Tengo que admitir que James Bond no es un personaje que me apasione mucho. No he ido nunca al cine a ver una peli de 007 pero siempre las acabo viendo de un modo u otro.
Como la creación de Ian Fleming cumple medio siglo en el cine pues ya tocaba hablar de él en este blog. Para ello, hoy comentaré un vídeo que me encanta: "A View To A Kill" de Duran Duran
"Panorama para matar" (1985) fue la última vez que 007 fue encarnado por Roger Moore, ese actor dotado de un gran carisma y con una enorme capacidad para ejercer de caricato.
En esta peli Moore estaba acompañado, aparte de por los clásicos Desmond "Q" Llewelyn y Lois "Moneypenny" Maxwell, por la bella e insípida Tanya Roberts haciendo de "chica Bond buena". Roberts se vio eclipsada en el inconsciente colectivo por Grace Jones "la chica Bond mala" y su famosa escena del "polvo sugerido" con Bond.
Para villano de la función se escogió a Christopher Walken, quien años después comentó en una entrevista que no se acordaba de nada del rodaje de la película. Hecho que le convierte en un claro predecesor de Charlie Sheen.
¿A quién amenaza Grace Jones con la mirada?,
¿cuántas drogas tenía Walken en su cerebro?
Como estábamos en los 80 y el vídeoclip era lo más, pues contaron con Duran Duran para promocionar la película.
El vídeo consiste en los Duran Duran espiándose unos a otros en la Torre Eiffel mientras Moore persigue a la jamaicana.
Roger Taylor envía desde su fragoneta una serie de cámaras volantes que lucen más falsas que las votaciones para el Balón de Oro, Nick Rhodes fotografía a una modelo, John Taylor se une al tiroteo con su binocular-metralleta, Andy Taylor se hace pasar por un ciego que toca un acordeón muy particular. ¿Y qué hay de Simon Le Bon?. Pues anda por ahí con su boina, su camiseta robada a "El marinero tarugo" y un walkman (ese aparato que nos suena tan obsoleto como una piedra de lavar) que esconde un detonador.
No, no he utilizado Photoshop. No comment
Le Bon igualando en intensidad
dramática a Roger Moore
Rhodes tomándose los 80 muy en serio.
Le Bon destruye con su walkman un helicóptero y un zeppelin, lo que viene bien para utilizar metraje de la película y así venderla mejor. Al final, Grace Jones salta en parapente escapando de Bond; Andy Taylor acciona con su acordeón una señal sonora que afecta a Rhodes a quien le acaba explotando su cámara en la cara, pero tranquilos que la capa de maquillaje le protege.
Le Bon sigue jugando con su walkman cuando una chica guapa con acento francés le pregunta: "Excuse Me!, Aren't you?. Y él, para hacer la coña responde: "Bon, Simon Le Bon" para luego ver como lo próximo en explotar va a ser la propia Torre Eiffel. Ya el último plano os dejo que lo descubráis vosotros mismos, aunque me sorprendería que no hayáis visto nunca este vídeo.
A Phil Collins lo de hacer un poco el payaso siempre le tiró, hasta que su progresiva pérdida de audición y sus problemas articulares en las manos le agriaron el carácter. Intentó saciar su vena interpretativa en sus videoclips y en películas como Buster: el robo del siglo. Y tengo la impresión de que sus ganas de actuar las contagiaba a Mike Rutherford y a Tony Banks, los otros dos miembros de Genesis, para hacer videos como éste que hoy comentamos.
"Jesus He knows me" es el cuarto single de "We can't dance", el exitoso album con el que Genesis inauguró los 90. Su letra es una critica mordaz, directa y ácida de los telepredicadores tan en boga en las televisiones norteamericanas, gente que había extendido el reino de Dios a las televisiones y no sólo se dedicaba a predicar la buena nueva del Evangelio a una población profundamente religiosa, sino que incorporó un componente económico de elevada rentabilidad. En aquella época, alguno de los nombres más relevantes estaban siendo investigados por estafa.
El video es una fiel traslación en imágenes de la letra de la canción, en la que Collins canta cosas como "si quieres estar más cerca de Él, arrodíllate y empieza a pagar" o "Dios cuidará de ti, simplemente haz lo que yo te digo y no lo que yo hago".
