lunes, 27 de mayo de 2013

Rick Astley - "Whenever you need somebody" (1988)

El videoclip de "Whenever you need somebody" es la traslación audiovisual del viejo refrán "una cosa es predicar y otra dar trigo", ya que, como veremos, la letra y el video están en flagrante contradicción. Agradecemos desde aquí a Miguel, fiel lector de esta Casa, que nos pusiera en la pista de esta pieza, rodada en Gran Canaria, con lo que por segunda vez Mil y un videos tiene un ataque de terruño, tras el "Winds of chance" que Su Alteza Serenísima Estefanía de Mónaco perpetró en Tenerife.

El pizpireto pelirrojo inglés Rick Astley triunfó en la segunda mitad de los años 80 de la mano del trío de productores Stock, Aitken y Waterman, a los que Rayco, la otra mitad de este blog, ya definió con insuperable maestría en la entrada dedicada a "Specially for you" de Jason Donovan y Kylie Minogue. Recordemos sus acertadas y cariñosas palabras:

"Stock-Aitken-Waterman (SAW) son un trío de productores y compositores británicos que, en la segunda mitad de los 80, nos bombardearon con metralla a base de un pop mierdoso y prefabricado que gozó de gran predicamento en toda Europa. En nuestro país recibieron el apoyo de una célula terrorista formada por el trío 40 Principales, Rockopop y la Superpop".

Como verán, ni sobra ni falta una coma.

Como no es fácil dar con información sobre quién es el responsable de este videoclip, vamos derechos a su disección, que es lo que interesa. Reseñemos simplemente que SAW ya había producido esta canción anteriormente para una cantante llamada O'Chi Brown, pero sin el menor pudor la reciclaron apenas un año después para que la cantara Astley, a la vista de su más que previsible mayor tirón. Imagínense la cara de O'Chi al enterarse, como si la pobre no tuviera suficiente con llamarse así.

Rick Astley está cantando en su estudio de grabación (del que no sale) y una muchacha, a la que suponemos sentimentalmente ligada a él, engrosa las estadísticas de turistas británicos que visitan Canarias eligiendo la capital de Gran Canaria y la playa de Las Canteras para pasar unos días de relax.


Atentos porque los pies de Rick Astley no se alejarán más de treinta centímetros a izquierda o derecha del pie de micrófono, un perfeccionamiento del ochentero "baile de la baldosa", acompañado por un movimiento de manos que hace que nos preguntemos quién le quitó las maracas.


Y hela a ella aquí en Las Canteras, la gran playa de la capital grancanaria, en el año 1988. Lo que se ve al fondo está ahora un poquito cambiado (ejem).

Las incongruencias ya empiezan en el momento en el que ella se desviste en la playa. Para empezar, ¿qué es ese plano gratuito del trasero en el 0:33?



La muchacha está en buena forma, eso no lo vamos a discutir, pero según avanza el video me descoloca que se quite el blusón en la playa, dejando los pechos a la vista de todo el mundo, para luego colocarse el sujetador del bikini (0:40). ¿Qué te costaba ponértelo antes de salir? ¿A qué te lo pones ahora si ya te ha visto las domingas todo dios?



En el 0:51 hace su aparición una tele que veremos en los lugares más inopinados, retransmitiendo en directo la interpretación de Rick Astley, al que se ve que le daba pereza estar yendo hasta Canarias para rodar un video. Esta vez sobre unas rocas, la primera tele a pilas (¿dónde enchufas eso?) de la historia de los videoclips nos muestra a Rick cantando que, en el momento en el que necesitemos a alguien, él nos traerá su amor.

El video contiene otro de mis más queridos topicazos de los años 80: si estás en un playa, o en una piscina, te tropezarás y te caerás. Eso es así. Es la ley que le faltó enunciar a Newton.


Playa / piscina + tropezón y caída = indisolubles como un matrimonio del Opus


Es de destacar que el peso de las pulseras y los pendientes no la haya arrastrado hasta el fondo del mar, aunque si así hubiera sido seguramente Sandokán habría estado al quite (broma exclusiva para canarios)

Cuando esta joven se cansa de Las Canteras, se vuelve al hotel "Reina Isabel" en cuyas piscinas se solaza, risueña y radiante, a pesar de que su empeño en ver a Rick Astley a través de la televisión pone en peligro a los potenciales usuarios, al situar un aparato eléctrico al borde de una piscina. Muy mal por los responsables de seguridad del hotel, muy mal por ella y muy mal por Rick Astley también.


