jueves, 25 de octubre de 2012

U2 - "Sweetest thing" (1998)

Podríamos haber hecho sangre, pero no hemos querido, por respeto a uno de los más grandes grupos de pop-rock de las tres últimas décadas. U2 ha dado una cantidad tan grande de buenos temas y directos espectaculares, que no merecen Bono y sus chicos ser objeto de escarnio por aquel primer videoclip que rodaron, el "I will follow" del disco "Boy", en el que, frente a un croma vergonzante y con aspecto de no haberse peinado en el último mes y medio, Bono baila desaforado. No, no nos centraremos en "I will follow", pero dejamos el enlace a disposición de quien se sienta nostálgico.

Nos ocuparemos de un video mucho más amable y original, el que acompañó al tema "Sweetest thing" cuando éste se editó en un disco de grandes éxitos, en el año 1998. Esta canción fue grabada originalmente en 1987, como una cara B de "Where the streets have no name". Fue la forma en que Bono quiso pedir perdón a su señora por no haber podido estar con ella en su cumpleaños, dado que estaba con la banda grabando el discazo "The Joshua Tree". En el recopilatorio de 1998, se lanzó como single y los beneficios generados fueron, a petición de la mujer de Bono (Ali Hewson), a una organización que trabaja con niños afectados por la radiación del accidente de Chernobyl.

Del video se encargó Kevin Godley, un profesional del videoclip, y músico también, que situó su desarrollo a lo largo de la calle Fitzwilliam, uno de los rincones de estilo georgiano de Dublín, en cuya plaza tuvo lugar, curiosamente, la masacre del "Bloody Sunday" de 1920.

Mira qué carusa trae Bono, cómo sabe que ha metido la pata, angelico

Lo primero que vemos es a Ali Hewson subirse a una especie de coche de caballos, con cara de estar pensando "a ver qué ha tramado el bobo éste", y a Bono situado enfrente de ella, con un radiocassette portátil de esos que te convertían en el puto amo en los primeros noventa. Empieza a sonar la música, y Bono a poner sus muecas de hombre arrepentido. No ha trascendido hasta la fecha si también le pidió perdón por esas gafas ridículas que lleva. Obsérvese cómo entre el 0:16 y el 0:23 asoma, a la derecha de Bono en la pantalla, la cabeza de un miembro del equipo.

La señora de Bono y su expresión de fastidio: "este hombre me tiene aburrida"

Bono no está solo en su batalla por recuperar el amor y la confianza de Ali, qué va. Se ha traído un buen arsenal de colegas para que le echen una mano. Los primeros aparecen en el 0:40. Son los Boyzone, una banda masculina para adolescentes que tenía gran predicamento en aquellas fechas. Eran los 90 y las boybands triunfaban por donde iban. Eran años difíciles, aunque afortunadamente su declive vino justo después de llegar a su punto de saturación.


¿Quién más está con Bono? ¡¡Pues su panda de toda la vida, el resto de los U2!! Los chicos, que algo de culpa también tienen en que Bono se haya perdido el cumpleaños de su mujer, aparecen en un descapotable, conducido por Larry Mullen, el eternamente serio y poco dado a estas muestras de ternura; a la guitarra está The Edge, y a su lado, un señor que parece ser Adam Clayton, pero que podría ser Angela Lansbury después de un viaje de ácido que le ha hecho abrazar el punk.

La señora de detrás podría anunciar compresas para las pérdidas de orina: "Now I have found what I was looking for"

A continuación se incorporan al desfile los chicos de la Artane Boys Band, la banda de música de la Escuela Industrial de Artane, un suburbio al norte de Dublín, en la que militó el propio Larry Mullen en su juventud. Son una institución desde 1872, han dado "conciertos" por todo el mundo y suelen participar en paradas y desfiles en toda Irlanda.