La versión larga del videoclip comienza con una introducción a cargo de Phil Collins en la que explica que sintió que el Señor le llamaba por los caminos catódicos a través de una especie de revelación en forma de viaje astral en el que se vio rodeado de estrellas. También explica que Dios en persona le ha encargado que recaude 18 millones de dólares para el fin de semana, y claro, cuando eso te lo encargan desde tan arriba, tienes que cumplir. Al final de su discurso, Collins aspira por la nariz y guiña el ojo de una manera tan peculiar que se nos hace explícito, sin más recursos, que el telepredicador ha estado consumiendo sustancias muy poco religiosas.
Desde la siguiente secuencia vemos a los tres miembros de la banda desplegarse con una fanfarria muy alejada de la humildad que suele ir aparejada a la espiritualidad sincera. No son predicadores sino estrellas televisivas, seguidas por una cohorte de asesores, personal de seguridad y estilistas (siendo éstos los más inútiles a tenor de las pintas que nos traen).
En las manos sostienen revistas ficticias en las que ocupan las portadas como las celebridades que son: "Spiritu Illustrated" o "Rolling Souls". Ya lo dicen más adelante en la canción: "no tienes que salir de casa ni levantarte de la silla // ni siquiera tienes que tocar el mando, porque estoy en todas partes", lo que representa una crítica brutal no sólo a quienes venden la espiritualidad como un producto, sino también a quienes la compran.
Por algún motivo, Genesis interpreta a dos tríos diferentes de telepredicadores, y en el plano a partir del 1:52, vemos el plató de televisión desde donde los tres, con sus respectivas familias (el respaldo de la familia "como Dios manda" es imprescindible para este negocio") cantan las alabanzas del Señor y acabarán recaudando millones. La presencia de los niños en el plató nos recuerda que este tipo de estafadores sin escrúpulos no respeta ni a los menores. Obsérvese cómo el decorado recrea un espacio religioso de garrafón. Pero da el pego, porque esto no va de rezar y creer, va de hacer espectáculo. Esto es televisión.
Mike Rutherford encarna en la siguiente secuencia la hipocresía de esos telepredicadores que "venden" los valores familiares como un activo de su espiritualidad de pago, pero que luego, fuera de cámara, hacen de su vida algo mucho más interesante y, sobre todo, menos cargado de connotaciones pecaminosas.
Y hasta tal punto llega la falsedad que a Rutherford, que se supone tocado por la gracia de Dios para estos menesteres, tiene que irle indicando sus frases y sus entusiasmos un regidor.
Como curiosidad, cabe destacar que este cartel que un público entregado alza en el 2:40 no hace referencia a ningún versículo del Génesis, sino al hecho de que los tres miembros de la banda llevaban juntos ya 25 años. En su momento, se prestó a confusión.
La denuncia más contundente llega a partir del minuto 3:10, en la que los tres esforzados telepredicadores se relajan y solazan con el fruto de su trabajo en la piscina de su enorme mansión, con las cariñosas atenciones de varias mujeres de muy buen ver (tres jamelgas en toda regla, podríamos decir) en bikini.
Nada más de que sufrir en este valle de lágrimas
En el 3:54, mientras Tony Banks se dirige en limusina hacia el plató, varias revistas aparecen sobreimpresionadas e incluso la portada de un disco del trío de predicadores, titulado "It's only an album, for Christ's Sake" (algo así como "Sólo es un disco, por el amor de Dios), haciendo más hincapié en la mercantilización de los sentimientos religiosos.
En la escena final regresamos al plató en el que, en medio de un éxtasis descontrolado, el dinero llueve del cielo y la gente entrega todo lo que tiene para cumplir la voluntad del Señor, lo cual sólo sirve para llenar los bolsillos de quienes han montado su negocio alrededor de la fe de la gente ingenua.
El video se cierra como empezó, con Phil Collins cada vez más poseído de sí mismo, pidiendo a los televidentes que pongan sus manos contra las suyas en la pantalla, y finalmente desalojado por Rutherford y Banks.
"Jesus He knows me" nos previene contra los sinvergüenzas más evidentes, los que emplean los fuegos artificiales de la tele para engañarnos y desplumarnos. Es un primer paso. Pero siempre hay que estar alerta contra los que son más sibilinos.
En el mundo de la música hay un considerable número de intérpretes femeninas que trasladan a su música su particular mundo interior, lleno de matices y aristas emocionales que... vamos, que están como una puñetera cabra.