Esto es un peligro. Y esa tele ahí puesta, también.

Mención especial para las coristas de Rick Astley y su plano de gloria en el 2:03, un breve segundo que condensa casi todo lo que en estética daba de sí ese loco año de 1988: pantalón sobaquero, chaqueta corta de piel, chaqueta "oversize" con hombros de torero...

Mientras está en la playa o en la piscina, a la protagonista se la ve bien, contenta, relajada, como tiene que estar alguien de vacaciones. Pero es llegar al 2:30 y empezar a ponerse mohina, porque baja al bar y se da cuenta de que no tiene con quién echarse unas copichuelas o un vaso de agua Firgas (con botella presente en un involuntario product placement). Y ante esa triste perspectiva, ¿qué decisión toma esta muchacha?



En efecto: hacer la maleta y marcharse de Gran Canaria. Así que, para entendernos, Rick Astley lleva dos interminables minutos y pico cantando que cuando necesitemos a alguien, él vendrá con su amor, ¡y es ella la que tiene que ir a buscarle! ¡Ella es quien tiene que abandonar sus vacaciones para ir a buscar al moñas éste que sólo sabe mover los pies de izquierda a derecha! Rick, esto no me lo esperaba de ti.

Y encima se va en un Concorde, con lo caro que salía el billete. Pero la joven tiene tanta prisa por verle que no le importa pagar un sobrecoste con tal de volar más rápido. 

Rick Astley, aquí no te has portado como un caballero, siento decírtelo así. No se puede ir por la vida con la incoherencia por bandera. Más te vale haber compensado a la rubia como es debido.




viernes, 17 de mayo de 2013

Sophie Ellis-Bextor "Murder on the Dancefloor" (2001)

Los lectores habituales de este blog (ante todo, gracias) posiblemente se han percatado de la fijación que yo, la mitad masculina de "1000yunvideos", tengo con los nombres rimbombantes (también me gusta la palabra "rimbombante"). 

Pues hoy voy a hablar de la cantante inglesa con nombre de aristócrata, Sophie Ellis-Bextor. Musicalmente no me apasiona, aunque las hay peores, así que mi atracción por ella es meramente física. Esos ojos verdes aderezados con una mirada un tanto fría, y esa piel pálida y perfecta de muñeca de porcelana (frase acuñada por la mitad femenina del blog) hacen que me imagine a Sophie como una perfecta espía de Europa del Este que intenta matar y/o se acuesta con 007.




Tras una breve experiencia como vocalista del grupo "The Audience", en 2001 publicó su primer álbum, "Read My Lips". Este "Murder on the Dancefloor" fue el segundo single del mismo.





El vídeo está dirigido por Sophie Muller, una de las grandes del mundo del videoclip y de la que ya hemos comentado alguna obra suya aquí, y está centrado en un concurso de baile por eliminación al estilo de "Danzad, danzad, malditos" (1969) pero con menos dramatismo, claro.

El primer plano es el objeto de deseo de Sophie Ellis-Bextor, unos brillantes zapatos dorados. Sophie participa formando pareja con un tipo que tiene la misma capacidad para bailar que ella, o sea, ninguna. Algo que es un pequeño contratiempo para ganar el concurso.

Ante tal situación, Sophie decide recurrir a todo tipo de artimañas para eliminar y vencer a sus rivales. Como si fuese una mezcla de Mourinho y Pepe en los clásicos, Sophie maneja el juego sucio en todas sus variantes.

Zancadillea, desnuda, intoxica el refresco de los tres paquistaníes que poco antes habían dado una exhibición coreográfica (por cierto, a uno de ellos lo habían eliminado anteriormente), tira una pastilla de mantequilla al suelo y provoca malentendidos amorosos en otra pareja. Al menos no se dedicó a patear a rivales caídos o pisar manos. Claro que el concurso de baile no fue en el Bernabéu.

Y ahora, unas cuantas fotos de Sophie:


Poniendo cara de asco y desprecio

Con sonrisa hijoputesca

En plan sexy, intensa y mirando de reojo

Pasándoselo bien

A estas alturas tengo claro que Sophie me pone enfermito (que diría Flanders) ponga la carita (modo Flanders still "on") que ponga.