Como el estilo de tierno hombre arrepentido no parece ablandar el corazón de la ofendida Ali, Bono opta por un estilo más agresivo, entrenado por el boxeador Steve Collins, el "Guerrero Celta", campeón de los pesos medios, y otro de los estandartes de la cultura irlandesa que se exhiben en el videoclip.

Atentos al protector de dientes con la bandera patria. No da puntada sin hilo el amigo Bono.

Pero en cuanto se va el entrenador, Bono se desinfla, se le disuelve la actitud recia como un azucarillo, y decide jugar una carta muy sucia: ¡¡la carta de los bomberos cachondones!! ¿Qué mujer no perdona lo que sea a la vista de macizos bomberos cachondones? Se trata de los Chippendales, un grupo de baile erótico y striptease masculino que, con los pertinentes recambios, lleva desde 1979 entreteniendo a las señoras con sus exquisitos espectáculos. Además, es de lo poco no irlandés que vemos en el videoclip. Por si esa masa de pectorales no fuera suficiente, Bono añade a la escena a un perrete de peluche. ¡Qué golpe tan bajo!

Bomberos cachondos + perrito con bandera blanca = combo ganador

Luego aparecen unos muñecos cabezones de Bono y The Edge, como recordándole a Ali "si me has querido en mi etapa más cargante, ¿no me vas a perdonar esto? Y, en una grúa, una orquesta clásica.


Cuando uno ya empieza a preguntarse cómo de larga es la calle Fitzwilliam, aparecen los que faltaban, los Riverdance, ejecutando esas clásicas y vistosas danzas irlandesas. Vuelven los chicos de U2 y la señora que se ha apropiado de la identidad de Adam Clayton, y de repente, en 2:56, aparece un chef con un plato que no agrada a Bono. Esto debe ser una broma familiar, porque el chef en cuestión es el hermano de Bono, Norman Hewson. La guinda del despiporrio es meter en un plano de dos segundos a un elefante que también le pide perdón a Ali.

Suponemos que la señora Hewson perdonó finalmente al pobre Bono, al menos en el tema del cumpleaños, porque no hacerlo después de haber montado este pifostio, ya es de tener el corazón de piedra o negro carbón.




jueves, 18 de octubre de 2012

Dead or Alive - "You Spin Me Round (Like A Record) (1984-2006)

He de confesar que mi primera idea para hacer este post era la de comparar ambas versiones como hice anteriormente con Natasha Bedingfield, pero me dije en voz alta: "Espera Ray, no seas cutre y cúrratelo un poco más". En ese momento me preocuparon dos cosas:

1.- Que el blog resulte más repetitivo y previsible que "El chavo del ocho".
2.- ¿Qué coño hacía yo hablando solo?.

Por eso he decidido contaros la vida, obra y milagros (de éstos hay pocos, pero es que la frase me mola) de Pete Burns a través de su involución facial.

Y es que Burns es tan conocido en UK como desconocido por estos lares. Os voy a contar cómo se inventó un look que otro se apropió, tuvo un hit, fue un "one-hit wonder" y recuperó la fama gracias a un reality mientras se dedicó varias años a cambiar su cara de tal forma que Jaqen H'gar parece un simple aficionado.


"Valar Morghulis, Arya Stark"

Hijo de un soldado inglés y de una alemana, Burns trabajó en una tienda de discos en Liverpool mientras cantaba en grupos de poca monta como Mistery Girls o Nightmare in Wax. Formó Dead or Alive en 1980 pero su gran éxito no llegó hasta 1984 con el tema que nos ocupa.

El vídeo fue dirigido por Vaughan Arnell y Anthea Benton. Arnell ha trabajado mucho con Robbie Williams ("Rock DJ") y Benton se ha centrado más en la publicidad pero dirigió el "Fastlove" de George Michael. Pero esos vídeos son carne de este blog, así que tendrán su protagonismo en el futuro.