En esa galería de cantautoras encontramos a Kate Bush, Björk o Tori Amos. Pero como si de La Masía se tratara siguen saliendo nuevos valores de la cantera, una de las últimas en subir al primer equipo es Natasha Khan, artísticamente Bat for Lashes.
Hija de Paquistaní, Khan sufrió el racismo en su etapa escolar, algo que la convirtió en una persona más introvertida de lo que era de por sí. Ese aislamiento hizo que se volcará en el piano y que se decantara por la música como forma de vida.
En 2006 debuta con el álbum "Fur and Gold" siendo "What's a Girl To Do" el cuarto single del mismo. Y para promorcionarlo Dougal Wilson rodó un vídeo malrollista, uno de los géneros favoritos de este blog.
Tras un plano inicial del cielo noctunno acompañado de un golpe de batería que recuerda al comienzo del "Be My Baby" de The Ronnettes, la cámara baja para mostrarnos a Natasha Khan (que se parece un poco a Lily Allen) conduciendo una bici por una carretera poco iluminada y rodeada de árboles, lo que nos hace pensar que un cualquier momento va a aparecer una horda de zombis.
Ella pone carusa de pena,
pero yo estaría acojonado
Khan nos recita su letra mientras de fondo suenan unos acordes inquietantes con ciertas reminscencias a las pelis de John Carpenter. Cuando llega el estribillo y empieza a cantar, surgen tras ella unos ciclistas con caretas de animales bastante chungas.
Es curioso que los dos que flanquean a Khan nos hacen acordarnos de obras tan dispares como "La caperucita roja" y "Donnie Darko", esa cult movie tan extraña como sobrevalorada. Los tipos se ponen a dar palmas y brincos al compás de la música.
Más adelante Khan prosigue sola su camino pero se detiene para mirar en el arcén a dos personajes siniestros: una versión de La Muerte de "El séptimo sello" (el detalle de los globos de colores se te escapó, Bergman) y un fantasma de Halloween.
En este momento es cuando deseo
que aparezca la horda de zombis
Y en este paseo en bicicleta tan idílico ¿cual es el siguiente paso?, pues encontrarse con un coche accidentado, boca abajo y humeante. Y es que Natasha Khan se ha propuesto ser una especie de "adalid de la negatividad", lo que la convierte directamente en la archienemiga de Martina Klein. Aunque Martina es más insoportable.
De ahí al final, Khan se vuelve a acompañar de los ciclistas con caretas animalescas que siguen con sus palmas y sus saltos hasta que la vuelven a dejar sola en tan inquietante paraje. La cámara hace un zoomback y se aleja de ella mientras sigue pedaleando.
Y yo me quedo triste porque al final no he visto a ningún zombi.
Recordamos los años 80 como una época loca y ambigua en la que hasta George Michael podía fingir ser un heterosexual. Neil Tennant, el 50% de Pet Shop Boys, decidió seguir su ejemplo, pero sólo un ratito, y en medio de una ensoñación gótica pergeñó el videoclip que hoy les traemos, calentito como siempre.
Si bien Tennant no se declaró abiertamente homosexual hasta 1994, en los años ochenta su ambigüedad ya había dado pie a especulaciones, que incluso afectaron a la otra mitad del grupo, Chris Lowe. La canción "Heart", que estuvo a punto de escribirse para Madonna pero que Pet Shop Boys decidió quedarse después, se incluye en el album "Actually", y para el video se contó con la dirección de Jack Bond, realizador británico que ya había dirigido para la banda el musical "It couldn't happen here", basado en las canciones del grupo y que protagonizan los propios músicos, embarcados en una especie de viaje surrealista por Inglaterra.
"Heart" nos narra la historia de una pareja de recién casados con el peor olfato del mundo para elegir la agencia de viajes que les organice la luna de miel. Neil Tennant se ha casado con la modelo eslava (imposible precisar nacionalidad habida cuenta de la escasísima información disponible) Danijela Colic, y en un coche engalanado que conduce Chris Lowe se van hasta el castillo de Mokrice, en Eslovenia, actualmente un hotel.