Cada vez queda menos gente en pie, y tras dormir con cloroformo a una miembra (Bibiana Aído siempre en nuestro recuerdo) del jurado, decide hacer lo que tenía que haber hecho desde el principio, seducir al presidente del jurado.

¿Se saldrá Sophie con la suya?,
yo y mi afición por las preguntas tontas

Sophie sale victoriosa y recibe una diadema, un fajo de billetes y los zapatos dorados (que es lo que le hace ilusión). Su compañero sólo una ramo de flores (y mucho me parece). Y Sophie celebra su triunfo poniendo caritas sonrientes.

No hay mejor forma de acabar un vídeo



lunes, 6 de mayo de 2013

R.E.M. - "Losing my religion" (1991)

En el libreto de su recopilatorio "In Time", R.E.M. reconocía que su historia como banda se dividía en dos partes bien diferenciadas, marcadas por el abrumador éxito de "Losing my religion". El pepinazo que dio R.E.M. con esta canción fue de los que hacen historia, siendo una de los temas más radiados del año, y convirtiéndose en un hit que ha perdurado sin estropearse. No se trata de un clásico noventero que caducara con la década, ni mucho menos.

El video para esta canción (nacida a partir del afán del guitarrista Peter Buck por tocar la mandolina) fue dirigido por Tarsem Singh, un director indio que empezó su carrera con videoclips, pero que después se lanzó al cine, debutando con "The Cell", en 2001, una película protagonizada por Jennifer Lopez, en la que el gusto del hindú por las imágenes retorcidas e inquietantes se desbocaba sin cortapisas.

La mano del director se deja sentir en el video de "Losing my religion" mucho más que la mano de la propia banda. El clip es una sucesión de imágenes evocadoras pero sin un sentido articulado a partir de sí mismas. Quizás refleje así la propia letra de la canción, cuyo verdadero significado sigue siendo un pequeño misterio. El cantante Michael Stipe ha explicado en alguna ocasión que es una canción sobre amor no correspondido, pero ciertamente la letra es tan ambigua que puede aplicarse a contextos más diversos.

La atmósfera es muy irreal, como de ensoñación. Los integrantes de R.E.M. (los cuatro vestidos en tonos blancos y negros) se mueven por una habitación casi desnuda, de forma muy discreta los músicos y mucho más melodramática el propio Stipe, que termina agitando los brazos un poco locamente como si no supiera qué hacer con ellos sin un micrófono en las manos (in crescendo, desde el 1:56 en adelante).

Los chicos aquí sentados...

...y Michael casi todo el rato de pie (de hecho, en el 1:20 hace amago de levantarse de la silla pero no llega a hacerlo, para sorpresa del cámara)

El video mezcla sin aparente criterio imaginería religiosa católica e hindú con imágenes que recuerdan a la iconografía soviética de fábricas y obreros, y a estampas claramente inspiradas en la pintura de Caravaggio y su uso de las luces y las sombras.




De hecho, si hay algo parecido a una línea argumental dentro del videoclip es la caída de un viejo ángel, mal custodiado por un ángel negro, desde un cielo paradisiaco a un interior ambientado en el siglo XVII. Allí, los lugareños le tratan con una mezcla de temor, respeto y burla (sólo a Tarsem Singh se le ocurre un ángel con peluquín), e incluso uno de ellos, como Tomás el Apóstol, hurga en la herida del ángel, ante su sorpresa, para cerciorarse de que es real.


"Losing my religion" (expresión hecha para "perder la paciencia" o "perder la compostura" en el sur de Estados Unidos) sigue siendo un video peculiar y cautivador, maravilloso, para una canción que emociona igual cada vez que la escuchas. Te obliga a escuchar y atender, porque sientes que la letra y las imágenes, más de veinte años después, aún necesitan ser desentrañadas.



lunes, 15 de abril de 2013

Color Me Badd - "I Wanna Sex You Up" (1991)

Durante los casi tres años de vida de este blog he tratado de evitar hablar de ellas pero, como el primer tacto rectal en la vida de un jombre, tarde o temprano hay que afrontarlo. Hoy en "1000yunvideos", las boybands.