El presupuesto del vídeo no se fue en decorados desde luego, delante de un fondo azul vemos a Burns primero enmarcado; luego a sus compañeros de grupo (meros comparsas) enrollados en una cinta dorada; Burns imita a Shiva con brazos dorados; y por último él sigue con sus contoneos mientras los comparsas agitan unas banderas, como no, doradas.

Lo mejor del vídeo son el look de Burns y sus gestos. Lo mismo hace con la mano el gesto de "la seño" que popularizó Mick Jagger en "Los Simpsons", que en el 1:54 se marca una especie de sevillana con las manos. Y todo haciendo gala de un dramatismo (foto izq.) que ya quisieran para ellos Taylor Lautner o Mario Casas (he dejado a Kristen Stewart en barbecho).



Su forma de bailar es claramente la de "el baile de la baldosa", pero bueno, con menos que eso esta ahí Katy Perry y nadie se queja. En definitiva, que "You Spin Me Round" fue un pelotazo y Burns gozaba con ello tanto que se le ponían los ojos en blanco como un muñeco (símil estándar) o como un zombie (símil freak). 

En ese momento, Burns pensaba que había llegado a la cima para quedarse, pero la dura realidad se impuso.

 Burns dominando el mundo de 
la disco, o eso creía él.



El siguiente disco no fue nada bien. Y Burns no parecía llevar bien el que lo comparan con Boy George, al que acusaba de haber copiado su imagen (al parecer Burns llevaba razón). El problema es que George triunfó antes que él y se ganó el título honorífico de "Introductor del estilo andrógino-mamarracho en el pop británico ochentero".

También ayudó el hecho de que protagonizara un capítulo (capítulo no, capitulazo) de "El equipo A" llamado "Cow Boy George". La duda de qué es más surrealista, si el título o el propio capitulo, sólo es comparable a decidir que peli de la saga "Deathstalker" es la mejor o lo peor. Pues eso, que ver a Boy George con Hannibal Smith y sus chicos nos llegó al corazón. Y contra eso no se puede competir, Pete.


Murdock prefirió quedarse en el manicomio 

Durante las dos décadas siguientes Burns desapareció de escena para aparecer con demasiada frecuencia por la consulta del cirujano estético. Se operó los labios, las mejillas, la nariz, etc. En una de las operaciones dio con un aprendiz del Dr. Nick Riviera y optó por la táctica "Moe Szyslak", esto es, meterse en una cloaca para emerger periódicamente para demandarle, y se arruinó "arreglando el desaguisado".

En 2006, totalmente olvidado y arruinado, llegó al rescate su Snake Plissken particular en forma de reality. Burns fue la estrella de la edición británica del "Celebrities Big Brother" de ese año.

Aprovechó el tirón mediático para publicar su biografía, "Freak Unique", revelando hechos como una violación que sufrió de niño, sus depresiones e intentos de suicidio varios. También presentó una especie de reportaje sobre operaciones de estética fallidas.

Pero lo mejor es que también decidió reverdecer sus laureles remezclando su viejo y único hit. El vídeo no deja ser un refrito del vídeo antiguo, del mix dance que grabó en 1996, de directos, y lo que realmente merece la pena, el metraje nuevo.




Burns ya no se mueve tanto como antes pero sigue dejándonos momentos para el estupor, como esta muestra de seducción.




Y también nos demuestra como, en su afán de innovación, se ha inventado una nueva parte de la anatomía humana, LAS PECTOTETAS. ¿La prueba?, aquí la tienen.





Y como Dead or Alive es él, para que nos vamos a engañar, en la nueva formación se ha permitdo el lujo de fichar al hermano pequeño de John Galliano.



