David Mallet, quien ha demostrado su pericia con artistas como David Bowie, Def Leppard, Scorpions o Luis Miguel (admirable versatilidad).
El video se inicia ubicando al espectador en la misma ambientación en que transcurre la telenovela: una clásica calle obrera de una ciudad inglesa, con sus casas de ladrillo idénticas, una al lado de otra. Vemos que una especie de cacharro despertador echa humo justo al lado de donde duerme Brian May, al que apropiadamente eligieron para que llevara los rulos; no parece una manera sosegada de despertarse y menos aún un aparato seguro para tener al lado de la cama. Brian se levanta un poco de mal humor, se enfunda unas zapatillas de peluche y baja al salón, donde se encuentra que Freddy Mercury está empezando a pasar la aspiradora. Pero no de cualquier manera, no señor, nada de ropa de andar por casa. Freddy pasa los mochos con un top ajustado, una falda de cuero, medias de rejilla y tacones (menos elevados de lo inicialmente previsto porque Freddie estuvo a esto de abrirse el melón un par de veces). Hacendoso sí, pero divino de la muerte también.
El bigote no era negociable
John Deacon, por su parte, eligió el papel más descansado e interpreta a una anciana conservadora que lee el periódico con actitud de "todo está fatal, y peor que se va a poner". Roger Taylor, mientras, está en la cocina, convertido en una 'sexy' colegiala, con un rumboso meneíllo de caderas que Queen desaprovechaba en los conciertos.
La estrella es Freddie, que nos canta sus ansias de libertad guiñándonos el ojito bajo esa peluca inenarrable mientras pasa la aspiradora con garbo y hechuras de hembra liberada (véase entre el 0:54 y el 1:00). Resulta que en el bajo de la escalera Freddie tiene un puerta a otra dimensión, en la que nos adentramos con curiosidad. Es una especie de submundo oscuro, donde un montón de gente con linternas en el casco desfila alrededor de Queen, dispuestos en rombo como ya lo hicieran en "Bohemian Rhapsody". A continuación, Freddie, al que la camisa le apretaba incluso más que los pantalones (doble cinturón para minimizar el riesgo de caída), nos canta con ese estilo tan únicamente suyo, para transformarse después en una especie de fauno - primo de Mr Spock, y frotarse un rato contra unos muchachos y muchachas que andaban por allí vestidos con mallas moteadas. Ya en harina, Freddie se hincha a uvas, pero sin usar las manos, en un claro alegato a favor de la fruta.
La coreografía que vemos a continuación, en la que Mercury es llevado por varias personas y luego "rueda" sobre ellas, no salió de la nada. Fue concebida por Wayne Eagling, entonces uno de los cabezas del Royal Ballett (alguno de los bailarines también se apuntó al bombardeo), un colaborador habitual de Freddie en todo lo que supusiera baile, ya que si bien el cantante era un intérprete nato y una bestia sobre el escenario, las coreografías preparadas se le atragantaban. Ignoro qué querría decirnos Queen con esta parte del video, aunque me inclino a pensar que la belleza plástica y onírica de las imágenes resultantes ya era bastante mensaje.
El video retorna a la realidad de la falsa Coronation Street, nos devuelve a la vida cotidiana de esa ama de casa aburrida y sus compañeras, cada una a lo suyo mientras Freddie insiste en que quiere romper y ser libre.
En los Estados Unidos (recuerden: años 80, Ronald Reagan, sitcoms ñoñas), este video estuvo vetado en la MTV y otras emisoras musicales, a pesar de ser una parodia inteligente y divertida, y sobre todo, una grandísima canción.