Las boybands para el público masculino y heterosexual son el equivalente musical a las comedias románticas o a ese compañero de trabajo que te dice: "¿todavía lees cómics?, si eso es para niños". Poseen esa gran capacidad para acentuar nuestros sentimientos de desprecio, odio e ira homicida. 

Hay quien dice que el fenómeno boyband surgió con The Jackson 5 y sus homólogos blancos (y cachetudos) The Osmonds. Pero fue a finales de los 80 cuando empezó la época dorada de las boybands con los New Kids on the Block (NKOTB). Jordan Knight y cía esparcieron el Mal por el mundo con su música y con su irrepetible serie de dibujos animados.

A los KNOTB le siguieron el trío soso británico Big Fun, Take That, Backstreet Boys, N'Sync, y así sucesivamente hasta llegar a los One Direction. Y es que la aparición de una nueva boyband es como los fracasos de España en Eurovisión o las erecciones al ver los escotes de Anna Simón, un hecho inevitable.

Lo mejor de las boybands es cuando surge una en plan "quiero y no puedo". En ese momento el odio y la ira homicida se tornan en cachondeo y un poco de lástima. Aquí es cuando llegamos a Color Me Badd (CMB).

En 1987 se juntaron en Oklahoma un prototipo de Snow con voz aflautada (Bryan Abrams), el hermano pequeño y frentudo de Kenny G (Sam Watters), una copia barata y de garrafón de George Michael (Mark Calderon), y un rechazado de los castings de Milli Vanilli (Kevin Thronton). 

En 1991, con el apoyo de Robert "Kool" Bell (líder de Kool & The Gang), publicaron su primer álbum, "C.M.B". ¿Por qué "Kool", por qué?. Y el primer single fue este "I Wanna Sex You Up", que fue un verdadero hit impulsado por su inclusión en la banda sonora de "New Jack City".

El vídeo consiste en los cuatro miembros del grupo en medio de sendos encuentros amorosos en los que son grabados por una rubia. Los CMB son presentados con un barrido mientras ellos ponen de caras de "nena vas a ser mía y te voy a conquistar quieras o no".


Es más o menos esta cara

Las escenas de ligoteo son arquetípicas. Snow se agencia a una tía en su despacho vestido con un traje con hombreras de tamaño faraónico; Kenny G se queda atrapado en un ascensor en agradable compañía; George Michael deambula por una galería de arte y se amaga con una en el cuarto de manteniento mientras Milli Vanilli lo tiene todo hecho pues cuenta con el factor limusina a su favor.

Los mejores momentos de este empalagoso ejercicio de meter ficha son: el "usted primero, señorita" de Kenny G antes de entrar en el ascensor.


Quedas como un caballero cuando 
lo que quieres es verle bien el culo

Y cuando George Michael le toca la barbilla a la shavala en plan "eres lo más bonito que he visto en mi vida".

No intentes hacer esto en la vida real, 
 lo normal es que pierdas el dedo

Como no todo es cortejar y meter ficha, los CMB también nos regalan breves momentos con un amago de coreografía. Y es que ellos querían mezclar las armonías vocales a lo Boyz II Men o  los posteriores All 4 One con la estética horterilla y bailoteos como NKOTB.

Nótese como la rubia del fondo pasa de ellos

Esta oda al cortejo almibarado trascendía de los vídeos y llegaba al propio libreto del CD, donde cada miembro tenía una ficha personal y dejaban su lema como si de una Casa de los Siete Reinos de Poniente se tratara.

Ahí van:

Snow: "Amo a una mujer con sensibilidad, romance en su corazón y la capacidad para entender la profundidad de un buen hombre". (Creo que Snow se amaba mucho a sí mismo).

George Michael: "Amo a todas las chicas, especialmente a aquellas que se respetan a sí mismas y siempre muestran su verdadera cara". (Nivel de almíbar subiendo).

Kenny G: "Amo regalar rosas a las chicas, escribirles un poema, cantarles una canción o hacer todo aquello que les hagan sentirse como una dama". (Kenny G desoyendo las enseñanzas de Diego el Profeta).

Milli Vanilli: "Me gusta una chica que le encante el romance. Alguien que pueda acariciar, abrazar y que no le importe salir a caminar conmigo en la playa, o incluso mirando a mis ojos bajo una noches estrellada mientras le leo una poesía y le expreso exactamente lo que ella significa para mí". (No se puede ser más asquerosamente moñas).