Las nuevas versiones nunca han superado al original, y en 2010 editó un single "en solitario" sin ninguna repercusión por lo que es posible que Burns vuelva a las andadas. Y no descarto que allá por el 2016 nos vuelva a ofrecer otra nueva versión de "You Spin Me Round". Nunca el título de una canción definió tan bien la carrera de su autor.


miércoles, 10 de octubre de 2012

Queen - "Bohemian Rhapsody" (1975)

Tras una ausencia imperdonablemente larga de la que soy única responsable y por la que pido disculpas, vuelve Mil y un videos con el primer grupo que tiene el honor (oh, gran honor) de repetir en este blog: Queen. Si ya el año pasado hablamos de su icónico "I want to break free", en esta ocasión nos vamos hasta 1975, año del aclamado "A Night At The Opera", para deleitarnos con una de sus canciones más absolutamente locas y maravillosas: "Bohemian Rhapsody".

Y digo bien: loca y maravillosa. Loca, porque es una canción en la que caben una balada, un solo de guitarra, un segmento operístico, un segmento rockero y una vuelta a la balada. Maravillosa, porque es asombroso el modo en que piezas tan dispares encajaron con tanta facilidad para resultar agradables al oído. No era algo que se estilase en plenos años 70, y eso que la experimentación musical había tenido un empuje extraordinario en los quince años precedentes. Casi toda la composición, en música y letras, se debe al talento de Freddy Mercury, que otra cosa no sería, pero creativo lo era a raudales.

A pesar de que los videoclips eran una práctica bastante común ya en aquellas fechas, fue a partir de "Bohemian Rhapsody" y su éxito cuando se convirtieron en norma promocional para las discográficas. Además, dada la propia complejidad de la canción, interpretarla en directo en programas de tanta audiencia como "Top of the Pops" (BBC) entrañaba grandes dificultades, y, como bien argumentó el guitarrista Brian May, un playback de esta canción sería ridículo y hasta ofensivo. El video lo dirigió Bruce Gowers, director y productos de televisión especializado en eventos de grandes proporciones, que ya había trabajado antes con Queen.

El video se inicia con las siluetas de tres de los componentes, que ocultan en la sombra a Freddy Mercury, cantando casi a capella, iluminados en una forma que recuerda a las fotografías de Marlene Dietrich:


Llegados casi al primer minuto, vemos a Freddy cantando, sentado al piano, la triste historia de un hombre joven que se despide de su madre porque ha sido condenado por asesinato, mientras John Deacon le observa, bajo en mano. Del estilo capilar de todos los miembros de la banda se deduce fácilmente que aquello son los años 70.

El video se rodó en apenas cuatro horas, dado que no requería grandes despliegues de grabación, y tuvo el modesto coste de 4.500 libras. Además, había que tenerlo listo para su emisión esa misma semana, por lo que tampoco estuvo mucho tiempo en post-producción. Casi todos los efectos fueron grabados al mismo tiempo que el video.

Destaquemos de esta primera sección el audaz maquillaje de Freddy Mercury, que nos demuestra que, con todo su talento (que no fue poco), Amy Winehouse no inventó nada:


A partir del 2:25, Freddy decide que ya está bien de tanto piano y se viene arriba; se arranca micrófono en mano con sus compañeros, de entre los que sobresale un Brian May con una chaqueta irrepetible, y que nos ofrecerá un espléndido solo de guitarra. Todo transcurre, por cierto, en un muy sobrio y austero escenario, sin público, en el que apenas unos focos se dejan llamar a sí mismos "decoración".

Entrando en el 3:10, da comienzo la parte operística, con un plano a contraluz de Mercury vestido como el príncipe de Beckelar:


A partir de ahí todo es más rápido que hasta el momento; las imágenes juegan con las voces y con los efectos, desde las luces atenuadas o focalizadas, hasta lentes de colmena o efectos frente a un monitor (en concreto, la cara de Mercury extendiéndose infinitas veces).


En el 4:14 recuperamos la parte rockera, y les vemos en el apogeo estilístico del videoclip:

Me cuesta entender que esos monos ceñidos de raso con torera no hayan vuelto a ponerse de moda

La canción va recuperando la calma, y el video volviendo a sus inicios en el 4:57, con Freddy al piano, y al final de todo los cuatro retornando a su posición original. En el último plano vemos a John Deacon golpeando un gong al estilo de las películas de Rank Organisation, una productora británica cuyo "león de la Mayer", por decirlo así, era un tipo sin camiseta haciendo sonar un gong, y que era muy popular en la época.