Tennant mira con arrobo a su recién estrenada señora, ignorante de que
una presencia maligna habita el castillo y lo sobrevuela en forma de
sombra negra, como se nos indica en varias ocasiones a lo largo del
video. Los campesinos y lugareños que se van cruzando en su camino se
hacen cruces e intentan advertirles del peligro, pero dado que lo hacen
como si estuvieran saludando (0:46), tienen poco éxito. Mientras tanto,
en el castillo, un vampiro amanerado (un abuelo de los crepúsculos de
hoy en día) intuye que se aproximan novedades y se despereza de la
siesta poniendo carusa melancólica.Obsérvese qué manicura tan fina, no hay abrefácil que se resista a eso, y qué ortodoncia tan mal hecha.
El vampiro que reside en el castillo es un Nosferatu de los de toda la vida (pero con pelo), de los que Murnau ideó para poder rodar su versión de Drácula en 1922 sin pagar los derechos, con los que no había logrado hacerse, acto que le ha valido el calificativo cariñoso de "sinvergüenza" por parte de Rayco, co-autor de este blog. La familia de Bram Stoker compartía esa impresión, y en su momento demandó a Murnau y ganó (el tribunal ordenó la destrucción de todas las copias de la película pero como ya estaba distribuida muchos particulares escondieron su copia hasta el fallecimiento de la viuda de Stoker). A nuestro Nosferatu lo interpreta sir Ian McKellen, uno de los más brillantes actores británicos, que curiosamente había salido del armario ese mismo año.
El recibimiento de la pareja es bastante lucido, por esa parte no debería haber queja: el servicio, unos violinistas, cocinero, encargado de la cuadra... No obstante, el hecho de que un vampiro salido viva en el castillo ya descalifica a la agencia de viajes para los restos.
Era la ocasión ideal para lucir el sombrero de copa que le regaló su abuela
A partir del 2:15 tenemos un momento absurdo y desconcertante, puesto que Chris Lowe les sigue hasta el interior de la habitación, quizás esperando una propina, y se dedica a abrir la maleta, que ni siquiera ha cargado él, y desperdigar el contenido por el suelo, en un gesto que revela una pésima educación.
¿Por qué haces eso, Chris?
Se ve que a Ian Nosferatu McKellen le gusta esto de tener visita, o más concretamente de tener de visita a un pibón, que sube las escaleras dando saltitos con una agilidad impropia de alguien que debe tener cientos de años (2:23). Luego se dedica a espiar a la pareja cuando están a punto de empezar la noche de bodas; Tennant le desabrocha delicadamente el vestido a Colic, y Nosferatu lo contempla todo desde la puerta con un ramo de flores que da bastante pena. Una corriente de aire súbita avisa a los amantes de la presencia del vampiro, y salta la chispa del amor entre el chupasangre y la hermosa dama.
Claro, te pone esa carita, y tú, ¿qué haces? Pues caer rendida.
A ella se le olvida pronto que se había casado con otro por la mañana y se pasea por los aposentos de Nosferatu en camisón, mientras él la observa seguramente pensando que dónde se lo habrá comprado, porque es divino. A partir del 3:31, ambos comienzan un delicado baile, en el que Ian McKellen se mueve como un Chiquito de la Calzada a cámara lenta. Da la impresión de que el actor se lo pasó en grande recreando a este vampiro ambiguo y tan fuera del estereotipo. El baile culmina, cómo no, con el bocado en el cuello, mientras Neil Tennant se queda apoyado en el quicio de una ventana, triste y solitario. Normal, es que tampoco ha hecho nada por retenerla. Pero nada de nada, no ha plantado ni la más mínima batalla. Así no te dura un matrimonio, no le eches la culpa al vampiro.
Al final del video, es Nosferatu (y la presencia maligna) quienes se van del castillo a bordo de un coche de caballos, junto con su amada, recién incorporada a su mundo vampírico.
Es de suponer que la demanda de divorcio cayó al día siguiente.
El año pasado "celebramos" San Valentín en este blog hablando de uno de los vídeos más moñas de la historia. Este año hemos optado por hablar de uno de los clásicos de recopilatorio más conocidos.
Existe una ley no escrita en el mundo de la música que reza aquello de "las mejores baladas las hacen los heavys". Claro que afirmar que Whitesnake es una banda heavy es como decir que Urdangarín es un gran desarrollador de proyectos.
Y es que Whitesnake fueron un fiel exponente del "hairy rock" (a mí me gusta llamarlo "heavy de peluquería") que tanto daño hizo en los 80. El líder de la banda era el pintas de David Coverdale, que en su día fue el sustituto de Ian Gillan en Deep Purple, a lo segundo plato porque Paul Rodgers de Free había rechazado el puesto anteriormente.