CMB editaron más discos durante los 90 y fueron paulatinamente cayendo en el olvido. A Kenny G le fueron bastante bien las cosas. Y se recicló en productor musical de bastante éxito. Por sus manos han pasado Kelly Clarkson, Anastacia, Leona Lewis o la fallecida Whitney Houston.

"I'm Too Sexy for Your Party, 
Too Sexy for Your Party..."


El resto de la banda decidió reunirse en 2010 para retomar CMB. Su retonno se reduce a actuaciones revival aunque han amenazado con sacar material nuevo a lo largo de 2013. Bien pensado, siempre será mejor que aguantar a Justin Bieber o One Direction.

"Hemos madurado, ahora amamos al KFC"


sábado, 6 de abril de 2013

Damien Rice - "9 crimes" (2006)

Damien Rice es un cantante irlandés, que tuvo una primera etapa musical a comienzos de los 90 con la banda "Juniper" pero que, desencantado de los resultados y de las exigencias de la industria discográfica, la abandonó y se marchó a Italia a trabajar como granjero. Acabada esta etapa, y tras recorrer Europa, regresó a su Irlanda natal a cantar por su cuenta. Con esta pintoresca biografía y las vivencias acumuladas, a Damien le salen discos melancólicos y románticos, en su mayoría. Uno de sus más sonados éxitos, y ejemplo de su música, es la (preciosa) canción "The blower's daughter", que formaba parte de la película "Closer".

En 2006, Damien Rice publicó el album "9", de donde se extrajo como primer single esta triste canción, "9 crimes", que trata del dolor y la decepción que produce el engaño, tanto a quien lo causa como a quien lo sufre. El video está dirigido por el realizador británico Jamie Thraves, un director de trayectoria consolidada en el terreno del videoclip, y discreta aunque esforzada en lo cinematográfico.

El video de "9 crimes" se inscribe en la categoría de videos desconcertantes y un tanto grimosos (en el que también destaca "A sorta fairytale" de Tori Amos, ya que estamos), sobre todo debido al papel de Lisa Hanningan como cabeza sin cuerpo. Hanningan es una vocalista, también irlandesa, que suele acompañar a Damien Rice en sus discos, además de mantener una carrera en solitario.

"9 crimes" recuerda, en su concepto y desarrollo, al corto francés de 1956 "Le ballon rouge", en el que un niño encuentra un globo rojo que resulta tener vida y voluntad propias y le sigue por París; viven diversas peripecias hasta que al final el globo es destruido por unos niños que tienen envidia de la felicidad sencilla del protagonista. Está disponible en YouTube, en este enlace.

En las primeras imágenes vemos, en un callejón sucio y destartalado, la cabeza / globo de Lisa Hanningan cantando los primeros versos ("leave me out with the waste / this is not what I do..."), con una expresión de serena tristeza en su rostro.


Entonces aparece Damien, rebuscando entre los cubos, y la encuentra a ella al ir a recoger una moneda que está en el suelo (que tampoco era plan dejar ahí). Con la lógica estupefacción que le produciría a cualquiera un hecho semejante, extiende la mano con cautela, pero también con ternura, para tocarla; y entonces el globo se eleva y se aleja de él. Una imagen profundamente metafórica de lo que puede llegar a ser una relación entre dos personas.


 Damien la sigue pero ella queda fuera de su alcance.


Y él se queda frustrado y anhelante, apenado quizás de haber perdido la oportunidad de vivir algo extraordinario. Con esta carita y esos ojazos.


Sin embargo, para su sorpresa, cuando él se aleja resignado, ella le sigue, se deja atrapar y se deja llevar de su mano. Y así van los dos felices, contentos en su extraña relación, espiados por unos niños que no traman nada bueno. Y efectivamente, el más cabrón de los tres críos dispara una piedra con su tirachinas que alcanza a Lisa Hanningan y la hace pedazos, ante la pena contenida, desprovista de alharacas, de Damien Rice, que la observa consciente de lo que ha perdido. Casi todo en Rice es sereno, su música y su forma de cantar; su manera de conducirse en los videoclips no lo es menos.

Y esto es "9 crimes", la banda sonora ideal para los momentos de tristeza.



lunes, 25 de marzo de 2013

Duran Duran - "A View To A Kill" (1985)

Tengo que admitir que James Bond no es un personaje que me apasione mucho. No he ido nunca al cine a ver una peli de 007 pero siempre las acabo viendo de un modo u otro.