Escuchar Bohemian Rhapsody es como escuchar tres canciones en una, una riqueza sonora de la que no te aburres, y cuyo videoclip tiene el valor de haber sabido trasladar esa complejidad a imágenes de una forma genuina, sin afectaciones narrativas que distraigan de lo verdaderamente importante: la canción.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Natasha Bedingfield - "Unwritten" (2004) (UK vs. US version)

Que la industria musical es frívola ya lo sabemos todos, lo dijo hasta Mickey Rooney en "Los Simpsons". Pero en ella hay cosas que son difíciles de explicar, es como por qué seguimos participando en Eurovisión o por qué alguien cree que Lluís Homar es un buen actor.

En esos "Expediente X" están las motivaciones que hay para grabar dos videoclips de la misma canción, sobre todo si la primera versión ya era buena. Eso fue lo que hicieron con la británica Natasha Bedingfield y su single "Unwritten", del álbum homónimo.



UK version: fue dirigida por Michael Gracey y la puesta en escena es muy original. Vemos a Bedingfield en la portada de un librito en una gigantesca biblioteca. El lazo decorativo del libro se convierten en extremidades y comienza a escalar por una enorme estantería cual Stallone en "Máximo riesgo". Mientras sube, Bedingfield va sufriendo los cambios de estación al tiempo que canta con dramatismo.


  Por menos que esto, Kristen Stewart 
gana 34 millones de dólares al año

El libro prosigue su ascenso pero las inclemencias del tiempo le obligan a hacer un campamento base entre dos libros y hace un fuego quemando sus propias hojas, haciendo un sacrificio mayor que ser trabajador de Intereconomía. 

Mismo dramatismo, pero con bufanda. A esto George 
Lucas lo llama "desarrollo de personajes"

Al final del vídeo la estantería se ha convertido en un montaña nevada y cuando el libro se asoma a la cima, se encuentra con una paloma que sale de una luz divina. El libro cae y va soltando hojas que les caen a los viandantes por la calle.




US version: la versión yanqui fue dirigida por Chris Applebaum, que ha trabajado con Britney Spears, Hilary Duff, Rihanna y Paris Hilton, la selección es como para reventarse los tímpanos con agujas de calceta.

Empezamos mal, con unos planos de un edificio malrollista con el cielo a juego, en tono ocre.


En la última planta vive Grimlord, 
el villano de los "VR Troppers"

Tras esta friki-referencia vemos a Bedingfield menear el culo camino de un ascensor. Entra un chavalote con un pasamontañas que vale para atracar un banco y claro, hay "miraditas" y tensión sersual.

La originalidad al poder, ¡aprende Tarantino!

Ella se baja en el piso 7 y pasa directamente a un parque, jardín...o algo donde el vídeo se convierte en un anuncio de "Pantene", verdadera finalidad de la canción.

Yo la prefiero a Sara Carbonero

Vuelve al ascensor y como el trayecto es largo, pues van subiendo diferentes personajes: un chica llorando por un mal de amores, que ella consuela temerariamente porque lo normal es que en esos casos te manden a la mierda; una pareja de asiáticos modennos con Polaroid en mano, ¿será racismo?; y un padre con su hija que al bajarse se llevan a Natasha a la típica fiesta callejera americana multiracial, de esas donde se desperdicia agua porque a los Yanquis les sobra. Ya se quejarán cuando llegue el Apocalipsis.

Y vuelta al ascensor donde está el hombre de la limpieza con toallas para que Natasha se seque el pelo, por aquello de la continuidad. Pero llegamos a la parte de la canción donde se oye un coro y ¿qué aparece de repente?. Pues un coro de gospel dándolo todo como un cani y una choni en un concierto de reggaetón. 