Tras la desintegración de los Purple en 1976, Coverdale siguió a lo suyo con la "David Coverdale Band" (toma oda al ego) que sería el germen de Whitesnake.
En 1987, lanzaron su séptimo disco, y como se ve que no tenían ganas de pensar mucho decidieron llamarlo como la banda, "Whitesnake". El álbum sería un verdadero pelotazo gracias a, entre otras, a la balada "Is This Love".
Melena indómita, mirada penetrante y ego desorbitado.
La canción en su origen fue un encargo para Tina Turner pero Coverdale pensó que le había quedado muy bien (cosa normal en él) y se dijo: "Mejor me la quedo para mi y la Turner que se busque la vida".
El vídeo está protagonizado por Tawny Kitaen, novia de Coverdale por aquella época. Kitaen era una de esas actrices cuya belleza y capacidad de generar palotismo era inversamente proporcional a sus aptitudes actorales. Se alzó cuando el salido de Just Jaeckin, responsable de "Emmanuelle" e "Historia de O", la eligió para protagonizar su desfasada "Gwendoline".
A ella le gusta la poesía,
¡qué manejo de la metáfora!
Su otro momento de gloría fílmica fue ejercer de prometida de Tom Hanks en la gran "Despedida de soltero", aunque se veía eclipsada por el corto pero intenso papel de Monique Gabrielle. Es que yo soy muy de "Death Stalker 2"...
...y de las tetas de Monique Gabrielle, también.
El vídeo consiste básicamente en intercalar planos del careto de Coverdale con otros de Kitaen contoneándose, lo que le lleva a ese tan socorrido género de "mira que buena está mi novia/mi mujer", con ese leitmotiv Paul W.S. Anderson ha hecho la mitad de su filmografía. No le culpo, ser el marido de Milla Jovovich te lleva inevitablemente a eso.
El vídeo comienza con bronca, Kitaen hace su maleta y se pira, todo esto lo vemos a través de un espejo en un ansia artít-tica del director. Coverdale vive en uno de esos lofts con ladrillo visto reconvertidos de antiguas nave industriales que tanto se ven en la pelis yankis. ¿Esos lofts exísten de verdad o son como los equipamientos de las series procedimentales, pura fantasía?.
Dejando dudas existenciales chorras aparte, el vídeo continua con su esquema "plano Coverdale-plano Kitaen" mientras que esta reflexiona en un blanco e impoluto pasillo si marcharse o no. Y lo hace en una postura natural y que invita a la reflexión, ¡si es que Rodin era un mierda!.
El grupo toca en una especie de azotea llena de humo por todos lados, momento que aprovecha el director para colar algunos planos del resto de la banda, en plan "para que no se quejen". También tenemos un bonito plano de esos en el que ella viste únicamente una camisa de él (algo considerado como sexy y que nunca he entendido por qué) y Coverdale le arrima la cebolleta descaradamente.
Ahora llega el momento vestuario, hay que destacar el traje-camisón blanco traslúcido que deja ver un tanga sobaquero muy de los 80. Coverdale, por su parte, alterna su vestuario de rockero con el look "Miami Vice". Porque rockero sí, pero modenno también.
Al final del vídeo, vemos a Kitaen andando por una calle con más humo (había que amortizar la máquina) y tira la maleta furiosa. Coverdale le hace un placaje digno del 6 Naciones y la apoya sobre el capó de un coche blanco (el mismo que podemos ver en "Here I Go Again") de una forma que roza la agresión sexual, pero Coverdale con sus "machopowers" consigue convencerla de que se quede. La pareja se casó en 1989 pero sólo durarían dos años. Coverdale ha seguido con su carrera musical con Whitesnake, aunque a lo Guadiana, y también publicó un disco en 1993 junto a Jimmy Page.
A Tawny Kitaen no le fueron tan bien las cosas. En los 90 interpretó a Deyanira, la esposa de "Hércules", tanto en la serie como en la TV movies que protagonizó Kevin Sorbo pero empezó mal el nuevo siglo. En 2002, su marido, el beisbolista Chuck Finley la denunció por violencia doméstica ya que, al parecer ella le agredió con unas botas de tacón de aguja (se entiende que a Finley no le iba lo fetish). De la denuncia al divorcio sólo hay medio paso. El matrimonio se separó tras cinco años en el que tuvieron dos hijos. Ahí inició un descenso que la llevó a repetidas detenciones por posesión de drogas o por conducir bajo sus efectos. Tras pasar por la rehabilitación ha vuelto a la interpretación (siendo amables). En 2011 participó en un capítulo de "CSI".