Como la creación de Ian Fleming cumple medio siglo en el cine pues ya tocaba hablar de él en este blog. Para ello, hoy comentaré un vídeo que me encanta: "A View To A Kill" de Duran Duran

"Panorama para matar" (1985) fue la última vez que 007 fue encarnado por Roger Moore, ese actor dotado de un gran carisma y con una enorme capacidad para ejercer de caricato. 



En esta peli Moore estaba acompañado, aparte de por los clásicos Desmond "Q" Llewelyn y Lois "Moneypenny" Maxwell, por la bella e insípida Tanya Roberts haciendo de "chica Bond buena". Roberts se vio eclipsada en el inconsciente colectivo por Grace Jones "la chica Bond mala" y su famosa escena del "polvo sugerido" con Bond. 

Para villano de la función se escogió a Christopher Walken, quien años después comentó en una entrevista que no se acordaba de nada del rodaje de la película. Hecho que le convierte en un claro predecesor de Charlie Sheen.

¿A quién amenaza Grace Jones con la mirada?,
¿cuántas drogas tenía Walken en su cerebro?

Como estábamos en los 80 y el vídeoclip era lo más, pues contaron con Duran Duran para promocionar la película.

El vídeo consiste en los Duran Duran espiándose unos a otros en la Torre Eiffel mientras Moore persigue a la jamaicana.

Roger Taylor envía desde su fragoneta una serie de cámaras volantes que lucen más falsas que las votaciones para el Balón de Oro, Nick Rhodes fotografía a una modelo, John Taylor se une al tiroteo con su binocular-metralleta, Andy Taylor se hace pasar por un ciego que toca un acordeón muy particular. ¿Y qué hay de Simon Le Bon?. Pues anda por ahí con su boina, su camiseta robada a "El marinero tarugo" y un walkman (ese aparato que nos suena tan obsoleto como una piedra de lavar) que esconde un detonador.

No, no he utilizado Photoshop. No comment

Le Bon igualando en intensidad 
dramática a Roger Moore

Rhodes tomándose los 80 muy en serio.


Le Bon destruye con su walkman un helicóptero y un zeppelin, lo que viene bien para utilizar metraje de la película y así venderla mejor. Al final, Grace Jones salta en parapente escapando de Bond; Andy Taylor acciona con su acordeón una señal sonora que afecta a Rhodes a quien le acaba explotando su cámara en la cara, pero tranquilos que la capa de maquillaje le protege. 

Le Bon sigue jugando con su walkman cuando una chica guapa con acento francés le pregunta: "Excuse Me!, Aren't you?. Y él, para hacer la coña responde: "Bon, Simon Le Bon" para luego ver como lo próximo en explotar va a ser la propia Torre Eiffel. Ya el último plano os dejo que lo descubráis vosotros mismos, aunque me sorprendería que no hayáis visto nunca este vídeo.


sábado, 16 de marzo de 2013

Genesis - "Jesus He knows me" (1992)

A Phil Collins lo de hacer un poco el payaso siempre le tiró, hasta que su progresiva pérdida de audición y sus problemas articulares en las manos le agriaron el carácter. Intentó saciar su vena interpretativa en sus videoclips y en películas como Buster: el robo del siglo. Y tengo la impresión de que sus ganas de actuar las contagiaba a Mike Rutherford y a Tony Banks, los otros dos miembros de Genesis, para hacer videos como éste que hoy comentamos.

"Jesus He knows me" es el cuarto single de "We can't dance", el exitoso album con el que Genesis inauguró los 90. Su letra es una critica mordaz, directa y ácida de los telepredicadores tan en boga en las televisiones norteamericanas, gente que había extendido el reino de Dios a las televisiones y no sólo se dedicaba a predicar la buena nueva del Evangelio a una población profundamente religiosa, sino que incorporó un componente económico de elevada rentabilidad. En aquella época, alguno de los nombres más relevantes estaban siendo investigados por estafa.

El video es una fiel traslación en imágenes de la letra de la canción, en la que Collins canta cosas como "si quieres estar más cerca de Él, arrodíllate y empieza a pagar" o "Dios cuidará de ti, simplemente haz lo que yo te digo y no lo que yo hago".