Abarrotan el ascensor y le hacen la prueba la resistencia mientras nuestra chica, británica, blanca y rubia se pone a bailar como si hubiese nacido en Harlem. Patético, patético, pa-té-ti-co.

Al final, mientras una pareja se morrea a gusto, vuelve a escena el del pasamontañas. Entonces es Natasha la que se baja para darse un paseo por una vereda y al fondo aparece el chavalote para tener nuestro happy end.

¿Qué necesidad había de grabar esto?, ¿qué pasa, que si los americanos ven un libro, aunque sea en un vídeo, les sale un glaucoma?, ¿o que siempre tienen que meter a la mínima que pueden la típica historia chica-chico?.

Como ni ellos mismos lo saben, pues nada, que lo sufran bien.

viernes, 31 de agosto de 2012

Stephanie de Monaco - "Winds of chance" (1987)

Los dos co-autores de este blog somos tinerfeños, y por ello nos ha causado hondo impacto redescubrir, en un caso, y descubrir en el otro (en concreto el mío), esta joya videográfica de muchos quilates y rancio abolengo, filmada en nuestra Isla y sus inconfundibles paisajes. Permítasenos, y perdónesenos, haber sucumbido al encanto del terruño.

La princesa Estefanía de Mónaco ha sido siempre la desmadrada de la familia Grimaldi. Nunca se sintió a la altura de lo que se exigía de ella, en un papel que, al fin y al cabo, no había elegido sino que le había tocado. Nunca fue tan guapa ni glamourosa como su hermana, ni mucho menos como su madre, y a esto se unía la influencia de un padre severo y la tensión de un hermano con sexualidad ambigua. Para rematar, era centro de atención permanente de la prensa rosa y el cotilleo. Y claro, a la niña se le fue la pinza por el camino rebelde, si bien hay que decir que con dinero y posición es más fácil hacer lo que a uno se le antoje.

A la madre no salió. Ni como actriz tampoco. Esto que ven aquí es su pico de intensidad emocional en 3:27 que dura la canción.

Y a Estefanía, como a tantos otros famosos desnortados, se le antojó cantar. Además, aprovechó que eran los años 80 y que en aquella época no se le exigía control de calidad a nada, y sacó un par de discos. De hecho, tuvieron una cierta repercusión a pesar de ser manifiestos productos del capricho de la princesa, con unas letras lamentables de puro facilonas y una música que no dejaba mal a las letras. El disco que contiene esta canción, "Stephanie", le llevó cinco años (¡y eran 10 canciones!), y eso que lo grabó en Estados Unidos, a donde se mudó para dedicarse por entero a la música. Pues menos mal. Tras sus malas cifras, la princesa vio por sí misma que el artisteo no era lo suyo, no al menos en esta rama.

Tampoco estaba Estefanía especialmente dotada para el directo, elevando a dogma de fe el llamado "baile de la baldosa" (es decir, bailar sin cambiar los pies de sitio), aunque no por ello se merecía lo que le hicieron en TVE de la mano del consumado torturador que es Pedro Ruiz.

El caso es que "Winds of chance" es una canción que nos habla del poder del amor y demás ñoñerías que habrían asqueado a la propia Hello Kitty. Su presencia en Tenerife fue la comidilla de aquel febrero de 1987. Los políticos asesinaban a sus madres por disfrutar de su presencia y los promotores inmobiliarios, en los albores de su edad de oro y desenfreno, le regalaban un chalet de lujo para que volviera a la Isla una vez al año. Si lo ha hecho, ya es casualidad, yo nunca me la he topado.

Según las crónicas, la actitud de Estefanía, a sus 22 añazos ya, estuvo cinco puntos por encima de insoportable y sólo uno por debajo de tentativa de magnicidio. Se cuenta que discutió con su coreógrafo, lo cual nos plantea la duda de para qué tenía un coreógrafo, si en el video apenas se mueve. Por lo visto, toda su atención estaba centrada en su novio del momento, un tal Mario Oliver Juttard, que le sacaba quince años y que seguro que no era del agrado de papá Rainiero.