¡Vuelve Tawny!. Echamos de menos tus dotes interpretativas.
Sri Lanka es un país que está ahí y que parece que no hace ruido, pero del que ha salido una cantante con una interesante proyección internacional como es Mathangi "Maya" Arulpragasam, más conocida como M.I.A., que si bien nació en Reino Unido, pasó la mayor parte de su vida en el pequeño país asiático.
Tras hacerse un nombre en los circuitos alternativos con una música en la que combina el dance, el hip hop o la electrónica, destacando el pelotazo "Paper planes", en 2012 publicó el album "Matangi", en el que se incluye este "Bad girls", cuyo video me cautivó desde la primera vez que lo vi por la audacia de su planteamiento.
Pero para M.I.A. los videoclips cañeros no eran novedad. Ni para ella ni para el director de "Bad girls", el griego Romain Gavras (hijo del director Costa-Gavras, por cierto). Ambos habían trabajado juntos en el video de "Born free", una contundente denuncia en 9 minutos de las persecuciones por motivos raciales y étnicos, tan plagada de violencia que YouTube tuvo que retirarla y ahora puede encontrarse en Vimeo. En este video, unos policías norteamericanos desarrollan una redada en un edificio contra personas pelirrojas, a las que luego llevan a un descampado para ejecutarlas o hacerlas correr por un campo de minas. La coincidencia de este videoclip con las ejecuciones extrajudiciales de guerrilleros tamiles por parte de la policía de Sri Lanka contribuyó a engrandecer la polémica alrededor del video.
Por tanto, como vemos, para M.I.A. el activismo social no es un pose ni una moda, sino algo que forma parte de su manera de entender su función como artista y cantante. "Bad girls" aborda la represión de las mujeres tomando como punto de referencia una de las discriminaciones más absurdas que sufren en: la prohibición de conducir que rige en varios países del Golfo Pérsico, principalmente en Arabia Saudí.
El video fue rodado en Marruecos para evitar problemas con las autoridades religiosas, pero recrea el típico paisaje de los países antes mencionados. Aquí no se desarrolla ninguna historia en la que las mujeres vayan tomando conciencia de su poder; al contrario, el video entra a saco con mujeres directamente sentadas al volante o armadas con fusiles AK-47, en actitud abiertamente desafiante, como quien dice "no pienso pedirte perdón ni agachar la cabeza por tener vagina". Y todo ello contrasta con el hecho de que las mujeres que aparecen en el video, salvo la propia M.I.A., acatan el código de vestimenta musulmán más estricto, todas lucen vistosos niqabs que sólo dejan a la vista sus ojos muy maquillados, símbolo claro de rotunda femineidad.
Porque en ningún videoclip ambientado en Oriente Próximo puede faltar un pozo de petróleo ardiendo y una columna de humo
Las conductoras entretienen a los hombres, tocados con kefiyas en su mayoría, que abarrotan los márgenes de la carretera para verlas competir en velocidad y acrobacias al volante. El plano del 0:37, en el que las mujeres asoman medio cuerpo con la ventanilla, puño en alto, es altamente sugestivo. Cabe decir que en el video aparecen Mercedes, BMW, Land Rover y Alfa Romeo.
Ellas llevan niqabs, pero M.I.A. va como la espantaja de los melones, haciendo que Lady Gaga nos parezca hasta sosita
Nos podrá parecer una tontería, pero este plano, por ejemplo, es incendiario e intolerable en alguno de los países más misóginos del mundo, donde la religión es la excusa para disimular el pánico que siente el patriarcado ante la posibilidad de que las mujeres tomen sus propias decisiones:
Y ya puestos a cabrear a la Dirección General de Tráfico saudí, hagámoslo con estilo y creatividad:
Y esta exhibición no se limita al día, para la noche también tenemos coches transparentes y M.I.A. un modelazo acorde a su concepto de la elegancia:
Hacia el final del video podemos observar cómo los hombres adoptan un rol más activo, bailan y conducen y se acercan a las mujeres, aunque sin mezclarse demasiado.
Pienso que este video es una valiente reivindicación del poder y la autonomía femeninas, tanto en aquellos sitios donde están más ferozmente reprimidas, como en aquellos otros donde las batallas no son tan evidentes, pero hay que seguir peleándolas.