La versión larga del videoclip comienza con una introducción a cargo de Phil Collins en la que explica que sintió que el Señor le llamaba por los caminos catódicos a través de una especie de revelación en forma de viaje astral en el que se vio rodeado de estrellas. También explica que Dios en persona le ha encargado que recaude 18 millones de dólares para el fin de semana, y claro, cuando eso te lo encargan desde tan arriba, tienes que cumplir. Al final de su discurso, Collins aspira por la nariz y guiña el ojo de una manera tan peculiar que se nos hace explícito, sin más recursos, que el telepredicador ha estado consumiendo sustancias muy poco religiosas.

Desde la siguiente secuencia vemos a los tres miembros de la banda desplegarse con una fanfarria muy alejada de la humildad que suele ir aparejada a la espiritualidad sincera. No son predicadores sino estrellas televisivas, seguidas por una cohorte de asesores, personal de seguridad y estilistas (siendo éstos los más inútiles a tenor de las pintas que nos traen).


En las manos sostienen revistas ficticias en las que ocupan las portadas como las celebridades que son: "Spiritu Illustrated" o "Rolling Souls". Ya lo dicen más adelante en la canción: "no tienes que salir de casa ni levantarte de la silla // ni siquiera tienes que tocar el mando, porque estoy en todas partes", lo que representa una crítica brutal no sólo a quienes venden la espiritualidad como un producto, sino también a quienes la compran.

Por algún motivo, Genesis interpreta a dos tríos diferentes de telepredicadores, y en el plano a partir del 1:52, vemos el plató de televisión desde donde los tres, con sus respectivas familias (el respaldo de la familia "como Dios manda" es imprescindible para este negocio") cantan las alabanzas del Señor y acabarán recaudando millones. La presencia de los niños en el plató nos recuerda que este tipo de estafadores sin escrúpulos no respeta ni a los menores. Obsérvese cómo el decorado recrea un espacio religioso de garrafón. Pero da el pego, porque esto no va de rezar y creer, va de hacer espectáculo. Esto es televisión.


Mike Rutherford encarna en la siguiente secuencia la hipocresía de esos telepredicadores que "venden" los valores familiares como un activo de su espiritualidad de pago, pero que luego, fuera de cámara, hacen de su vida algo mucho más interesante y, sobre todo, menos cargado de connotaciones pecaminosas.


Y hasta tal punto llega la falsedad que a Rutherford, que se supone tocado por la gracia de Dios para estos menesteres, tiene que irle indicando sus frases y sus entusiasmos un regidor.

Como curiosidad, cabe destacar que este cartel que un público entregado alza en el 2:40 no hace referencia a ningún versículo del Génesis, sino al hecho de que los tres miembros de la banda llevaban juntos ya 25 años. En su momento, se prestó a confusión.


La denuncia más contundente llega a partir del minuto 3:10, en la que los tres esforzados telepredicadores se relajan y solazan con el fruto de su trabajo en la piscina de su enorme mansión, con las cariñosas atenciones de varias mujeres de muy buen ver (tres jamelgas en toda regla, podríamos decir) en bikini.

Nada más de que sufrir en este valle de lágrimas

En el 3:54, mientras Tony Banks se dirige en limusina hacia el plató, varias revistas aparecen sobreimpresionadas e incluso la portada de un disco del trío de predicadores, titulado "It's only an album, for Christ's Sake" (algo así como "Sólo es un disco, por el amor de Dios), haciendo más hincapié en la mercantilización de los sentimientos religiosos.

En la escena final regresamos al plató en el que, en medio de un éxtasis descontrolado, el dinero llueve del cielo y la gente entrega todo lo que tiene para cumplir la voluntad del Señor, lo cual sólo sirve para llenar los bolsillos de quienes han montado su negocio alrededor de la fe de la gente ingenua.

El video se cierra como empezó, con Phil Collins cada vez más poseído de sí mismo, pidiendo a los televidentes que pongan sus manos contra las suyas en la pantalla, y finalmente desalojado por Rutherford y Banks.

"Jesus He knows me" nos previene contra los sinvergüenzas más evidentes, los que emplean los fuegos artificiales de la tele para engañarnos y desplumarnos. Es un primer paso. Pero siempre hay que estar alerta contra los que son más sibilinos.