El video está rodado en el Parque Nacional del Teide, el núcleo turístico de Las Américas, y un casco urbano de un pueblo indeterminado, pero que según parece es Guía de Isora.


Aquí está la princesa, toda ella muy pinturera, iniciando el videoclip en las faldas del Teide, ataviada como si viniera del casting de Terminator 2. No dejemos de admirar la naturalidad con la que, en los 80, las mujeres llevaban el pantalón a la cintura, a todo meter, casi sobaquero. Algo que felizmente hemos superado. Esa expresividad granítica de la Grimaldi, esto es, la misma capacidad de conmover que una piedra, será tónica general de toda la pieza.

El video básicamente es una sucesión de paisajes en los que Estefanía se va incrustando con su poca gracia para la música y el movimiento, planos anodinos sin el menor interés por narrar nada. Podemos destacar, eso sí, el uso sinsentido de los lugareños en dos momentos determinados, el 1:29 y el 1:42, como si hubiera sido más fácil dejarlos en el plano que pedirles que despejaran la zona.

 VideoClub "Los Ángeles", llevando el glamour hasta Mónaco.

"Esta niña no es del pueblo..."

El cantar sin moverse alcanza su cénit en el 1:54, cuando Estefanía adopta un pose terriblemente forzada y pretende hacernos creer que está de lo más natural:

"Qué brazacos gasto, y qué sencilla voy"

El último punto fuerte de la cancamusería que rodea este anuncio con música viene en el 2:18, cuando la portada del single queda sobreimpresionada en pantalla, tapando a la propia cantante, como diciendo "eh, que os lo podéis comprar para disfrutarlo todas las veces que queráis".

Esto es clase

Gracias a Dios, el video termina, entre planos que ya hemos visto mil veces en los dos primeros minutos.

Por fortuna para todos, Estefanía abandonó su carrera musical en 1991 (los 90 ya no eran los 80, y eso se notó en todo), y dedicó su tiempo a otras actividades igualmente productivas, como casarse con un guardaespaldas vividor, divorciarse, irse al circo... En fin, en el ¡Hola! viene todo profusamente documentado. A pesar de su escasa calidad, siempre le agradeceremos a Estefanía que viniera a darse un garbeo por la Isla, tanto como le agradeceremos que no venga más, por lo menos si es a perpetrar videoclips como éste.







miércoles, 22 de agosto de 2012

The KLF - "America: What Time Is Love?" (1991)

Bill Drummond y Jimmy Caulty eran los responsables de The KLF, uno de los grupos punteros de la escena acid house británica de finales de los años 80. En 1991, en la cumbre de su éxito publicaron "The White Room", su álbum más popular.




Ese disco lo abrieron con una versión en directo de  su tema "What Time Is Love?", un hit trance de 1988. KLF pensaron que ya era el momento de cruzar el charco y para ello realizaron un tercera versión del tema, en la que anunciaban sus intenciones: "America: What Time Is Love?", para el que utilizaron como base el "Ace of Spades" de Motorhead (se ignora la opinión de Lemmy al respecto).


La portada del single es un reflejo de su extraño vídeo. Y es que en él podemos ver un drakkar, valquirias, un monje, un rapero, un músico de rock duro, etc. Vamos, toda una pesadilla conceptual como las pelis de la Cannon o el argumento de "El Barco".

Para empezar nos tragamos un discurso solemne de más de un minuto por cortesía de un tipo con voz cavernosa y tétrica, un especie de monje que parece sacado de una película de Bergman, Dreyer o cualquier otro director nórdico con angustias existenciales.