Después de hacer un post largo con Daft Punkme apetecía volver a hacer un post estándar, pero me resisto a dejar de lado a las criaturas azules.
Los 90 fueron la década del grunge y el britpop, al menos en la primera mitad de la misma. Pero había un problema, el britpop era poco bailable y el "grunge bailable" era un concepto tan contradictorio como el binomio "Punto Pelota-debate moderado".
Y ese hueco en las discotecas y terrazas de verano (y en nuestros corazones) lo cubrió el Dance o Eurodance. El dance provenía principalmente de Alemania, Holanda y Escandinavia, pero esos reyes del "explotation" que son los italianos decidieron hacer su aportación a la causa. De un país que nos ha dado a Pino D'Angio, Ryan Paris, Sabrina y sus tetas y Angela Cavagna e ídem, no se podía esperar nada bueno.
Y así aparecieron los Eiffel 65, tres zagales de Turín (espero que sean del Torino) llamados Jeffrey Jey (o como le puso su madre, Gianfranco Randone), Maurizio Lobina y Gabry Ponte con un denominador común, la falta de vergüenza. Su falta de rigor se demuestra en el hecho de que, para bautizarse, eligieron "Eiffel" aleatoriamente en un programa de ordenador y el "65" se añadió por un error de la discográfica. En 1999 publicaron el single "Blue (Da Ba Dee)" y fue un exitazo siendo nº1 en más de 10 países, curiosamente no lo fue en España, y sonó bastante en el ambiente festivo veraniego de ese año. ¿Era una señal más del inminente nuevo "fin del mundo"?, ¿era un anticipo del "efecto 2000"?. Evidentemente no lo fue, pero a mí me encajaba. El vídeo comienza con nuestro trío turinés cantando en un concierto (donde nunca vemos al público) cuando unos extraterrestres azules abducen a Jeffrey Jey mediante una bola de energía.
Luigi Cozzi no tuvo tanto
presupuesto para hacer "Star Crash"
Ante el secuestro, Maurizio y Gabry deciden perseguirlos en otra nave en un despliegue de medios superior al "Terminator II" de Bruno Mattei (el listón no estaba muy alto, la verdad). Una vez llegan al planeta en cuestión se inicia una pelea entre los Eiffel 65 y los seres azules. Esta confrontación se produce, como no, en una fábrica. Porque toda película o videoclip mejora si hay una pelea en una fábrica. ¡Y qué pelea!, con rayos, bolas de energía a lo "Street Fighter" y un poco de kung-fu de garrafón al nivel de "El Ninja Mexicano".
Mientras, Jeffrey se ve obligado a actuar ante el público azul, pero extrañamente cuando lleva un rato cantando, se da cuenta de lo peculiar que es su nuevo público. Las caras que pone entre el 2:10 y 2:20 elevan a Jeffrey a la altura de los grandes del cine italiano como Alvaro Vitali o Romano Puppo. El rescate se hace efectivo y mientras huyen reciben un mensaje de los aliens azules para que vuelvan por favor. Y como las cosas son mejores cuando se piden educadamente, los Eiffel 65 dan la vuelta y siguen tocando. Es un decir porque Gabry sólo se dedica a mover los brazos cual cuñada borracha en una boda o verbena. Lo importante es que los bichitos azules son felices y se mueven como los Na'vi alrededor del Árbol Madre.
Y James Cameron sacando pecho,
'asqueroso plagiador'
Eiffel 65 tuvo otro éxito menor llamado "Move Your Body" y poco a poco se fueron diluyendo hasta desparecer en 2004. De todos modos, les dio tiempo para seguir esparciendo el Mal por el mundo colaborando con los "sin carisma" de "S Club 7".
En 2005 Gabry Ponte se cansó de agitar los brazos y se pasó a DJ, y Jeffrey Jey y Maurizio Lobina decidieron seguir perpetrando maldades bajo el nombre de Bloom 06, colaboraron con otra leyenda del "italodance", Alexia. Y en 2010, hartos de fracasar por separado, decidieron fracasar juntos resucitando "Eiffel 65" con un nuevo álbum que está por ver la luz si Satán lo permite.
Aquí tienen el vídeo de "Blue (DA Ba Dee)", con subtítulos en inglés para que aprecien su letra en toda su unidimensión.