"Y de martes a sábado curro con la Santa Compaña"

Cuando la canción rompe vemos al Drakkar zarandeado por los elementos, o por la marcha que lleva la peña a bordo, a saber. La tripulación está compuesta, remeros aparte, por el rapero Isaac Bello (con chubasquero y gorra, algún día se podrá de moda); el cantante Glenn Hughes, ex-Deep Purple, grupo al que llegó tras la marcha de Ian Gillan y de la mano del "chuloplaya" de Dave Coverdale; dos guitarristas con capa y un cubo metálico en la cabeza a modo de casco medieval; y en la popa, un batería greñudo y una especie de gogó con espada en mano, gafas de sol modelo Lara Croft, cadenas como collares y torso desnudo, o casi.


"Si tiene los pezones tapados, 
¿le hemos visto las tetas?. La eterna duda"

En el minuto 3:00 la canción se para mientras los marchosos tripulantes del drakkar ven a tres valquirias que, cual estatua de Colón, les señala el camino al Nuevo Mundo.


"Sí, id por allí que os la vais a comer doblada"

El vídeo continua por los mismo derroteros: con Hughes berreando, y el resto del personal brincando de un lado a otro comprometiendo la estabilidad del navío. Finalmente llegan a América y el riguroso blanco y negro que ha presidido el vídeo es dejado de lado para mostrar el fuego que devora el drakkar. 

Fue un gesto simbólico, en plan: "quemamos nuestro barco porque hemos venido para quedarnos". Pues si se quedaron en EEUU estarán viviendo bajo un puente porque KLF no tuvo repercusión en Yanquilandia.

De hecho, KLF se separaron en 1992 y, aparte de no conseguir el éxito en EEUU tampoco hicieron el mejor desembarco en América que se haya filmado jamás. En eso, como en el fútbol, ganamos los apañoles, que sí grabamos en su día un gran descubrimiento de América, con canción incluida, como Dios manda.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Ok Go - "Here it goes again" (2006)

Lo complicado de lo simple... que cantaban los Héroes del Silencio. Este videoclip es un ejemplo claro de que bajo la más aparente simplicidad se pueden esconder enormes complejidades.

"Oh no" es el segundo disco de la banda de pop-rock alternativo Ok Go, originaria de Chicago. A pesar de hacer una música apreciable, no habían tenido un impacto significativo antes de este single, y tampoco lo han vuelto a tener después. "Here it goes again" es el clásico ejemplo de single que se ve catapultado por un videoclip original, divertido y diferente, que alcanzó unas cifras de visionado extraordinarias en YouTube, superando los cincuenta millones.

Todo el video es un plano secuencia de una elaborada coreografía que los cuatro integrantes de la banda ejecutan subidos a varias cintas de correr de las que solemos encontrar en los gimnasios. Ocho cintas dispuestas en paralelo en grupos de dos, unas frente a otras para combinar los movimientos, sobre las cuales los chicos de Ok Go van bailando, explotando las muchísimas posibilidades que sólo se le ocurren a una mente con talento como la de la coreógrafa Trish Sie (hermana del cantante Damon Kulash), que codirigió el video junto a la propia banda.

Para Ok Go, los videos coreografiados no eran ninguna novedad. Ya para su tema "A million ways" (2002), realizaron una especie de videoclip casero con baile resultón de su propia cosecha, y ese mismo año también llevaron a cabo una coreografía similar a la que nos ocupa, pero en estático, para la canción "C-C-C-Cinammon Lips".

Así empieza el videoclip y así continúa

Ejecutar la coreografía del tirón y sin errores costó unos diecisiete intentos, pero el resultado bien vale la pena, porque realmente se ven pasos que a uno jamás se le pasarían por la cabeza cuando está subido a una de estas cintas, rezando para que se cumpla el tiempo que te has marcado sin que se te salga el corazón por la boca.




Prueba de la trascendencia de este videoclip más allá del mero ámbito promocional de la canción es que haya tenido su propia parodia en The Simpsons, con Duffman y Rainier Wolfcastle.

Poco más se puede añadir, si acaso destacar la llamativa indumentaria de los Ok Go, antes de dejarles disfrutar con esta pieza audiovisual audaz, divertida, original e impactante.